Actor de origen ruso (Vladivostok 1920-Nueva York 1985) cuyo verdadero nombre era Yuli Borisovich Bryner.
De origen poco conocido cuyo misterio alentó el propio Yul (llegó a afirmar que había nacido en las islas Sakhalin o que era medio japonés y su nombre verdadero era Taidje Khan) parece ser que su padre fue un ruso con ascendientes suizos y mongoles (en otras páginas consultadas le otorgan la nacionalidad suiza) y su madre una gitana pura nacida en la provincia de Besarabia, que al ser abandonada por el primero se trasladó con sus hijo a París donde el joven Yul comenzó a tocar la guitarra en los clubs nocturnos de la ciudad. Tras una etapa como tramoyista, profesión que tuvo que abandonar después de sufrir un accidente que le provocó una permanente lesión en la espalda, se decantará por la interpretación y recalará en Nueva York con la compañía de Michael Chekov.
Su debut en la gran pantalla tuvo lugar en el film noir de bajo presupuesto dirigido por Laslo Benedeck “Puerto de Nueva York” (1949), pero no alcanzó la popularidad hasta que en 1951 representó en el teatro “El rey y yo”, un musical de la pareja Hammerstein y Rodgers, obra en la que ya aparecía con la cabeza totalmente rapada. Fue tal el éxito que tuvo que, tras varios años de representación en distintos escenarios del país, Walter Lang la versionó para la gran pantalla en 1956 con Yul y Deborah Kerr como protagonistas. La película, en la que interpretaba al rey de Siam, le convirtió en una estrella (por su papel obtuvo el Oscar al mejor actor) y le abrió las puertas de Hollywood. Así, ese mismo año encarnará al faraón Ramsés II en la superproducción de Cecil B. de Mille “Los diez mandamientos” con Charlton Heston como Moises, y a un general ruso en “Anastasia” de Anatole Litvack que le emparejó con Ingrid Bergman, para durante los años siguientes protagonizar, entre otras, “Los hermanos Karamazov” (1958) adaptación de la obra de Dostoievski llevada a cabo por Richard Brooks, “Los bucaneros” (1958) único film dirigido por Anthony Quinn que le volvió a emparejar con Charlton Heston, “El ruido y la furia” (1959) otra adaptación literaria, en este caso de una novela de William Faulkner, realizada por Martin Ritt, “Rojo atardecer” (1959) en la que volvió a coincidir con Anatole Litvack y con Deborah Kerr o “Salomón y la reina de Saba” (1959) de King Vidor en la que sustituyó a Tyrone Power tras su repentino fallecimiento; cerrándose esta década de éxitos con uno de los westerns más populares de la historia del cine, “Los siete magníficos” (1960) del especialista John Sturges.
Durante los años sesenta siguió trabajando a un gran ritmo (participó en diecinueve largometrajes realizados tanto en los EEUU como en Europa) aunque en películas de menor renombre que las interpretadas en la década anterior, destacando sus intervenciones en “Taras Bulba” (1962) largometraje dirigido por J. Lee Thompson basado en la novela de Nicolai Gogol y coprotagonizada por Tony Curtis en el papel de su hijo, el drama bélico de Bernhand Wicki “Morituri” (1965) con Marlon Brando, “La sombra de un gigante” (1966) film sobre la vida del Coronel David Marcus que contó con un gran reparto encabezado por Kirk Douglas, John Wayne, Frank Sinatra y Angie Dickinson, el western rodado en España “¡Villa cabalga!” (1968) coescrito por Sam Pekinpah y con Robert Mitchum y Charles Bronson en los principales papeles o el film bélico “La batalla del río Neretva” (1969) curiosa coproducción entre Yugoslavia, EEUU, Italia y Alemania Federal.
Su debut en el eurowestern tuvo lugar con “El regreso de los siete magníficos” (1966) película rodada en España por el otrora gran guionista Burt Kennedy en la que volvió a interpretar a uno de sus personajes más populares, el romántico pistolero Chris Adams; para a comienzos de la década siguiente protagonizar otros dos eurowesterns más.
