lunes, 10 de agosto de 2009

ADIÓS, SABATA


Adiós, Sabata (Indio Black, sai che ti dico: Sei un gran figlio di...)
1970
Italia
Director: Gianfranco Parolini
Reparto: Yul Brynner, Dean Reed, Ignazio Spalla, Nieves Navarro, Gérard Herter, Sal Borgese, Franco Fantasia, Joseph P. Persaud, Andrea Scotti, Luciano Casamonica, Salvatore Billa, Vittorio Fanfoni, Massimo Carocci, Vittorio Caronia, Omar Bonaro, Franco Marletta, Bruno Corazzari, Andrea Aureli, Antonio Gradoli, Calisto Calisti, Giuseppe Castellano, Thomas Rudy, Federico Boido, Furio Pellerani, Gianni Siragusa, Stefano Rizzo, Gianni Rizzo, Giovanni Cianfriglia, Fortunato Arena, Lina Franchi
Guión: Renato Izzo, Gianfranco Parolini
Fotografía: Sandro Mancori
Música: Bruno Nicolai


Año 1867, Maximiliano ejerce presión sobre los mexicanos, y estos siguen intentando llevar a cabo su revolución.
Uno de los lideres del pueblo decide contratar a un mercenario norteamericano para ayudarles a lograr robar un cargamento de oro al mismísimo ejercito de Maximiliano, y para ello se dirige hacia Texas buscando a Sabata.
Sabata es un temible pistolero, siempre dispuesto a usar su revolver por dinero, aunque después todo lo que gana no duda en regalárselo a un par de frailes que llevan un destartalado pueblo de pobres niños.




"Adiós, Sabata", también conocida como "Indio Black" es en si misma un caso curioso.
Dirigida y escrita por Gianfranco Parolini, autor de la famosa "Oro Sangriento (Sabata)" en 1969, se conocen dos origenes sobre la misma;

En el primero, se cree que la idea de Parolini era rodar rápidamente la secuela de Sabata, debido al éxito de la primera, pero ante la negativa de Lee Van Cleef de participar en la película, por tener otros proyectos más interesantes, Parolini apostó por contratar a otro actor norteamericano para protagonizar "Adiós, Sabata".

En cambio, otros afirman que realmente la idea inicial de Parolini era rodar un spaghetti western que nada tenía que ver con Sabata, sobre un nuevo personaje, de nombre Indio negro (quizás eso explicaría tan extraña vestimenta de Yul Brynner), pero que viendo el éxito desmesurado de Sabata, no dudó en cambiar tanto el titulo como el nombre del protagonista, por una simple cuestión de marketing.

Siendo verdad una u otra, este "Indio Black" ha quedado ligado de forma permanente a la trilogía de Sabata.




Yul Brynner es el encargado de ponerse en la piel de Sabata/Indio Negro, además de tener que ponerse un pantalón negro y una ajustada camisa también negra de cuero, abierta en el pecho, y con unos llamativos flecos tanto en las mangas como en las piernas, todo ello rematado por una manta india de color roja.
Este singular atuendo le ha echo sin duda ganarse la mofa durante años de la mayoría de los espectadores.
Pocos hemos llegado a reconocer que lo único que hace el bueno de Yul Brynner es transformar su vestimenta habitual en los westerns americanos al nuevo genero al que acababa de aterrizar, añadiéndole flecos y camisa abierta a su tradicionales ropas de las cintas norteamericanas.
Obviamente, el resultado es cuanto menos llamativo, sobre todo en la escena inicial de la película, con la presentación del personaje.




Más allá de la parte visual, la verdad es que la actuación de la estrella norteamericana (que afirmaba que durante el rodaje cumplió los 50 años, pero otros afirmaban que tenía por lo menos cinco más) en ocasiones parece bastante desganada, no sabemos si como resultado de la interpretación que Brynner hace del personaje, o por sus pocas ganas de trabajar bajo el calor del sol almeriense. Lo que no se puede negar es que a lo largo del film, este Sabata parece que solo se pasea por la película, dejandose llevar por los acontecimientos, y soltando de vez en cuando algunas frases casuales, la mayoría de ellas faltas de algo de tacto o elegancia, que no creo que terminen de calzar con el protagonista, aunque claro, a saber que podían considerar los guionistas que era lo ideal para un spaghetti western. Eso si, que los diálogos del actor principal se asemejen a un villano secundario no creo que fuera el camino.




