martes, 9 de octubre de 2012

TEQUILA JOE



Tequila Joe (...e venne il tempo di uccidere )
1968
Italia
Director: Vincenzo Dell'Aquila
Reparto: Anthony Ghidra, Jean Sobieski, Mimmo Palmara, Furio Meniconi, Eleonora Ruffo, Felicita Fanny, Mimo Billi, Fidel Gonzáles, Claudio Ruffini, Gilberto Galimberti, Frank Fargas, Fortunato Arena, Max Fraser, Luciano Doria, Raoul Amari, Remo Capitani, Giovanni Ivan Scratuglia, Paolo Figlia.
Guión:  Vincenzo Dell'Aquila, Fernando Di Leo
Fotografía: Rino Filippini 
Música:  Franceso De Masi


SINOPSIS: Un pueblo situado entre la frontera de los Estados Unidos y México, ante la pasividad de su alcoholizado sheriff, está controlado por dos clanes rivales (el de los Mulligan y el de los Trianas). Hasta allí llegará un joven alguacil que intentará acabar con esta situación al mismo tiempo que devolver al sheriff la dignidad perdida tras las botellas de alcohol. 
Película italiana de 1968 cuyo título original es “…E venne il tempo di uccidere” que ha supuesto una grata sorpresa para mí.
En primer lugar porque cuenta con una producción solvente, no en vano participó en la misma la Produzione Europee Associati (PEA) de Alberto Grimaldi, que en esos años era sinónimo de productos de cierta calidad.
En segundo lugar por un relativamente original guión escrito por el propio director Enzo Dell’Aquila y el gran y prolífico guionista Fernando di Leo, que ya habían trabajado juntos coescribiendo los libretos sobre las aventuras de la familia McGregor, aunque estos se caracterizaron por un tono más ligero y por la proliferación de elementos cómicos.
En esta ocasión parten de una situación claramente deudora de dos de los spaghettis más influyentes, la seminal “Por un puñado de dólares” (Sergio Leone, 1964) y la esencial para el desarrollo de este género “Django” (Sergio Corbucci, 1966). Así nos encontramos con un pueblo que sufre el enfrentamiento entre dos clanes rivales que, para mayor similitud, son de diferentes etnias: mexicanos los Triana y anglosajones los Mulligan. Sin embargo, la novedad del guión radica tanto en el carácter intimista de buena parte del mismo como en el protagonista. Así nos encontramos que el principal personaje es un sheriff, figura, al contrario que otras como la del cazador de recompensas, poco tratada como protagónico en el western hecho en Europa (recuerdo algunos euro westerns, filmados con anterioridad a la revolucionaria irrupción temática-estilística de Leone, como “Las pistolas no discuten” realizada por Mario Caiano en 1964 y “El sabor de la venganza” dirigida en 1963 por el recientemente fallecido Joaquín Luis Romero Marchent, aunque, como era habitual en esta primera etapa, ambas tomaron como modelo los westerns estadounidenses clásicos; mientras que en “Adiós Texas” filmada por Ferdinando Baldi en 1966 el sheriff interpretado por Fernando Nero no se comportaba como tal a lo largo de la película). Quizás la ausencia de protagonismo de los sheriffs en los euro westerns esté motivada por los valores representados por éstos en la mayoría de las películas estadounidenses, ya que solían ser los dignos, rectos, desprendidos y concienciados protectores de los habitantes de los pueblos frente a los pistoleros y bandidos; defendiendo, de esta forma, el cumplimiento de la ley y el restablecimiento del orden en un mundo todavía en construcción. Así, encarnaban tanto los valores más nobles transmitidos por las películas clásicas ambientadas en el Far-west, como la visión idealizada de la conquista del Oeste que tenían los propios estadounidenses.
Pero además de esta novedad en cuanto al personaje principal, nos encontramos que el sheriff, lejos de ser un hombre prácticamente invencible, es un ser inerme y alcoholizado, derrotado por un hecho luctuoso acontecido en el pasado y que ha llegado al mayor grado de degradación física y espiritual, de tal forma que no sólo ha perdido el respeto de sus conciudadanos (estupenda la escena de su presentación en la que, ante las risas de sus vecinos, engaña al joven alguacil para poder comprar una botella de tequila) sino, lo más importante, su propio respeto. En este sentido nos encontramos con un libreto que respecto a este personaje es claramente deudor de dos obras mayores de Howard Hawks: “Río Bravo” (1959) en relación con el ayudante Dude interpretado por Dean Martin y, sobre todo, “El Dorado” (1966) con el alcoholizado sheriff J. P. Harrah al que dio vida Robert Mitchum. Incluso cuenta con un antecedente claro en el sheriff Brandy, de la película homónima dirigida por José Luis Boreau en 1964.
