martes, 18 de septiembre de 2012

BOLSILIBRO Y CINEMA BIS


La fecunda relación entre la novela popular europea y el cine de género continental ha ejercido, desde siempre, una hipnótica fascinación sobre millones de lectores y espectadores. “Bolsilibro & Cinema Bis” recorre esta bulliciosa simbiosis literario/cinematográfica a través de sus mitos más perdurables, generadores de inolvidables películas. Personajes como Fantomas, Fu-Manchú, Jerry Cotton, OSS 117, Mabuse, el Comisario X, Perry Rhodan, Sandokán, Angélica, Lemmy Caution... y escritores como Sax Rohmer, Edgar Wallace, Emilio Salgari, Jean Ray o Maurice Leblanc, entre muchos otros, forman parte de este
volumen coordinado por Javier G. Romero, director de "Quatermass". 

No obstante el eurowestern tiene una presencia especial, pues se repasan los autores emblemáticos y sus adaptaciones a la pantalla (firmantes de la obra original o sólo como guionistas): desde Marcial Lafuente Estefanía, hasta Silver Kane, pasando por los legendarios Karl May —creador de Winnetou, llevado al cine en una longeva saga iniciada con El tesoro del lago de la plata (1962)— José Mallorquí —El Coyote (1955), La justicia del Coyote (1955), Cabalgando hacia la muerte (1962), El sheriff terrible (1962), Brandy (1963), Winchester, uno entre mil (1966), El hombre que mató a Billy el Niño (1966)—, Eddie Thorny —El hombre de la diligencia (1964)—, Clark Carrados —El secreto del capitán O’Hara (1964)—, Ralph Barby —Cinco mil dólares de recompensa (1972)—, Keith Luger —El juez de la soga (1973), Uno para la horca (1974)—, Lou Carrigan —Veinte pasos para la muerte (1969), La diligencia de los condenados (1970), Un colt por cuatro cirios (1971), Los buitres cavarán tu fosa (1972)—, Cliff Bradley —El sabor de la venganza (1963), Los rurales de Texas (1964), Ringo de Nebraska (1966), El escuadrón de la muerte (1967), La venganza de Clark Harrison (1966)—…

Escrito por un equipo de seis especialistas, "Bolsilibro & Cinema Bis" cuenta, además, con 380 fotografías (en su mayor parte inéditas y que aglutinan imágenes y carteles de películas, así como portadas de novelas) y prólogo de uno de los más destacados autores de la novela popular: el mítico Lou Carrigan.


FICHA TÉCNICA DEL LIBRO

Coordinador: Javier G. Romero
Asesor: Pablo Herranz
Prólogo: Lou Carrigan
Autores: Carlos Aguilar, Pablo Fernández, Pablo Herranz, Alfredo Lara López, Pedro Porcel, Adrián Sánchez
Formato: 15 x 20,5 cm.
Páginas: 152
Fotografías: 380 (BN y color)
Encuadernación: rústica cosida a hilo
PVP: 12 euros
ISBN: 978-84-964-4141-5
Edita: VTP Editorial (www.vtpeditorial.com)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

TODOS PARA UNO, GOLPES PARA TODOS


Todos para uno, golpes para todos (Tutti per uno... botte per tutti)
1973
España/Italia/Alemania
Director: Bruno Corbucci
Reparto: Giancarlo Prete, George Eastman, Eduardo Fajardo, Karin Schubert, Cris Huerta, Leo Anchóriz, Chen Lee, Carlo Rustichelli, Peter Berling, Vittorio Congia, Eleonora Giorgi, Osiride Pevarello, Pietro Tordi, Max Turilli.
Guión: Bruno Corbucci, Tito Carpi, Leonardo Martino, Peter Berling
Fotografía: Rafael Pacheco
Música: Carlo Rustichelli