Durante los años setenta, y antes de su prematura retirada a mediados de esta década debido al cáncer de pulmón que acabó con su vida, se le pudo ver en “El serpiente” (1973) de Henri Verneuil o la estupenda “Almas de metal” (1973) de Michael Crichton en la que interpretaba a un robot en un parque temático sobre el viejo oeste, papel que repetiría en su último largometraje “Mundo futuro” (1976).
Hombre polifacético fue, además de actor, un notable guitarrista y cantante (en 1967 grabó un disco titulado “El gitano y yo: Yul Brynner canta canciones gitanas"), un fotógrafo de gran talento y llegó a escribir dos libros, pero siempre quedará en nuestra memoria como el calvo más famoso de la historia del cine.
Filmografía en SW:
1966- El regreso de los siete magníficos.
1970- Adiós Sabata.
1971- Catlow. El oro de nadie.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Yul Brynner
lunes, 30 de agosto de 2010
PLAZO PARA MORIR
Plazo para morir (All'ombra di una colt)
España/Italia
Director: Giovanni Grimaldi
Reparto: Stephen Forsyth, Aldo Sambrell, Conrado San Martín, Anna Maria Polani, Helga Line, Franco Ressel, Graham Sooty, José Calvo, Javier de Rivera, Andrea Scotti, Rafael Albaicín, Hugo Blanco, Xan das Bolas, Gino Cassani, Alvaro de Luna, Tito García, Sancho Gracia, Franco Lantieri, José Marco, Hugo Ricardo.
Guión: ldo Barni, Aldo Luxardo, Giovanni Grimaldi, Maria del Carmen Martinez Roman
Fotografía: Stelvio Massi, Julio Ortas
Música: Nico Fidenco
Coproducción hispano-italiana bastante irregular dirigida en 1965 por Giovanni Grimaldi, guionista y director ocasional especializado en comedias (dirigió en varios films a los inefables Franco Franchi y Ciccio Ingrassia) que desarrolla un tema, el de la condición trágica del pistolero y sus dificultades para redimirse, tratado por el western clásico norteamericano en infinidad de ocasiones (en la película se dejan ver las huellas de films como “Horizontes lejanos”, “El pistolero” o “Raíces profundas”) y que tratarían, entre otros, en este subgénero, para mí, con más acierto Rafael Romero Marchent en su más que estimable “Ocaso de un pistolero” rodada ese mismo año y Alfonso Balcázar con la notable “Clint el Solitario” de 1967.
Duke y Steve son dos pistoleros. Este último está cansado y desea abandonar esa vida casándose con Susan, la hija del primero, a pesar de la oposición del padre que le advierte de que le mataría si se casa con ella. No obstante Steve, aprovechando que Duke queda malherido en un enfrentamiento con unos bandoleros mejicanos, decide llevar a cabo sus planes. Pero abandonar esa vida es más difícil de los que Steve pensaba, máxime al instalarse en un pueblo, Providence, controlado por un grupo de facinerosos, a cuyo frente se encuentran Jackson y Buck, que se han ido adueñando de todos los comercios y ranchos de la zona.
Uno de los aspectos destacados del film, que te predisponen a favor del mismo, son los títulos de crédito a base de dibujos mientras se escucha un acertado tema recitado que nos introduce en el tema principal de la película, al señalar que: “Ansias tengo de sentir entre mis manos la cálida madera del arado, del rubio trigo la punzante espiga y las mejillas de la esposa amada. Mas no puedo que debo matar”. El nivel se mantiene bastante alto tanto con la primera escena, caracterizada por su naturalidad, con los dos pistoleros a caballo mientras Steve rebela sus planes a Duke y éste le advierte de la práctica imposibilidad de llevarlos a cabo ya que su vida está ligada a un revólver y siempre habrá un pistolero que quiera hacerse famoso matándolos; como con el posterior enfrentamiento, que recuerda en cierta forma a “Los siete magníficos”, de los dos pistoleros con unos bandoleros mejicanos que tenían sometido a los habitantes de un pueblo. Pero a partir de ese momento la película se hace cada vez más aburrida debido a un guión obra, entre otros, del propio director incapaz de desarrollar los aspectos más dramáticos de la historia y en el que se intenta dar importancia a las escenas más intimistas que, sin embargo, quedan bastante ridículas y falsas. A ello hay que añadir una labor poco inspirada y bastante desacertada tras la cámara del director en esta parte central, que contrasta con el magnífico desenlace de la película con un duelo, un tiroteo y un enfrentamiento final entre los dos antiguos camaradas realmente buenos, en los que destacan un sobresaliente montaje y una acertadísima planificación de las escenas con bellísimos planos y encuadres hasta el punto de que parecen realizados por otro equipo, aunque en su debe hay que señalar que recurren en alguna ocasión a la cámara rápida.