De todas formas, puede ser que el verdadero problema resida en el fallo de "Adiós, Sabata", por lo menos en el más llamativo, que no es otro que un indefinido guión. La película se puede resumir en unas idas y venidas de Sabata y sus hombres tras el oro, con los secuaces de turno tras ellos, todo ello rematado con una vuelta de tuerca final, obligando a los protagonistas a un asalto a la guarnición del coronel Skimmel.
Obviamente, este fallo puede ser, como ha pasado en muchos otros westerns europeos, que se convierta en una virtud, ya que permite al espectador no tener que preocuparse mucho de la trama, y en cambio poder deleitarse con las multiples escenas de acción, tiroteos y muertes variadas que recorren la cinta, con Sabata como maximo protagonista, aunque bien secundado por un grupo de "camaradas".




Ballantine (Dean Reed) es el contacto de Sabata dentro de la guarnición del coronel Skimmel. Ballantine es un artista, con dotes para la pintura, y sobre todo, con un afán desmesurado por lograr quedarse con el oro, y no desaprovechará ninguna oportunidad para hacerlo.
Pedro Sanchez(Ignazio Spalla), apodado Escudo, es un pequeño líder mexicano, puesto a la cabeza de un pequeño grupo de revolucionarios que ayudan a Sabata en su misión.
Sal Borgese hace el papel de Septiembre, uno de los mexicanos, mudo, y con la habilidad de lanzar balines de metal con el pie a una velocidad endiablada.
El Gitano (Joseph P. Persaud) es otro hombre de confianza de Escudo, y normalmente suele bailar el "Flamenco de la muerte" (un taconeo acelerado) cuando su jefe está a punto de matar a alguien.
Gérard Herter es el Coronel Skimmel, un villano austriaco con "influencias" del europeo Baron Von Schulenberg que vimos en "El halcón y la presa".
Y no puedo dejar de pasar por alto el fugaz papel de Nieves Navarro, que solo sirve para demostrarnos que tenía unas bellas piernas, y maldiciendo que no tuviera un protagonismo mayor.
Tampoco quiero olvidar al "Habichuela", en su papel más importante, con algunas lineas y todo de dialogo.




Esta base de buenos secundarios (sobre todo los mexicanos) son los que hacen más ameno el visionado, y tambien la culpa de que a veces Sabata pase algo desapercibido.

La banda sonora, a cargo de Bruno Nicolai, pese a tener algunos buenos temas, a mi no me ha terminado de gustar.




A ratos quizás un poco lenta, con la ya comentada falta de un guión más solido, y también una mala elección en los decorados interiores, donde los salones parecen de todo menos salones de Mexico, solo si uno se predispone antes de verla sabiendo que lo mejor estará en sus momentos de acción y se olvida un poco de lo demás, entonces si se puede disfrutar bastante de esta película, quizás no un espectador no iniciado en el spaghetti, pero sí los seguidores del mismo.


PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 4.5
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 7
MUSICA: 5.5

MEDIA: 5.8







4 comentarios:

Pedro Pereira dijo...

A mí me ha gustado, es decir… al menos más que el segundo de esta serie de Sabatas. Pero no me gusta la idea que tenga sido lanzado como Sabata, este personaje es totalmente diferente.

Igor Hernández Peña dijo...

De las 3 pelis de Sabata esta es la que menos me gusta, principalmente porque no entiendo muy bien la trama de la historia, aunque si me gustan ciertos aspectos de la peli: la banda sonora y sobre todo el papel del gobernador austriaco que efectivamente recuerda mucho al de El halcón y la presa.
Ah! y una puntualización, Yul Brinner era soviético, nació en Vladibostok, aunque si que es verdad que se nacionalizo estadounidense

Echoes dijo...

A pesar de su trama algo rebuscada y de las ropas del protagonista, esta cinta tiene buenas escenas de acción y la música de Bruno Nicolai me parece magnífica.

LEONIDAS dijo...

Yo he visto ya esta pelicula varias veces, y la verdad me parece bastante entretenida e incluso en algunas momentos, hasta me cae simpatica. En cuanto a la banda sonora de Bruno Nicolai, a mi me parece sencillamente, genial. Ah, por supuesto, la mejor de la saga, la primera con un Lee Van Cleef sublime.