Coproducción italo-hispano-alemana de 1973 encuadrada dentro del spaghetti western bufo dirigida por Bruno Corbucci, hermano de Sergio Corbucci y prolífico escritor (participó en más de ciento treinta guiones de películas entre los que destacan, dentro de este subgénero, “Django”, “Odio por odio”, “Johnny el vengador” o “El gran silencio”, todas ellas ya comentadas). Mientras que como director cuenta con más de cincuenta películas en su haber entre las que podemos señalar su debut con los dos filmes sobre el detective James Tont, personaje paródico de James Bond interpretado por Lando Buzzanca, la saga de once filmes coescritas por él y Mario Amendola sobre el heterodoxo y extravagante inspector Nico Giraldi al que dio vida Tomas Milian, y algunos largometrajes protagonizados por Terence Hill y/o Bud Spencer (“Como el perro y el gato” de 1983, “Dos superpolicias en Miami” de 1985).

Dentro de este subgénero dirigió tres spaghettis, el paródico “Héroes a la fuerza” (1966) con, de nuevo, Lando Buzzanca, la muy estimable “Dispara, Gringo, dispara” de 1968 que, conocida también como “Stark el Pistolero”, es su mejor aportación al euro western, y la película que nos ocupa.

SINOPSIS: El joven Dart Clotheswater, recién nombrado ranger de Texas, abandona su pueblo situado en Cheese Valley para encontrarse con tres amigos de su padre. En una posada se enterará casualmente de los planes del banquero Riche LeDuque consistentes en hacer llegar ilegalmente una fuerte suma de dinero al dictador mejicano Ortega. A partir de ese momento, junto a sus tres amigos, intentará abortar los planes de Duke apoderándose del oro que transporta camuflado en un carromato de la Cruz Roja la bella Alice Fergusson.


La película pretende ser una adaptación muy libre de la inmortal novela de aventuras escrita por Alejandro Dumas en 1844 “Los tres mosqueteros”. De hecho el título en español hace referencia a la más famosa frase de la novela y, a su vez, lema de los protagonistas; mientras que en inglés se la conoce por “The three musketeers of the West”. No obstante las semejanzas con la novela son escasísimas y casi anecdóticas: el arranque con un rústico y desaliñado protagonista que abandona su pueblo natal (en la obra de Dumas contará con un viejo penco mientras que aquí monta un burro bastante cabezota) para enrolarse en un cuerpo militar (en el filme los rangers de Texas y en la novela los mosqueteros); el nombre de los principales personajes (los ex rangers amigos de su padre se llaman Mac Athos, Aramirez y Portland, mientras que el principal personaje negativo es Richie LeDuque en clara alusión el cardenal Richelieu, aunque en este caso se trata de un banquero con lo que se da a entender que el poder de la iglesia durante el Antiguo Régimen es ostentado ahora por los banqueros, representantes del gran capitalismo en el siglo XIX, capaces de provocar guerras y favorecer la llegada al poder de individuos que les sean proclives), la caracterización de ciertos personajes, así se nos presentan Aramirez y Portland como, respectivamente, un mujeriego y un glotón, mientras que Alice es tan pérfida y malvada como Milady de Winter; y algunas situaciones como el primer encuentro poco amistoso del protagonista con los ex rangers o el intento de hacerse con el oro para evitar que caiga en manos del dictador (una de las partes de la novela se centraba en el desesperado intento de recuperar unos herretes de diamantes que podían poner en una situación muy delicada a la reina e incluso provocar un conflicto diplomático con Gran Bretaña). Pero, en realidad, no nos encontramos con una película de aventuras trasladada al universo del western sino con el típico spaghetti cómico realizado tras el éxito de las dos entregas de Trinidad y que pretende, sin conseguirlo, copiar su fórmula y aprovecharse de su fama. Incluso a lo largo de la película se pueden rastrear algunos guiños a ambas películas como la escena en la que el protagonista come las inevitables judías, aquella en la que Mac Athos demuestra sus habilidades con las cartas al igual que lo hiciese Trinidad, o la presentación del antihéroe como un individuo mujeriego, irresponsable, sucio y algo anárquico.