Junto a los créditos y al gran final destaca como elemento positivo la banda sonora compuesta por Nico Fidenco que cuenta con un buen tema principal de inspiración clásica (el inicio me recordó a la canción de los títulos de crédito compuesta por George Dunning para el western de Delmer Daves “El tren de la 3:10”). La única pega, para mí, es que se repite en exceso.
La irregularidad de la película se repite en el casting; así Steve está encarnado por el actor canadiense Stephen Forsyth que tan sólo intervino en diez films, hecho que no me extraña porque es uno de los peores protagonistas que he visto en un spaghetti y se muestra incapaz de transmitir la más mínima emoción a un personaje, en principio, bastante interesante. Por el contrario nos encontramos con un gran Conrado San Martin como Duke, un pistolero que se rige por un estricto código del honor en el que la palabra dada es ley. Lástima que su personaje desaparezca durante buena parte del metraje porque la película gana mucho cuando está presente. El personaje de la anodina Susan está interpretado por Anna María Polani, actriz también de carrera muy corta a la que no conocía, que pasa totalmente desapercibida. En roles negativos aparecen una desaprovechada Helga Liné (mujer de turbadora belleza) en un tópico papel de ambiciosa vampiresa (incluso es francesa), antigua amante de Duke pero enamorada de Steve, al que traicionará por despecho aliándose con Jackson; Franco Ressel como un caricaturesco Jackson que caerá rendido ante la belleza de Helga Liné y protagonizará junto a ella alguna escena verdaderamente ridícula; y Franco Pesce que nada puede hacer ante un personaje, el del Buck socio del anterior, que se caracteriza por tener paralizada la mano derecha y resulta bastante grotesco. Junto a ellos algunas caras conocidas de este subgénero como un convincente José Calvo que aporta su mirada y gestos cansados al personaje del honrado sheriff, aunque se ve impotente para frenar las tropelías de Jackson y Buck, un joven Sancho Gracia que pagará muy cara su osadía de enfrentarse a Steve (un experimentado pistolero que parece tener ojos en la espalda) o el recientemente fallecido Aldo Sambrell en su típico papel de bandolero mejicano que recuerda vagamente a Calvera.
En definitiva un spaghetti del montón fuertemente influido por el western norteamericano (incluso se rinde homenaje a la escena inicial de “Centauros del desierto”), bastante soso en su parte central pero con un gran final.
PUNTUACIÓN
HISTORIA: 5.
AMBIENTACIÓN: 5.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 6.
AMBIENTACIÓN: 5.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 6.
MEDIA: 5,4.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Sorteo DvD "El Bueno, El Feo y el Malo"
Para conmemorar los tres años del 800 SW en la red, vamos a regalar a uno de los seguidores/lectores del blog una copia original de la película cumbre del spaghetti, que no es otra que "EL Bueno, el feo y el malo", del maestro Sergio Leone.
¿Cómo participar?.
Muy simple, primero escribe un comentario (con tu nombre o apodo) en esta entrada diciendo que quieres participar, y después mandarme un correo a mi email (la dirección viene en mi perfil) con tu nombre o apodo, nombre real, y dirección.
El día 25 de septiembre sortearé el DVD entre los concursantes, y diré aquí quien es el ganador.
Espero que los que aún no tenéis esta obra maestra en dvd original (o queréis tener otra) os animéis a participar, y mucha suerte a todos.
Nota1: El DvD es original. Es la edición que aparece en el pack "Wanted, clásicos del spaghetti", editado por Filmax.
Nota2: El coste del envío del DvD correrá también a mi cuenta, para que el ganador no tenga que pagar nada.
