viernes, 1 de abril de 2011

EL DESAFIO DE PANCHO VILLA

El desafio de Pancho Villa
1971
España/USA/Reino Unido 
Director: Eugenio Martin
Reparto: Telly Savalas, Clint Walker, Chuck Connors, Anne Francis, Angel Del Pozo, Jose Maria Prada, Luis Dávila, Monica Randall, Antonio Casas, Walter Coy, Alberto Dalbes, Dennis Vaughan, Hal Fletcher, Ralph Nevilla, Gene Collins, Bob Hevelone, Art Larkin, Barta Barri, Adolfo Thous, Fernando Sanchez Polack, Fernando Hilbeck, Felipe Solano, Dan van Husen, Ben Tatar, Lorraine Clewes, Marjorie Neville, Nancy Baytos, Eduardo Calvo, Gerardo Navarro, Lucy Tiller, Lola Gaos, Ines Oviedo, Luis Marin, Tony Skios, Alejandro Ulloa, Norman Bailey, Alberto Fernandez, Antonio Rossi, Luis Rivera, Bud Strait, Carl Rapp, Lone Ferk, Marisa Malfatti
GuiónEugenio Martin, Julian Halevy 
Fotografía: Alejandro Ulloa
Música: Anton Garcia Abril


Coproducción entre los EEUU, Gran Bretaña y España de 1972 dirigida por Eugenio Martín, un director y guionista de gran versatilidad que filmó películas de todo tipo de géneros (aventuras, westerns, thrillers, comedias e incluso musicales), destacando sin duda entre ellas “Hipnosis” de 1962 (thriller con elementos sobrenaturales cuya idea principal fue retomada por Richard Attenborough en “Magic”), “El precio de un hombre” de 1967 (uno de los mejores westerns dirigidos por un español con Tomas Milian en su segunda incursión en este subgénero) y “Pánico en el Transiberiano” de 1972 (película de culto y de las más logradas del fantaterror español).



A principios de 1970 firma un contrato con el otrora gran guionista y productor norteamericano Philip Yordan (“Johnny Guitar”, “Lanza rota” por la que obtuvo el Oscar o “El hombre de Laramie”) que desde principios de los sesenta se encontraba residiendo en Madrid y París al haber sido contratado por el productor Samuel Bronston con el objeto de que participara en los guiones de la mayoría de los films que produjo en España (“El Cid”, “Rey de reyes”, “55 días en Pekín”, “La caída del imperio romano”), convirtiéndose en su hombre de confianza. El resultado fue la realización de tres películas en régimen de coproducción, con presupuestos superiores a los habituales y en las que pudo contar con un elenco internacional: el fallido western con elementos cómicos “El hombre de Río Malo” con Lee Van Cleef ,James Mason y Gina Lollobrigida, la película que nos ocupa y la citada “Pánico en el Transiberiano”, realizada para amortizar el coste de los trenes adquiridos para “El desafío de Pancho Villa” que contó con la pareja más representativa de la productora Hammer, Peter Cushing y Christopher Lee, y fue la única en la que pudo trabajar en el guión desde el principio; ya que como el mismo reconoce en la entrevista realizada por Juan Gabriel García, recogida en su libro “Los españoles del western”, en los dos primeros casos se encontró con unos guiones muy flojos por lo que se limitó a intentar mejorarlos en la medida de lo posible.



La película recrea libremente un hecho histórico: la invasión de Columbus en 1915, ciudad situada en Nuevo Méjico, por parte de Pancho Villa como venganza por apoyar EEUU a su enemigo Carranza al que suministraban material bélico. La incursión villista, en realidad éste no participó personalmente sino que la llevó a cabo su lugarteniente el general Ramón Banda Quesada, dio lugar a la correspondiente respuesta de Estados Unidos, al verse por primera vez invadido por fuerzas de un país extranjero, con la expedición de castigo comandada por el general Pershing que se adentró durante casi un año por el norte de Méjico con el objetivo fallido de capturar a Villa (esta expedición punitiva fue tratada por el cine, entre otros, por Robert Rossen en el film de 1959 “Llegaron a Cordura”).


El largometraje es decepcionante, teniendo en cuenta además que se contó con un presupuesto superior al de la media de estos productos, lo que se traduce en una más que aceptable labor de ambientación (con una buena recreación de la ciudad de Columbus en unos estudios creados en Madrid y la aparición de abundantes localizaciones situadas en Colmenar Viejo, Aranjuez, Guadix que gracias a la estupenda labor como director de fotografía de Alejandro Ulloa dan el pego como territorio fronterizo entre los EEUU y Méjico). Pero el problema, como reconoce el propio director, es un guión pésimo ante el cual Eugenio Martín poco pudo hacer.