Además, los guionistas, entre los que se encuentran el propio director, el prolífico Tito Carpi y Peter Berling, autor de la exitosa pentalogía “Los hijos del Grial”, no contentos con mezclar la obra de Dumas con los filmes de Barboni, introducen, siguiendo también otra de las tendencias del spaghetti durante los primeros años de los setenta, elementos del cine de artes marciales con una escena larguísima, rodada por lo que he leído en Taipei, que se desarrolla en un pueblo habitado por chinos expertos en kung-fu, y en la parte final del filme, que se ubica en un Méjico revolucionario controlado por el general-dictador Ortega, otros propios del zapata-western. Incluso la secuencia inicial se puede entender como un homenaje a los musicales norteamericanos y, en concreto, a “Siete novias para siete hermanos” (Stanley Donen, 1954)

El resultado, para mí, es un pastiche cómico basado en un humor pueril, tontorrón y chusco, en el que todo vale y cuya máxima expresión son las larguísimas y aburridísimas peleas, incluida la inicial en la que unos quesos sustituyen a las típicas tartas de las películas mudas o aquella con la que se cierra el largometraje que tiene como protagonistas a los miembros de un circo alemán, que dan lugar a una película tediosa consistente en repetir hasta la saciedad las mismas situaciones, ante las que nada puede hacer una correcta puesta en escena por parte de Corbucci.

Por lo que respecta a la banda sonora de Carlo Rustichelli para mí se eleva un poco por encima del resultado final, siendo llamativo el homenaje al gran Dimitri Tiomkin en la secuencia del pueblo de los chinos en la que se escucha el tema de “Degüello” que orquestó tanto “Río Bravo” como “El Álamo”.

En cuanto a los actores, creo que dado el producto se limitan a estar por ahí y cumplir como buenamente pueden. Como protagonista nos encontramos con Timothy Brent, en realidad Giancarlo Prete, un actor bastante limitado al que ya había visto en la comentada en este blog “Persecución mortal” (Lorenzo Gica Palli, 1971) y en la también humorística e igualmente olvidable “Tedeum” (Enzo G. Castellari, 1972). En el largometraje encarna a un atolondrado Dart al que le gusta citar proverbios, tan escasamente ingeniosos como poco divertidos, del estilo de: “Al aroma del queso de oveja, el ladrón asoma la oreja”, “Si dejas escapar la ocasión, no eres listo sino tontorrón” o “El que no mea en compañía, es un ladrón o un espía”. Dando vida a los tres ex rangers nos encontramos con interpretes habituales de este subgénero como el italiano Luigi Montefiori alias George Eastman, Mac Atos, el español Leo Anchoriz, Aramirez, o el portugués Chris Huerta, una especie de remedo de Bud Spencer especializado en sus últimos spaghettis de corte cómico en personajes glotones y fuertotes que solían acompañar al héroe, como Portland. El principal y único personaje femenino fue encomendado a la alemana Karin Schubert, actriz a la que se la pudo ver en la también reseñeda “Los compañeros” (Sergio Corbucci, 1970), que terminó especializándose tanto en filmes softcore (“Emanuelle negra”, “Emanuelle alrededor del mundo”) como, en los años ochenta, hardcore (“Morbosamente vostra”, “Il vizio nell ventre”, “Orgien der vollust”) y protagonizando varios intentos de suicidio en los noventa. El cupo español se completa con un poco inspirado e histriónico Eduardo Fajardo como Richie LeDuque y con José Canalajes en el papel de un pistolero.

Como curiosidades señalaros que en el intervalo desarrollado en el pueblo chino aparece Chen Lee que protagonizaría ese mismo año la ya reseñada “Mi nombre es Shangai Joe”, una especie de fusión entre western y cine de artes marciales dirigido por Mario Caiano, y que, como haría el propio Dumas en “Veinte años después” y “El vizconde de Bragelonne”, en la escena final se nos anuncia una segunda parte sobre las correrías de los cuatro rangers, aunque no sé si se trataba de una broma o el proyecto no terminó por materializarse ya que no he encontrado información alguna sobre esa posible secuela.

