jueves, 11 de octubre de 2012

LA HORA DEL CORAJE

La hora del coraje (Tutto per tutto)
1968
España/Italia
Director: Umberto Lenzi
Reparto: John Ireland, Mark Damon, Raf Baldassarre, Fernando Sancho, Mónica Randall, Spartaco Conversi, Armando Calvo, Eduardo Fajardo, Miguel Del Castillo, José Torres, Tito García, Joaquín Parra, Rafael Albaicín, Luis Barboo, Frank Braña, Calisto Calisti, Fabián Conde, Franco Gulà, Lisa Halvorsen, Giovanni Petrucci, Emilio Rodríguez, Claudio Scarchilli, Giovanni Ivan Scratuglia, Luis Induni.
Guión: Eduardo Maria Brochero, Nino Stresa
Fotografía: Alejandro Ulloa 
Música: uis Enríquez Bacalov, Marcello Giombini

SINOPSIS: Dos aventureros estadounidenses (Gufo y Johnny), junto con un indio, dos mexicanos y una mujer, intentarán recuperar el producto del robo a la compañía Golden Mays, 200.000 dólares en barras de oro. En su peligrosa aventura no sólo tendrán que enfrentarse a sus propias debilidades, sino también a Carranza un temible y sanguinario bandolero, líder de una banda de mexicanos que participó en el robo.

Atractiva coproducción italo-española de 1968 rodada en los alrededores de Madrid (Colmenar, Hoyo de Manzanares, La Pedriza) y Roma en la que participaron la tantas veces nombrada en este blog Produzione Eeuropee Associatti de Alberto Grimaldi y la española, todavía en activo, Estela Films, una compañía fundada en 1948 por Jordi Tusell Coll que nació con una profunda vocación catalanista prontamente abandonada para realizar todo tipo de películas.  
El largometraje cuenta con un guión, que pivota entorno a los temas de la deslealtad y la avaricia, tópico y lleno de clichés pero efectivo en el que participó el prolífico Eduardo Manzanos Brochero (personaje fundamental como escritor y productor, a través de sus Copercines, Cooperativa Cinematográfica y Fénix, Cooperativa Cinematográfica tanto para el nacimiento como, sobre todo, para el desarrollo del western hecho en Europa en su primera etapa) y cuyo esqueleto argumental, grupo de individuos continuamente traicionándose en busca de un tesoro, es deudor de “El bueno, el feo y el malo”, incluso creo que se alude de forma clara a la película de Leone al afirmar uno de los personajes que: “Los hombres se dividen en dos categorías: los que acarician el oro y los que se lo llevan”; además de apreciarse ciertas referencias a otros westerns tanto hechos en Europa (“La muerte tenía un precio”, sobre todo en relación con la importancia sentimental de un reloj y en la escena en la que acaban con el último hombre de Carranza) como en Estados Unidos (la parte que se desarrolla en el pueblo fantasma me recordó a “Desafío en la ciudad muerta”, película dirigida en 1958 por el especialista John Sturges).

