lunes, 20 de septiembre de 2010

TIERRA DE FUEGO


Tierra de fuego
1965
España/Alemania
Director: Jaime Jesús Balcázar, Mark Stevens
Reparto: Mark Stevens, Mario Adorf, Marianne Koch, Vivien Dodds, Oscar Pellicer, Frank Oliveras, Antonio Iranzo, Albert Bessler, Frank Braña, Luis Induni, Felipe Peña, Julio Peña, Jesús Puche, Gustavo Re, Luis Rivera, Mario Via 
Guión:  Alfonso Balcázar, José Antonio de la Loma, Irving Dennis, Mark Stevens
Fotografía: Francisco Marín
Música: Michèle Auzépy

Coproducción hispano-alemana de 1965 que supuso la colaboración de los hermanos Balcázar (Jaime Jesús se ocupo de la dirección y Alfonso, junto con José Antonio de la Loma, del guión) con el actor de origen estadounidense Mark Stevens que la codirigió y también intervino en el guión. La participación en la película de éste (un actor que comenzó su carrera en los años cuarenta con pequeños papeles en películas como “Destino Tokio” u “Objetivo Birmania” y que ya había dirigido en los EEUU algún western escrito por él) no es casual ya que se aprecia en la misma una mayor influencia del western clásico tanto en el ritmo (más pausado), en la dirección (si no recuerdo mal no se utiliza por ejemplo el zoom y hay determinadas escenas como la del cementerio o la del baile que son típicas del western estadounidense), en el guión (se da más importancia al desarrollo dramático de la historia e, incluso, es vital la trama sentimental, lo que conlleva un mayor protagonismo de los personajes femeninos) e, incluso, en los personajes (el sheriff Jess Kinley, tanto por su desamparo provocado por sus conciudadanos como por su intento de olvidar su turbio pasado, es una mezcla del sheriff Will Kane de “Solo ante el peligro” y de Link Jones de “El hombre del Oeste”, curiosamente ambos personajes interpretados por Gary Cooper).

La trama es bastante simple y clásica. Un grupo de cuatro forajidos comandado por Abel Dragna deciden instalarse en Fraserville un pequeño, civilizado y pacífico pueblo de 1.200 habitantes en el que, incluso el sheriff, no lleva armas. Pronto los pistoleros comenzarán a realizar todo tipo de fechorías ante la mirada impasible del sheriff cuya actitud será incomprendida por sus vecinos.

Film correcto que, sin haberme parecido redondo, creo que plantea cuestiones interesantes. Así por ejemplo la historia parece estar envuelta en un halo de fatalismo, ya que el destino del protagonista, a pesar de sus esfuerzos por abandonar su antigua vida, estará marcado por su pasado debiéndose enfrentar a él para poder continuar; mientras que los distintos acontecimientos, algunos fortuitos, van conduciendo a varios de los personajes hacia un único final: la muerte. También es bastante interesante el tratamiento de la violencia puesto que a pesar de que el film es bastante violento para la época (sobre todo en la escena del intento de violación y posterior asesinato de una de las mujeres del pueblo) el mensaje de la película es contrario a ésta (en este sentido cobra gran importancia la conversación que mantiene Jessy con el hijo del sacerdote al que le comenta “Si empiezas a llevar un arma tarde o temprano la tendrás que utilizar. Si quieres que te de un buen consejo no la lleves nunca” y al preguntarle qué se siente al matar a un hombre le responde pesaroso: “Es algo imposible de olvidar, se recuerda toda la vida”), ya que a través de la misma se va entrando en una imparable espiral de consecuencias imprevisibles que, en este caso, se cobrará la vida de varias personas inocentes (claro ejemplo de la misma es la cadena de sucesos que se inicia cuando uno de los pistoleros intenta sobrepasarse con una mujer, esto lleva a que el sacerdote se enfrente a ellos y reciba una paliza, su hijo pretenda vengarlo y sea asesinado y el sheriff acabe con quien lo mató) y culminará con el feroz enfrentamiento final entre Jessy y su antiguo camarada Dragna. Y todo ello expuesto de forma concisa (el western no llega a los ochenta minutos) a través de un guión que, a pesar de ciertos baches, va dosificando inteligentemente la tensión que va creciendo paulatinamente hasta llegar al estallido final, una cuidada dirección y unas actuaciones correctas de los principales protagonistas: el estadounidense Mark Stevens como el incomprendido sheriff de oscuro pasado, el suizo Mario Adorf como el taimado pistolero y la alemana Marianne Koch como la desafortunada enamorada del sheriff.

En cuanto a los aspectos menos afortunados creo que se pueden señalar la insustancial banda sonora compuesta por Michèle Auzépy y Silvestre Enzo (la película se inicia con un tema de inspiración clásica pero como más revolucionado y los temas incidentales son muy flojos) y la dirección artística (el saloon parece la típica cantina de un pueblo español en los años sesenta), sin duda, condicionada por el escaso presupuesto con que contaron para hacer la película.

Spaghetti, por tanto, bastante peculiar (puede decepcionar a los habituales del subgénero) e interesante, más por lo que apunta que por sus logros, y que hubiera necesitado de, entre otras cosas, un presupuesto mayor.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA. 6.
AMBIENTACIÓN: 5.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 6.
MÚSICA. 5.

MEDIA: 5,6.