En definitiva creo que estamos ante un disparate de euro western sólo apto para aquellos acérrimos seguidores de este subgénero que quieran comprobar el grado de degradación al que se llegó en el western hecho en Europa.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 1
AMBIENTACIÓN: 3
DIRECCIÓN: 4
ACTORES: 2
MÚSICA: 5

MEDIA: 3

jueves, 6 de septiembre de 2012

Gerard Tichy




 Actor alemán nacido en plena República de Weimar (1920) en Weissenfels a. Saale y cuyo verdadero nombre era Gerhard Johannes Alexander Tichy Wondzinski. 

Atraído por el mundo del arte de joven compagina la poesía, escultura, pintura y el teatro, actividades que abandona tras estallar la Segunda Guerra Mundial enrolándose como soldado desde el primer momento. Durante el conflicto bélico obtiene los galones de teniente, además de ser condecorado con la prestigiosa “Cruz de Hierro”.


Tras finalizar la contienda se escapa del campo en el que estaba confinado y llega a España en donde desempeña varios trabajos hasta que, gracias a un compatriota, participa en su primer largometraje (Neutralidad, 1949) en el que interpretó a un oficial alemán. A partir de ese momento desarrolló una fructífera carrera con más de cien títulos entre largometrajes y películas para televisión, en los que, salvo excepciones, perfeccionó un tipo de personaje negativo no carente de inteligencia, refinamiento y elegancia.


Durante la década de los cincuenta, en la que trabaja sin descanso con años en los que rueda entre cinco y seis filmes, destacan sus cuatro colaboraciones con Rafael Gil, las religiosas “La guerra de Dios” (1953) y “El beso de Judas” (1954) y las propagandísticas “Murió hace quince años” (1954) y “El canto del gallo” (1955), sus apariciones en largometrajes de directores tan destacados como José Antonio Nieves Conde en “Balarrasa” de 1951 con la que participa en el Festival de Cannes y Luis Lucia en “Molokai de 1959 (otro largometraje religioso como el anterior en el que Javier Escriva daba vida a un misionero); así como en las nacientes coproducciones hispano-británicas o hispano-estadounidenses que le permitieron compartir créditos con Honor Blackman (“Manchas de sangre en la luna”, 1952), Joan Fontaine, Luis Jordan y Joan Collins (“Tres historias de amor”, 1953), y Richard Burton y Frederic March (“Alejandro Magno” dirigida por Robert Rossen en 1956). También interviene en alguna película estadounidense (“Contrabando en Málaga” protagonizada por Maureen O’Hara), en notables muestras de cine negro protagonizadas por el recurrente José Suárez como “¿Crimen imposible?” (César Fernández Ardavín, 1954) y en la típicas películas a mayor gloria  de destacados deportistas (Kubala) o cantantes (Lilian de Celis).


Con la nueva década, y gracias a su perfecto dominio del español, inglés, francés y alemán, se abonará a las coproducciones entre las que destacan tres grandes superproducciones como “Rey de reyes” (Nicholas Ray, 1961) en la que dio vida a José, “El Cid” (Anthony Mann, 1961) protagonizada por Charlton Heston y Sophia Loren y “Doctor Zhivago” (David Lean, 1965) película que encumbraría a Omar Shariff con el que volvería a trabajar en “La isla misteriosa”, adaptación de la novela homónima de Julio Verne realizada por Juan Antonio Bardem en 1973. Asimismo trabaja con directores de la talla de Jesús Franco en películas como “La muerte silba un blues” (1964), otro ejemplo de cine negro protagonizado, en esta ocasión, por el también habitual Conrado San Martin y “Justine” (1969), o Mario Bava en el gialllo “Un hacha para la luna de miel” (1970); además de participar en el pujante cine de género europeo en todo tipo de películas, desde péplums como “Los siete espartanos” (Pedro Lazaga, 1962) hasta seudo-bonds como “Operación silencio” (1966), pasando por bélicas como “Hora cero: Operación Rommell” dirigida en 1969 por León Klimovsky y con Jack Palance en el principal papel, y, por supuesto, euro-westerns de los que rodó ocho, destacando sus cuatro colaboraciones con Producciones Balcázar y el filme de Sergio Corbucci “Los compañeros”, su último spaghetti.