Nota3: El envío será a nombre completo del ganador (para evitar que se usen nombres falsos y aumentar las posibilidades de ganar).
En rojo (Cortometraje)
Hoy recupero un corto del año 1995 realizado por Jose Manuel Meneses, que es un homenaje a Leone.
Espero que os guste:
Espero que os guste:
lunes, 23 de agosto de 2010
THOMPSON 1880
Thompson 1880
1966
España/Italia
Director: Guido Zurli
Reparto: George Martin, Gia Sandri, Gordon Mitchell, Paul Muller, José Bódalo, José Jaspe, Ignazio Spalla, Pasquale Basile, Consalvo Dell'Arti, Mike Monty, Aïché Nana, Osiride Pevarello, Giovanni Ivan Scratuglia, Dino Strano, Giovanni Sabbatini, Giovanni Tsao, Giovanni Petti, Antonio Basile, Nino Fuscagni, Nino Nini, Jose Aspre, Omero Capanna, Gippo Leone
Guión: Enzo Gicca Palli , Jaime Jesús Balcázar
Fotografía: Víctor Monreal, Franco Villa
Música: Marcello Gigante
Coproducción hispano-italiana de la factoría Balcázar dirigida en 1966 por Guido Zurli que se apunta tardíamente a los títulos de westerns con nombres de armas que estuvieron tan en boga en los años cincuenta en Estados Unidos (Springfield Rifle, Winchester 73, Colt 45), para, en este caso, narrarnos un episodio en la vida del ingeniero Raymond Alec Thompson, supuesto creador de una rudimentaria metralleta.
Desert Spring es un pueblo controlado por Brady y sus secuaces que a través de métodos “legales” consistentes en arruinar a la competencia se han hecho con todos los negocios del pueblo, desde el saloon hasta los colmados, imponiendo precios abusivos a la población. Hasta el pueblo llegará un curioso y desarrapado forastero montado en un mulo que pronto tendrá problemas con Lucky (lugarteniente de Brady) y sus hombres, por lo que ayudado por una mujer llamada Sheila (hija de uno de los dueños arruinados de un colmado que desde el primer momento ha plantado cara a Brady), intentará acabar con esta situación.
La película tiene un comienzo prometedor con un prólogo, un tanto irónico, en el que un forastero es acribillado por Lucky y sus secuaces por haberse negado a pagar el precio desmesurado de una jarra de cerveza, terminando la escena con un plano en el que se ve un cartel dando la bienvenida a los forasteros; pero a partir de ese momento se va a desarrollar un film aburrido que cuenta con un guión repetitivo, tópico y sin imaginación de Jaime Jesús Balcázar y Gica Palli en el que da la sensación de que todo está supeditado a la sorprendente escena final con el protagonista portando una rudimentaria metralleta de su invención con la que acabará con la mayoría de pistoleros. Tampoco ayudan la dirección vulgar y por momentos descuidada (por ejemplo en la escena del enfrentamiento final anteriormente citada, que está deficientemente rodada) del poco conocido Guido Zurli (de la información que he recopilado sobre él, sólo reconocí su participación en el guión de “Sangre sobre Texas”), ni los saltos narrativos provocados por los más que probables cortes en la edición que he visto (la copia que tengo apenas dura 80 minutos, mientras que circula otra que llega a los 88).
A todo ello hay que añadir un presupuesto limitadísimo (estamos hablando de un spaghetti serie b con lo que este hecho supone en un subgénero cuyas películas no se caracterizaban por su elevado coste económico) apreciándose esta circunstancia, entre otras cuestiones, en sus escasas localizaciones; así la mayor parte de la película se desarrolla en el pueblo y en interiores que, en más de una ocasión, me dieron la sensación de ser habitaciones de estudio; y las escasas veces que la cámara sale al exterior se repite el mismo paraje en torno a un riachuelo, con independencia del lugar al que se dirijan los personajes.
Fotografía: Víctor Monreal, Franco Villa
Música: Marcello Gigante
Coproducción hispano-italiana de la factoría Balcázar dirigida en 1966 por Guido Zurli que se apunta tardíamente a los títulos de westerns con nombres de armas que estuvieron tan en boga en los años cincuenta en Estados Unidos (Springfield Rifle, Winchester 73, Colt 45), para, en este caso, narrarnos un episodio en la vida del ingeniero Raymond Alec Thompson, supuesto creador de una rudimentaria metralleta.