Su inicio ya nos augura la astracanada que vamos a ver. Los títulos de crédito con los colores de la bandera mejicana se alternan con una imágenes montadas de tal forma que marean mientras escuchamos el tema principal compuesto por el maestro Antón García Abril más propio de la típica comedieta setentera española con Alfredo Landa de protagonista; para, a continuación, contemplar en la primera escena cómo están afeitando a Pancho Villa, inmediatamente después ser Villa rescatado por sus hombres gracias al lumbreras del oficial al mando que decide aminorar la marcha del tren y, por último, una vez liberado comprobar éste según sus propias palabras que la calva “Me hace más interesante, más inteligente. Como un profesor”. Y todo este rollo para justificar la calva de Telly Savalas, actor que da vida al revolucionario.


Pero el western no se queda sólo ahí sino que a medida que va avanzando la historia, lo de avanzar es un decir, los elementos pretendidamente cómicos van en aumento con proliferación de secuencias que son una auténtica chorrada: la de la aparición de la mosca en el comedor de los oficiales norteamericanos, la de la discusión de Scotty, lugarteniente de Villa, con su mujer Flo mientras el jefe revolucionario hace las veces de árbitro o la inmediatamente posterior sobre el falso infarto de Villa. Además empiezan a proliferar situaciones verdaderamente inverosímiles como la huida del teniente Eager que engaña a sus carceleros escondiéndose debajo de una cama. Y a todo esto hay que añadir la pobretona y totalmente fuera de contexto banda sonora, que para rematar la faena cuenta con la típica y totalmente inadecuada canción final pensada para un crooner.


Al igual que en la ambientación, el relativamente elevado presupuesto se aprecia en el elenco actoral. Así se escogieron a actores norteamericanos, con el objeto de hacer más comercial el producto, para los cuatro principales papeles. Telly Savalas (poco tiempo después alcanzaría la fama con la serie de televisión “Kojak”) interpreta, de forma un tanto excesiva, a un grotesco, primitivo, hipocondriaco y teatrero Villa, capaz de llorar ante la desgracia de una mujer y a continuación disparar a sangre fría a un hombre por ser el ahijado de su gran enemigo. Del retrato que se hace de él en la película dos cuestiones, históricamente ciertas, son las más interesantes: la importancia que siempre dio a los medios de comunicación como elementos de propaganda (así se hizo acompañar por periodistas, de entre los cuales destacó el famoso John Reed, y procuró que se filmarán sus intervenciones militares) y la progresiva toma de conciencia de su propia leyenda. A su lado en el papel de Scotty, su fiel lugarteniente, nos encontramos con Clint Walker (actor que alcanzó el éxito a mediados de la década de los cincuenta con la serie Cheyenne de la que rodó 108 episodios durante ocho años), cuya contenida actuación contrasta con la del protagonista. Lástima que no protagonizará más spaghettis porque con sus 198 centímetros daba muy bien para los westerns. Chuck Connors, otro actor también famoso por una serie de televisión (en este caso “El hombre del rifle” de la que grabó 168 episodios entre 1958 y 1963) fue el encargado de dar vida al coronel Wilcox, un militar esperpéntico, estricto y obsesionado con las ordenanzas, capaz de utilizar fuego real en el entrenamiento de sus hombres porque de esa forma “estoy salvando vidas”. Anne Francis, actriz que tuvo un comienzo bastante prometedor en el cine con largometrajes como “Conspiración de silencio” y “Semilla de maldad” pero pronto se especializó en el medio televisivo, cumple al dar vida al intranscendente personaje de Flo, mujer de Scotty, que trabaja como pianista en Columbus. Junto a ellos un buen número de actores españoles, supongo que para cubrir el cupo de la coproducción, encabezados por unos convincentes Ángel del Pozo como el teniente Eager, rival amoroso de Scotty, y Antonio Casas como el general Goyo, gran enemigo de pancho Villa; y en papeles menores una joven Mónica Randall (habitual por esos años de los spaghettis), Lola Gaos o Eduardo Calvo



Tengo la edición puesta a la venta por Suevia Films con un buen sonido y, en general, una correcta imagen salvo por algunos momentos en los que se aprecia que la cinta de la que se obtuvo la copia estaba un poco deteriorada.


En resumen un mal euro western con un guión que es un auténtico despropósito pero al menos cuenta con abundantes escenas de acción competentemente filmadas que, a falta de una historia mínimamente coherente, amenizan un poco su visión.


PUNTUACIÓN

HISTORIA: 2
AMBIENTACIÓN: 7
DIRECCIÓN: 5
ACTORES: 6
MÚSICA: 1

MEDIA: 4,2

3 comentarios:

Alan Bique dijo...

Puf, peli horrible bajo cualquier punto de vista. Y todavía alguno critíca a Por la senda más dura....(je, je)

maltese dijo...

Y la seguirè criticando, Alan Bique... que las haya peores no quiere decir que "Por la senda..." no sea mala de acostarse... :-)

ECHOES dijo...

Malaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...