En las dos siguientes décadas su trabajo disminuye aunque todavía se le puede ver en largometrajes de calidad como “Un verano para matar” (1973) típica coproducción de acción dirigida por Antonio Isasi-Isasmendi con el que ya había colaborado en “Las Vegas, 500 millones” (1968), para terminar apareciendo en varias películas de Juan Piquer Simón y en las típicas comedias al servicio de Andrés Pajares y Fernando Esteso.



Su último trabajo fue la adaptación de la obra de teatro de Adolfo Marsillach “Yo me bajo en la próxima, ¿Y usted?”, estrenada el mismo año de su muerte acaecida en 1992.


Filmografía SW:

1964.- “Desafío en Río Bravo”.
1965.- “Un lugar llamado Glory”.
1965.- “Viva Carrancho”.
1965.- “Sangre sobre Texas”.
1966.- “Texas Kidd”.
1968.- “Cuatro dólares de venganza”.
1968.- “Sartana no perdona”.
1970.- “Los compañeros”.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

VENDO CARA LA PIEL

           
                                                                                                                                              

sábado, 18 de agosto de 2012

Muere Joaquin Luis Romero Marchent.



MADRID, 17-8-2012 (EUROPA PRESS)

Artífice de uno de los mejores westerns rodados en España, 'Antes llega la muerte', autor de las dos primeras películas sobre el héroe de José Mallorquí, El Coyote, y director de doce capítulos de una de las series más exitosas de RTVE, 'Curro Jiménez', Joaquín Romero Marchent ha muerto en Madrid, a los 91 años.

Miembro de una familia dedicada al cine, Joaquín Luis Romero Marchent (Madrid, 1926), introdujo en España, en la década de los años cincuenta, el western, en el que dejó su huella y para muchos fue el precursor, junto a Sergio Leone, del llamado spaghetti western, género por el que fue más reconocido, aunque cultivó muchos géneros, informa la Academia de Cine.

Hijo de Joaquín Romero Marchent Gómez de Avellaneda (director-propietario de la revista especializada Radio Cinema y de la productora Intercontinental Films), hermano de los actores y también realizadores Rafael y Carlos, y de la montadora Ana María Romero Marchent, y padre de la ayudante de dirección y script Nuria Romero, su nombre siempre ha estado vinculado a una profesión, en la que entró como meritorio, en 1946, con la película El crimen de Pepe Conde.

Auxiliar de dirección, segundo ayudante de dirección, primer ayudante de dirección a las órdenes de Luis Lucia, Francisco Rovira Beleta y José Díaz Morales, se estrenó como director en el 53 con el thriller Juzgado permanente, y dos años más tarde introdujo el western en el cine español, al relevar al mexicano Fernando Soler como director del díptico 'El Coyote - La justicia del Coyote', según la famosa creación literaria de José Mallorquí.

A su visión de 'El Zorro a la española' suma Tres hombres buenos y El sabor de la venganza, que fueron los inicios de los spaghetti westerns; la que han calificado como su mejor obra, Antes llega la muerte; Aventuras del Oeste y Fedra West. Estos trabajos propios se completan con las labores que hizo como coproductor y coguionista en filmes de su hermano Rafael y de directores italianos.

Joaquín Luis Romero Marchent, que apareció como personaje en la novela de Carlos Aguilar, 'Coproducción', contribuyó a una de las series televisivas de mayor éxito en la historia de TVE, 'Curro Jiménez'. Escribió y dirigió doce capítulos de esta superpopular serie que ha sido vendida en todo el mundo y coronó a sus protagonistas Sancho Gracia, recientemente fallecido, Álvaro de Luna y José Sancho.

Descanse en paz.

jueves, 9 de agosto de 2012

Sancho Gracia nos ha dejado


A la edad de 75 años, ayer fallecío el actor Sancho Gracia en Madrid.
Actor que comenzó en los westerns españoles como extra, llegó a forjarse una carrera impecable, gracías en parte a su gran fama adquirida en la serie "Curro Jimenez".

Desde este pequeño sitio, un abrazo para toda la familia, y un recuerdo a uno de los grandes de la escena española.

Descanse en paz.