Uno de los elementos destacados del guión son los personajes, más trabajados y mejor perfilados que de costumbre. Para interpretarlos se contó con un gran elenco que supone una de las mayores bazas de la película. Así el gran actor canadiense John Ireland, por estos años muy presente en producciones europeas en general y en este subgénero en particular (sólo en 1968 rodó siete spaghettis), con su habitual empaque está esplendido como Gufo, Owl en otras versiones, un enigmático pistolero que viste rigurosamente de negro y es tan rápido con el colt como letal con la escopeta de dos cañones, y cuya extraña forma de actuar se nos revelará en la parte final. Junto a él, mucho más entonado que de costumbre, el estadounidense Mark Damon como Johnny el típico caradura, fullero y mujeriego, no en vano se apellida Sweet, pero no exento de cierta nobleza. La coincidencia en el nombre no se si será una casualidad, pero su papel presenta grandes semejanzas con el que interpretó en Johnny Yuma (película que cuenta con su correspondiente reseña y estuvo dirigida por Romolo Guerrieri en 1966). Como sus socios mexicanos, personajes poco fiables que pagarán muy caro su falta de lealtad, nos encontramos con dos habituales de este subgénero que bordan sus papeles, Eduardo Fajardo en el papel de Paco y Armando Calvo como Gómez; mientras que el gran Fernando Sancho, con su peculiar estilo expansivo aunque en esta ocasión un poco más contenido, está perfecto dando vida a Carranza, principal antagonista de nuestros antihéroes. A todos ellos se le suma una espléndida Mónica Randall, con un papel más trascendente de lo que era habitual para una mujer en este subgénero, como la inteligente, ambiciosa y pérfida María, y un grupo de secundarios cuya aparición en un western es siempre agradable: José Torres como el indio Cara de Cobre, guía de los protagonistas, Raf Baldassarre, en el curioso rol de un pistolero mudo; Frank Braña, por una vez agente de la ley; Luis Induni como un ranchero con querencia por las trampas en el juego.
La dirección corrió a cargo del controvertido realizador Umberto Lenzi, un camaleónico director capaz de cambiar de género cinematográfico en función del grado de aceptación del mismo. Así sucesivamente filmó películas de aventuras como por ejemplo su serie sobre el personaje creado por Emilio Salgari Sandokan, al que dio vida el ex culturista Steve Reeves; el giallo, con su tetralogía interpretada por la otrora estrella Carroll Baker; el poliziesco, quizás junto a los giallos en donde obtuvo sus mejores resultados, con películas como “Milano odia: la polizia non può sparare” (1974), “Roma a mano armata” y “Napoli Violenti” (las dos últimas realizadas en 1976 y con Maurizio Merli como protagonista); y bélicas, entre las que destacan dos superproducciones con grandes repartos internacionales “Los jóvenes leones” (1978) y “De Dunkerke a la victoria” (1979). Para a comienzos de los ochenta dirigir dos polémicos filmes encuadrados dentro del para mí altamente desagradable y prescindible subgénero de selva y caníbales como son “Comidos vivos” (1980) y “Caníbal feroz” (1981), y posteriormente participar en varias películas de terror como “La casa encantada” (1988) y “Demoni 3” (1991); películas de las que, según he leído en alguna entrevista, no está muy satisfecho.
Respecto al western, lo abordó tangencialmente en dos producciones sobre El Zorro rodadas en 1963 “El caballero enmascarado” y “El Zorro contra Maciste”, ambas protagonizadas por Pierre Brice, actor que gozaba por aquel entonces de gran popularidad al haberse estrenado la primera entrega del inolvidable y valeroso jefe apache Winnettou; para adentrarse de lleno en el mismo con otras dos producciones rodadas en 1968: la olvidable y ya comentada en este blog “El sabor del odio” que contó de nuevo con la presencia de John Ireland, en esta ocasión junto a Peter Lee Lawrence, y la película que nos ocupa, que creo constituye su mejor aportación al spaghetti.
En esta ocasión nos ofrece un filme muy entretenido y vibrante, que carece de tiempos muertos y cuenta con un ritmo muy vivo en el que no dejan de sucederse los  acontecimientos, por otra parte, muy bien engarzados; además de estar plagado de peleas y tiroteos bien rodados e insertados en la historia, como la secuencia nocturna en la que se luce el director y se inicia con una fiesta, continúa con un enfrentamiento en una habitación a oscuras, en las que se juega hábilmente con el claroscuro, y culmina con un estupendo enfrentamiento entre los dos estadounidenses y los hombres de Carranza. Quizás se pueda achacar a la película, desde el punto de vista negativo, el final alargado en exceso y algo reiterativo, pero en conjunto creo que el director lleva a cabo una gran labor, aprovechando al máximo, además, el aceptable presupuesto del que dispuso, lo que le permitió rodar gran parte de la película en escenarios naturales, y contar con numerosas localizaciones, entre ellas tres o cuatro pueblos yankees, incluido el famoso Golden City, uno mexicano, una ruinas de un monasterio y un par de ranchos profusamente utilizados en películas como “El halcón y la presa”, “Dos hombres van a morir” o “Dos cruces en Danger Pass”.

Otro aspecto a destacar son los curiosos títulos de crédito iniciales con una serie de dibujos entre los que destacan un búho, en clara alusión al personaje interpretado por Ireland, y unas cartas, que hacen referencia a su compañero Johnny, mientras suena el brillante y pegadizo tema principal compuesto por Luis Enriquez Bacalov que se repetirá con distintos variaciones a lo largo del largometraje, incluido uno en el que se percibe el sonido de lo que me pareció una flauta que remite a las composiciones de Ennio Morricone.
En resumen un filme que, además de estar bien hecho, asume sin complejos su condición de puro entretenimiento, teniendo poco o nada que envidiar en este sentido a los westerns norteamericanos de serie b, por lo que su visión creo que no defraudará a los aficionados a este subgénero.
PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 7
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 7
ACTORES: 7
MÚSICA: 6



MEDIA: 6,6

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De nina vi una peli de western donde el protagonista creo se llamaba Rio y al final muere en una escena super cliche pero que como erapequena me impresiono. Les disparan a ambos a el y a su companera y se arrastran enmedio de lascolinas para morirtomadosde lamano. Conocen elnombre de esa pelicula? Hace mucho la busco y no la encuentro. Si la saben por favor me la pueden decir? Gracias!

maltese dijo...

La película en la que el protagonista se llama Río es "El rostro impenetrable" de Marlon Brando y la película en la que mueren los dos protagonistas cogidos de la mano es "Duelo al sol" de King Vidor con Gregory Peck y Jennifer Jones.....

Echoes dijo...

Buena peli. La que mas me ha gustado de Mark Damon.