Desert Spring es un pueblo controlado por Brady y sus secuaces que a través de métodos “legales” consistentes en arruinar a la competencia se han hecho con todos los negocios del pueblo, desde el saloon hasta los colmados, imponiendo precios abusivos a la población. Hasta el pueblo llegará un curioso y desarrapado forastero montado en un mulo que pronto tendrá problemas con Lucky (lugarteniente de Brady) y sus hombres, por lo que ayudado por una mujer llamada Sheila (hija de uno de los dueños arruinados de un colmado que desde el primer momento ha plantado cara a Brady), intentará acabar con esta situación.
La película tiene un comienzo prometedor con un prólogo, un tanto irónico, en el que un forastero es acribillado por Lucky y sus secuaces por haberse negado a pagar el precio desmesurado de una jarra de cerveza, terminando la escena con un plano en el que se ve un cartel dando la bienvenida a los forasteros; pero a partir de ese momento se va a desarrollar un film aburrido que cuenta con un guión repetitivo, tópico y sin imaginación de Jaime Jesús Balcázar y Gica Palli en el que da la sensación de que todo está supeditado a la sorprendente escena final con el protagonista portando una rudimentaria metralleta de su invención con la que acabará con la mayoría de pistoleros. Tampoco ayudan la dirección vulgar y por momentos descuidada (por ejemplo en la escena del enfrentamiento final anteriormente citada, que está deficientemente rodada) del poco conocido Guido Zurli (de la información que he recopilado sobre él, sólo reconocí su participación en el guión de “Sangre sobre Texas”), ni los saltos narrativos provocados por los más que probables cortes en la edición que he visto (la copia que tengo apenas dura 80 minutos, mientras que circula otra que llega a los 88).
A todo ello hay que añadir un presupuesto limitadísimo (estamos hablando de un spaghetti serie b con lo que este hecho supone en un subgénero cuyas películas no se caracterizaban por su elevado coste económico) apreciándose esta circunstancia, entre otras cuestiones, en sus escasas localizaciones; así la mayor parte de la película se desarrolla en el pueblo y en interiores que, en más de una ocasión, me dieron la sensación de ser habitaciones de estudio; y las escasas veces que la cámara sale al exterior se repite el mismo paraje en torno a un riachuelo, con independencia del lugar al que se dirijan los personajes.
En cuanto a la banda sonora obra de Marcello Gigante está al mismo nivel que el resto de los elementos de la película, careciendo incluso, como generalmente solía ocurrir en este tipo de films aunque fueran flojos, de un buen y pegadizo tema principal.
Por lo que respecta al reparto, al frente del mismo se encuentra el atlético George Martin (Francisco Martínez Celeiro) que, con su inexpresividad habitual, da vida al supuesto creador de la metralleta, un personaje muy alejado del prototipo del antihéroe del spaghetti ya que carece de las sombras y la ambigüedad moral de éste y ni tan siquiera sabe usar las armas de fuego, por lo que los tiroteos son sustituidos por abundantes peleas. Junto a él un correcto José Bódalo en un papel bastante visto en el western clásico como el alcoholizado (arrastra un pasado trágico al haber condenado a la horca a un inocente) pero lúcido y honrado juez del pueblo que se caracteriza por recitar a los clásicos (entre ellos el famoso monólogo de Marco Antonio en el Julio César de Shakespeare), que no acepta convertirse en una marioneta de Brady y, finalmente, también se rebelará contra él; Gia Sandri en un papel más importante del que solían tener las mujeres en este subgénero (incluso mantiene una prescindible pelea en el saloon con varias "bailarinas") y Gordon Mitchell (actor que, procedente del peplum, debutó ese año en el spaghetti) en un rol un tanto absurdo de un pistolero que se comporta como un anacoreta que vive en el desierto, al que en su día los hombres de Lucky rompieron todos los dedos de las manos salvo el pulgar, aunque nunca sabremos los motivos, y que da la sensación de que su única razón de ser es que el director pudiera filmar un tiroteo ante la posibilidad de que la película estuviera quedando bastante sosa por su escasa violencia.
