martes, 12 de abril de 2011

El hombre del valle maldito

El hombre del valle maldito
1964
España/Italia
Director: Primo Zeglio & Siro Marcellini 
Reparto: Ty Hardin, Irán Eory, Piero Leri, Joe Kamel, José Nieto, John Bartha , José Marco, Rafael Albaicín, W. Hacobre, Phil Posner, Giovanni Petti, Luis Induni 
Guión: Eduardo Manzanos Brochero, Eduardo Di Lorenzo
Fotografía: Remo Grisanti, Alfredo Fraile 
Música: Francesco De Masi, Manuel Parada


SINOPSIS: Gwen Barret, una blanca casada con un “civilizado” indio a pesar de la oposición de su padre, es raptada por los apaches. Tras ser liberada por su marido topa con Johnny Walscott, un solitario vaquero con un triste pasado amoroso, que la cuida y la acompaña a Uvaldo, la ciudad más próxima, en donde volverá a sufrir la incomprensión de su padre y tendrá que tomar una dolorosa elección.
 
Coproducción hispano-italiana de 1964 dirigida por Primo Zeglio, aunque también se atribuye su autoría a Siro Marcellini, guionista y realizador que habiendo filmado, básicamente, películas de aventuras se adaptó a principios de la década de los sesenta a la moda imperante del euro western con films como “Los rurales de Texas”, “Los cuatro implacables” o “Winchester uno entre mil”.

Se trata, por tanto, de un western anterior al boom leoniano, producido por Eduardo Manzanos, hombre clave en el nacimiento y desarrollo del western hispano, a través de su Fénix Films y por Ernesto Gastaldi, un inquieto abogado enamorado del cine, figura fundamental no sólo en el desarrollo de western mediterráneo al producir la mayoría de los filmes ambientados en el Oeste realizados por el pionero Joaquín Luis Romero Marchent durante los años sesenta, y varios de los mejores spaghettis realizados como “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo”, “El halcón y la presa”, “Cara a cara” o “Salario para matar”, sino también en el cine europeo en los años sesenta y hasta mediados de los setenta, ya que a través de su compañía, la Produzioni Europee Associati (PEA) y habiéndose asegurado la distribución internacional de sus películas por medio de la United Artists, colaboró con autores de la talla de Fellini (“Satiricon”, “Casanova”), Pontecorvo (“Queimada”), Bertolucci (“El último tango en París”, “Novecento”), Pasolini (la denominada trilogía de la vida y “Salo o los 120 días de Sodoma”) e, incluso, con Billy Wilder, (“¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?”).





Modestísima propuesta con claras carencias presupuestarias y lo que es peor, tanto técnicas como artísticas. Así tras unos títulos de crédito iniciales con estética propia de las series del oeste de los años cincuenta y principios de los sesenta que proliferaron en la televisión norteamericana (no sé si fue un efecto buscado ya que Ty Hardin protagonizó una de ellas) el film se abre con una escena claro ejemplo de lo que no deben ser la dirección, ambientación e interpretación de una película si se quiere ser mínimamente creíble. Pero lo peor es que gracias a un vergonzante guión y una torpe dirección la película se mantiene a este nivel durante todo su desarrollo, menos mal que sólo dura ochenta minutos. Así en la siguiente escena, en un clamoroso error de raccord, vemos que el vestido que se le había roto a la protagonista en el forcejeo con los indios aparece milagrosamente cosido; a continuación asistimos a la persecución de Tamura, el marido indio de Gwen, por los apaches que parece sacada de un western hecho en serie de los protagonizados por John Wayne en los años treinta; vemos en otra escena como éste llega a un rancho, por cierto sin amueblar, en donde le esperan tres indios y, tras matarlos, con las mismas se va, claro uno se pregunta ¿Para qué narices había ido al rancho? o ¿Cómo sabían los indios que iba a ir allí?; mientras, Walscott ha llevado a Gwen a su cabaña y hasta allí se acerca un conocido al que Johnny sólo se le ocurre preguntarle si ha llegado a caballo (pues dime tú cómo lo ha podido hacer si no es encima de un equino porque el rancho se encuentra perdido en la montaña), además el visitante, que es otro lince, como Gwen no bebe piensa que es india, pero hombre que yo sepa no había indias de piel clara y pelo rubio. Y toda la película sigue a este nivel disparatado, además de irse inclinando poco a poco hacia el melodrama más cursi con niña repelente incluida (hija del antiguo matrimonio de Johnny). Para colmo el largometraje tiene ciertas pretensiones al tratar, aunque de forma banal, el tema de la problemática del mestizaje y las relaciones interculturales en el Far-West, con un mensaje, tampoco sé si buscado, un tanto preocupante: sólo son buenos los indios civilizados como Tamura, es decir aquellos que han abandonado su cultura y su forma de vida, se comportan como un blanco más e, incluso, visten como ellos. Y a todo ello hay que añadir unos diálogos un tanto pretenciosos que quedan ridículos y falsos, como el mantenido por Gwen y Johnny al borde del río, al señalar la primera: “Soy hija de Sam Barret. Comprendo que le parezca una monstruosidad que una mujer blanca se case con un indio, sin embargo le quiero y siempre le querré” (eso justo antes de estar a punto de caer en sus brazos) y le contesta Johnny “Sé perfectamente que en el amor no caben prejuicios…cada uno debe proceder según su corazón y conciencia”, pues estupendo, todos contentos. Y lo mejor de todo es que no hay quien entienda, porque en ningún momento lo explican, el leitmotiv del film, o sea la querencia de los apaches por Gwen a la que persiguen por todas partes, raptándola varias veces e incluso provocando una masacre en un rancho, más bien una chabola, en una escena de batalla chapuceramente rodada.