Para interpretar a tan complejo personaje se contó, en lo que creo constituyó un gran acierto, con el actor nacido en la ex Yugoslavia Dragomar “Gidra” Bojanic alias Anthony Gidra, un intérprete no tan popular como las grandes estrellas del euro western pero, para mí, uno de los mejores actores que pasearon su oficio y talento por los paisajes del Far-west europeo. Acostumbrado a personajes desencantados (Johnny Blood en “Un agujero en la frente” dirigida por Giusseppe Vari el mismo año que la película que nos ocupa), cuando no hartos de su vida (Rezza en “El último pistolero” también dirigida por Giusseppe Vari, en esta ocasión un año antes), nos ofrece una interpretación sentida y contenida haciendo creíble al patético personaje de Joe Donnell, un individuo que “Una vez fue un hombre” y que sufrirá un proceso catártico al final de la película al enfrentarse a Mulligan y sus temibles pistoleros. Sin duda su gran actuación hace palidecer a la del resto del reparto, empezando por el actor francés de corta carrera Jean Sobieski (tuvo pequeñas apariciones en el estupendo giallo de influencia hitchcockniana dirigido por Lucio Fulci “Una historia perversa” o en “Último domicilio conocido”, gran polar de José Giovanni) en el rol de  Burt el joven y recto alguacil que, en la onda de los héroes clásicos, no sólo intentará restablecer el orden en el pueblo deteniendo a los miembros de ambos clanes sino conseguir que Joe abandone la bebida; por lo que nos encontramos con la típica relación entre un maduro y un joven pistolero (curiosamente Anthony Gidra vivió una relación similar en “Balada para un pistolero” dirigida en 1967 por Alfio Caltabiano, con la que esta película guarda más de una semejanza que no cuento para no destriparos el final) pero en el que se invierten los papeles, puesto que normalmente y al contrario que en este largometraje el veterano representaba la serenidad y el juicio, mientras que el joven, más impulsivo, recibía los consejos del primero. Junto a ellos unos correctos y adecuados Mimmo Palmara, bajo su seudónimo habitual de Dick Palmer, y Furio Meniconi como respectivamente Triana y Mulligan, los despiadados jefes de los clanes rivales que, en su odio, ni tan siquiera respetan los entierros; mientras que el principal papel femenino recayó en la bella Felicita Fanny en su segunda incursión en un spaghetti tras “De hombre a hombre”.
Por lo que respecta a la labor como director de Enzo Dell’Aquila, bajo el seudónimo de Vicent Eagle, cabe señalar que muestra cierta preocupación por la planificación de las escenas con acertados movimientos de cámara como el del inicio de la película o el que tiene lugar al comienzo de la persecución del carro escoltado por los soldados, al mismo tiempo que dota al filme de un ritmo más pausado de lo normal para un spaghetti. Pero en su conjunto la película está un poco descompensada ya que no consigue dotar de la garra e intensidad que necesitaban las secuencias relativas al enfrentamiento entre los dos clanes, parte narrada de forma más convencional; mientras que respecto a los dos protagonistas consigue una serie de escenas de una gran hondura y autenticidad, beneficiado tanto por los inusuales diálogos para un spaghetti dada su profundidad como por la ya comentada gran actuación de Anthonny Gidra, algunas de una enorme belleza como aquella en la que se ve la cárcel vacía cubierta de polvo, con abundantes telarañas y numerosas botellas de alcohol de tal forma que el deterioro de la estancia simboliza la decadencia del sheriff y otras de un gran realismo y muy cuidadas formalmente como el enfrentamiento final en el granero entre Mulligan y el sheriff Joe Donnell, cuyo resultado le devolverá la dignidad perdida al protagonista.
La banda sonora es obra de Francesco de Massi que nos ofrece su habitual y eficaz tema cantado, “A man alone,” interpretado de nuevo por Raoul; además de una serie de composiciones de corte melancólico en las que se alterna el sonido predominante de los vientos, la guitarra acústica y la armónica. Quizás el tema menos afortunado sea uno de corte más rápido que se escucha, entre otras escenas, en el enfrentamiento entre Burt y los hombres de Mulligan.
Como curiosidad comentaros que por lo que he leído el actor Jean Sobieski es descendiente directo de un monarca polaco del siglo XVII, en concreto de Jan Sobieski III (1629-1696).
En definitiva, un spaghetti poco conocido pero con los suficientes elementos positivos como para ser reivindicado y recomendar su visión. Además de constituir un claro ejemplo del nivel medio más que aceptable alcanzado por los westerns hechos en Europa en la época de mayor esplendor de este subgénero (1964-1970, aproximadamente).

PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 7
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 7
MÚSICA: 6

MEDIA: 6,4 

3 comentarios:

Pedro Pereira dijo...

Aqui esta um filme que me surpreendeu pela positiva. Anthony Ghidra não era um actor extremamente interessante mas fez uma boa participação no euro-western. Aqui nesta versão embriagada tem até um papel mais forte que nos outros filmes que menciona o Jesus. Eu gostei. O DVD da Wild East é uma boa opção para quem quiser experimentar.


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Pedro Pereira

http://por-um-punhado-de-euros.blogspot.com
http://destilo-odio.tumblr.com/

Anónimo dijo...

Buena pinta tiene.
Que ha pasado con el foro dispara gringo?
Reverendo

Julio_Alberto dijo...

El servidor donde está alojado lleva un par de dias caidos.
Esperemos que en breve se arregle.

Un saludo, Reverendo.