lunes, 27 de diciembre de 2010

SIN ALIENTO


Sin aliento (La morte sull'alta collina)
Italia/España
1969
Director: Fernando Cerchio
Reparto: Peter Lee Lawrence, Luis Dávila, Antonio Gradoli, Tano Cimarosa, Barbara Carrol, Silvio Bagolini, Giampiero Littera, Giovanni Pazzafini, Jesus Guzman, Frank Braña, Rafael Hernandez, Romano Puppo, Agnès Spaak, Empedocle Buzzanca, Josef Marco, Jose Antonio Elices, Alberto Plebani, Natale Nazzareno, Rufino Ingles, Manuel Segura, Ricardo Valle, Antonio Pica
Guión: Enzo Gicca Palli, Jose Mallorqui Figuerola, Eduardo Manzanos Brochero
Fotografía: Julio Ortas Plaza
Música: Luis Enríquez Bacalov


Coproducción hispano-italiana dirigida en 1969 que supuso la penúltima película y la segunda incursión en este subgénero (en 1966 había rodado “El escuadrón de la muerte” con Broderick Crawford) de Fernando Cerchio, un discreto profesional que comenzó en la década de los cuarenta y participó en todo tipo de géneros, destacando sus colaboraciones con el gran cómico italiano Totó.


Valiente, un autoproclamado general mejicano, junto con un grupo de bandidos de su país y con la información que le suministra Braddock (el dueño del saloon de Dos Flechas) se dedica a dar golpes en una región cercana a Méjico. Su intento de robo del banco de Dos Flechas será abortado por dos pistoleros: Loring (hijo de un terrateniente del lugar) y Francis (un misterioso forastero) que se quedarán con el botín. A partir de ese momento Valiente hará todo lo posible para recuperar el dinero.



Mediocre spaghetti que cuenta con un comienzo prometedor (el asalto a un carromato del ejército, la presentación de los bandoleros mejicanos y el posterior intento de robo del banco) desaprovechado por un guión del prolífico y polifacético Eduardo Manzanos Brochero (que también la produjo), del escritor de novelas José Mallorquí y del habitual guionista de spaghettis Lorenzo Gica Palli, que se caracteriza por su dispersión, por no desarrollar la historia y por carecer ésta de una mínima progresión mientras que se entretiene en situaciones que no aportan nada a la película como es el caso de las partidas de billar americano o la larga, cómica y aburrida pelea en el salón que, supongo, tienen como objeto conseguir que el spaghetti llegara a los noventa minutos. Por el contrario apenas si deja esbozadas dos relaciones que habrían podido dar más profundidad al film, la que mantiene Loring con su estricto padre, un hombre profundamente religioso, y la de los dos pistoleros, al presentarnos, como ocurría por ejemplo en “De hombre a hombre”, a uno joven, impulsivo e ingenuo (Loring) y a otro veterano y experimentado (Francis) que, en este caso, le convencerá para quedarse con el botín y no entregarlo porque “La virtud siempre tiene su premio pero el pecado suele tener mejor recompensa”.


Además el libreto, para mí, combina con escaso acierto acción, drama y humor, basándose este último, básicamente, en los bandidos mejicanos al retratarlos de forma estereotipada y caricaturesca como inútiles y analfabetos. Que no digo yo, en el último caso, que no lo fuesen pero supongo que en el siglo XIX los norteamericanos, en su mayoría, también lo serían.



Por otra parte abundan las situaciones poco creíbles como que un personaje, en concreto Loring, que no tiene dinero porque su padre le ha echado de casa, nada más hacerse con el botín se juegue doscientos dólares en una partida de billar, con lo que, lógicamente, atraerá las sospechas del dueño del saloon, y fallos garrafales (en una escena se ve a Francis dirigirse a la salida del saloon para a continuación encontrárnoslo sentado viendo la partida de billar).


Por lo que respecta a la dirección de Cerchio me ha parecido poco inspirada, bastante vulgar e impersonal, y sólo al principio de la película, sobre todo en el tiroteo que tiene lugar en el pueblo como consecuencia del intento del robo del banco, se aprecia un cierto cuidado por la composición de las escenas.


En cuanto a los aspectos positivos tan sólo destacaría dos:


La variada banda sonora de Luis Enrique Bacalov, con un buen tema humorístico que, sin embargo, “tomó prestado” de “Sugar Colt” y otro bastante interesante de inspiración mejicana que también me ha parecido escuchar en algún Zapata western.

El actor argentino Luis Dávila que encarna más que correctamente a Francis Parker el típico pistolero solitario e individualista porque como bien dice a Loring “Los de mi raza vivimos mucho porque sólo nos ocupamos de nuestros asuntos”.



El resto del reparto se completa con Peter Lee Lawrence, protagonista de la película, en el rol de Loring que, como me suele pasar habitualmente con este malogrado actor, me ha parecido bastante soso y blandito; Tano Cimarosa en el papel del autoproclamado General Valiente, el hecho de haber escogido a este actor que, hasta la fecha, había participado en comedias da idea del tipo de personaje ante el que nos encontramos: un bandido grotesco, supersticioso y con pocas luces, más preocupado por no perder su sombrero que por sus hombres; Jesús Guzmán (el inolvidable cartero de “Crónicas de un pueblo”) como su lugarteniente, todavía más corto de entendederas que él; Nelo Pazzafini como un jugador de billar, personaje que no aporta absolutamente nada a la trama; y en papeles más cortos dos rostros habituales: Frank Braña como un corrupto mayor nordista y Antonio Pica en el rol de teniente.

En definitiva otro spaghetti realizado con un escasísimo presupuesto, cargado de tópicos y que no aporta nada al subgénero, además de ser tremendamente aburrido.


PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 2.
AMBIENTACIÓN: 4.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 5.


MEDIA: 3,8.

2 comentarios:

Alan Bique dijo...

Muy buena crónica Julio Alberto, para esta peli que, otra más, tengo en VHS original aunque sólo por completismo porque no vale nada. Ni divierte ni entretiene, más bien aburre.

Julio_Alberto dijo...

Alan Bique las gracías por la reseña al bueno de Jesús, que es el que la ha escrito.
Un saludin.