La ambientación, obra de la normalmente fiable sociedad constituida por Cubero y Galicia, es otro elemento fallido, supongo que por la estrechez del presupuesto. Así tanto el pueblo (en los interiores y en las vistas exteriores) como la hacienda de Sam Barret parecen lo que son: casas andaluzas; por lo que los actores resultan totalmente descontextualizados en unos decorados más propios para Curro Jiménez y su partida de bandoleros.


En cuanto a la banda sonora del maestro Manuel Parada, aunque también he visto que se atribuye a Francesco De Masi, sin ser una maravilla es de lo poco salvable del film y cuenta con un tema principal deudor de los westerns clásicos que igualmente recuerda a las series anteriormente citadas.




Por lo que respecta al reparto, al frente del mismo, con el objeto de hacer más comercial al film, se contó con Ty Hardin, actor norteamericano en horas bajas que había obtenido un gran éxito con “Bronco” serie de la Warner Bross ambientada en el Oeste de la que se emitieron casi setenta episodios entre 1958 y 1962. Aquí da vida de forma desganada y luciendo en varias escenas sus pectorales a Johnny, un vaquero filósofo que ayudará y se enamorará de Gwen pero al final sabrá renunciar a ella. Junto a él, Irán Eory, actriz nacida en Teherán que trabajó bastante en el cine español de la década de los sesenta y terminó protagonizando múltiples telenovelas en Argentina durante la siguiente década, muestra todas sus limitaciones interpretativas como Gwen, claro que su papel se las trae porque es la contradicción personificada: está muy enamorada, o por lo menos no se harta de decirlo, de su marido y a las primeras de cambio le hace tilín Johnny; se va toda convencida a su rancho con Tamura, pero nada más verla su padre la convence para que vuelva con él ¡Hombre aclárate un poco!. Menos mal que José Nieto anda por allí y pone un poco de oficio y profesionalidad al encarnar a Sam Barret, un hombre autoritario que no ha aceptado el matrimonio de su hija con Tamura por ser éste un piel roja. Sin duda, la presencia de este actor, curtido en infinidad de películas, es también de lo poco salvable del largometraje.





En resumen, un western realmente malo, incluso inferior a cualquier telefilme decente, clónico de los serie b norteamericanos, sólo apto para aquellos que quieran completar sus conocimientos sobre el western mediterráneo y tengan mucha paciencia y tiempo que perder.


PUNTUACIÓN

HISTORIA: 1
AMBIENTACIÓN: 1
DIRECCIÓN: 1
ACTORES: 3
MÚSICA: 5

MEDIA: 2,2

3 comentarios:

Alan Bique dijo...

Malo a rabiar, parangoneable con los de Zabalza, que ya es decir...
La verdad es que los últimos comentados no se dejan querer ni haciendo el máximo esfuerzo...(je ,je)

dale calor dijo...

si mi viejo conoce tu pagina se hace un cursillo de internet, jejeje le vuelven loco estas pelis

saludos y tienes un nuevo seguidor

http://dalecalor.blogspot.com

Anónimo dijo...

che una pregunta , de aca se pueden descargar peliculas?