En definitiva un spaghetti muy flojo, con clarísimas limitaciones presupuestarias y que carece, incluso, de un buen tiroteo decentemente rodado, por lo que creo que es sólo recomendable para aquellos que sientan verdadero interés por este subgénero.
PUNTUACIÓN:
HISTORIA. 3.
AMBIENTACIÓN: 2.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 3.
AMBIENTACIÓN: 2.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 3.
MEDIA: 3,2.
jueves, 19 de agosto de 2010
Walter Barnes
Dado su físico (medía alrededor de un metro y ochenta y cinco centímetros y era de complexión atlética) antes de dedicarse a la interpretación jugó como profesional desde 1948 hasta 1951 en el equipo de futbol americano de los Philadelphia Eagles.
Su debut en la pequeña pantalla se produjo en 1956 en la serie protagonizada por Rod Cameron “State Trooper” y hasta 1960 se le pudo ver en multitud de series, fundamentalmente de acción o del oeste, como “Colt45”, “Zane Grey”, “Cheyenne”, “Maverick”, “La ley del revólver” y ”Bronco”; trabajos que alternaría con sus apariciones en largometrajes realizados por directores de la talla de Bud Boetticher en “Nacida en el Oeste” (1959) protagonizada por Randolph Scott y Howard Hawks en su célebre “Río Bravo”, junto a John Wayne.
En 1959, tras participar en una serie rodada en los Alpes alemanes, decide permanecer en Europa e interviene en una coproducción italo-estadounidense, “Bajo diez banderas” protagonizada por Van Heflin y Charles Laughton. A partir de ese momento, y hasta 1970, se convertirá en un secundario habitual del cine de aventuras rodado en el viejo continente (solo en 1961 se le pudo ver en siete películas que le emparejaron con, entre otros, Lex Barker, Fernando Lamas, Richard Harrison o Roger Moore)
Su primer papel en un eurowestern fue en “El capitán intrépido” película de 1963 dirigida por Mario Caiano e interpretada por el malogrado hijo de Errol Flyn, Sean Flyn. Desde ese momento y hasta su regreso a los Estados Unidos en 1970, participará en diez eurowesterns más entre los que destaca la estupenda “El halcón y la presa” protagonizada por dos leyendas de este subgénero, Lee Van Cleef y Tomas Milian, y en la que interpretó al corrupto terrateniente Brokston.
Tras su regreso a su país natal y hasta mediados de los ochenta trabaja con bastante regularidad, alternando sus apariciones en series de gran éxito (“El Gran Chaparral”, “Bonanza”, “Misión Imposible”, “Norte y Sur”) con sus intervenciones en la gran pantalla en largometrajes como “Infierno de cobardes” (1973) primer western dirigido por Clint Eastwood que también lo interpretó, “La soga de la horca” (1973) un típico western de la última etapa de John Wayne dirigido por Andrew Victor McLaglen, “Otro hombre, otra mujer” (1977) eurowestern dirigido por Claude Lelouch e interpretado en los personajes principales por James Caan y Geneviève Bujold, “Duro de pelar” (1978) con Clint Eastwood o “Bronco Billy” (1980) de nuevo un film de y con Clint Eastwood.
A partir de mediados de la década de los ochenta sus apariciones en la pantalla, debido a los graves problemas de diabetes que arrastraba, se fueron dilatando en el tiempo; dedicándose en los últimos años, básicamente, al doblaje. Su último trabajo fue en “Sôryûden” (1991), una serie japonesa de dibujos animados a la que puso su voz para la versión inglesa.
Filmografía SW:
1963.- El capitán intrépido.
1963.- Furia apache.
1964.- Los buitres.
1965.- El asalto de los apaches.
1965.- Duell von Sonnenuntergang.
1966.- El día más largo de Kansas City.
1966.- El halcón y la presa./// Reseña Adicional
1967.- La più grande rapina del west.
1967.- Clint el Solitario.
1968.- El momento de matar.
1968.- Giarrettiera Colt.
1977.- Otro hombre, otra mujer.
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