jueves, 18 de octubre de 2012

DEGÜELLO

Deguello (Degueyo)
1965
Italia
Director: Giuseppe Vari
Reparto: Giacomo Rossi-Stuart, Dan Vadis, Rosy Zichel, Riccardo Garrone, Daniele Vargas, José Torres, Giuseppe Addobbati, Erika Blanc, Mila Stanic, Aurora Bautista, Loris Loddi, Eve Neill, Silvana Jachino, Mirella Pamphili, Dasy Joakim, Dana Ghia, Lucio Rosato, Rocco Lerro, Gino Marturano, Mauro Mannatrizio, Giuseppe Mattei.
Guión: Roberto Amaoroso, Sergio Garrone, Giuseppe Vari
Fotografía: Silvano Ippoliti 
Música: Alessandro Derevitsky

Producción italiana de 1966, otras fuentes la datan un año antes, que supuso el debut en este subgénero de dos nombres familiares para los amantes del spaghetti. Como productor y guionista bajo el seudónimo de Willy Regan figura Sergio Garrone, autor de varios spaghettis interesantes de atmósfera gótica como los ya reseñados en este blog “Una larga fila de cruces” (1969) y, sobre todo, “Django el bastardo” realizada el mismo año que la anterior; mientras que como coguionista y director aparece Joseph Warren, en realidad, Giusseppe Vari, director especializado en spaghettis de bajo presupuesto pero nada desdeñables como los también reseñados “El último pistolero” (1967), “Un agujero en la frente“ (1968) o “Reza al muerto y mata al vivo” (1971).
En esta ocasión nos ofrecen un filme que podemos considerar puente entre los westerns hollywoodienses y los realizados en Europa. De hecho, el esquema argumental se basa ligeramente en “Los siete magníficos” (John Sturges, 1959) con un grupo de pistoleros sin más apego que el gusto por la aventura defendiendo a los habitantes de un pueblo de un grupo de bandoleros mexicanos. Se repite, además, el esquema del doble enfrentamiento: el inicial en el que momentáneamente expulsan del pueblo a los bandidos y el definitivo en el que lograrán derrotar a sus enemigos aunque pagando un precio muy caro; e incluso la película contiene un pequeño guiño a la forma de morir del personaje interpretado por Robert Vaughn. Pero, curiosamente, con la película de la saga con la que más elementos guarda en común es con “El desafío de los siete magníficos”, última aventura de Chris, en este caso interpretado por Lee Van Cleef, realizada seis años después que la película que nos ocupa, en la que, como ocurre en este largometraje, defendía con sus magníficos a un pueblo habitado sólo por mujeres de una banda de despiadados bandoleros.
SINOPSIS: Norman Sandel, con el objeto de vengar la muerte de su padre y advertir al coronel Cook, compañero de armas de su progenitor, del peligro que se cierne sobre él, decide partir hacia Danger City junto con dos ex soldados que sirvieron en el regimiento del coronel y un vendedor de whisky. Una vez allí se encontrará con una situación dantesca: los secuaces del bandolero Ramón, que buscan el oro de la Confederación escondido por Cook, han sitiado el pueblo y tomado como rehenes a todos los hombres a los que torturan de forma sistemática, por lo que, junto con sus hombres, decidirá tomar partido por las mujeres y defenderlas de las acometidas de la banda de Ramón. El desigual y fatídico enfrentamiento está servido.


La película, de atmósfera sombría e incluso trágica, está estructurada en tres partes:
Una introducción, anterior a la aparición de los títulos de crédito, en la que se plantea el drama al ser asesinado el padre del protagonista.
Una primera parte, de corta duración, en la que Norman irá reclutando a los hombres que le apoyarán en su intento de vengar a su padre y de advertir al coronel Cook del peligro que corre.
La parte central y de mayor duración con la llegada de nuestros héroes al pueblo, que incluye el rescate del coronel Cook en poder de Ramón y culmina con el gran enfrentamiento final.
Es en este último tramo en el que el director despliega toda su capacidad visual y su buen hacer, además de contener los mejores hallazgos del filme e introducir un nuevo arco argumental relacionado con el dinero de la Confederación escondido por el coronel Cook y pretendido tanto por la banda de Ramón como por alguno de los habitantes del pueblo. Entre los hallazgos podemos citar la escena de la llegada de los protagonistas a Danger City, un pueblo fantasma azotado por el viento, que parece presagiar el triste destino de nuestros héroes, impregnándose la película desde ese momento de un halo de fatalidad; o, como volvería hacer con el rancho en la citada “Reza al muerto y mata al vivo”, concebir el pueblo, en donde se desarrolla la mayor parte de la acción, como un escenario claustrofóbico al estar los habitantes sitiados por Ramón y no poder salir ni pedir ayuda; situación que irá creando una tensión “in crescendo” en los sitiados convirtiéndolos en un momento dado en una turba violenta capaz de linchar al Coronel Cook con el objeto de obligarle a revelar el lugar en el que escondió el dinero. Tensión que, muy bien modulada por el director, culminará con el encarnizado enfrentamiento final.
Además este tramo del largometraje presenta ideas de una cierta originalidad como el rol activo y reservado generalmente a los hombres que, ante la ausencia de sus maridos, adoptan las mujeres de Danger City, decididas a defender personalmente el pueblo con las armas, actitud pocas veces vistas en un western (como antecedentes podemos citar “Caravana de mujeres” dirigida por William Wellman en 1951 o “Brigada de la muerte” realizada por George Marshall en 1957), o el enfrentamiento final entre Ramón y un Norman disminuido físicamente al tener las manos destrozadas, idea que volveríamos a ver ese año en la también reseñada en este blog “Django”. Y a todos estos aciertos hay que añadir algunas escenas de fuerte impacto visual como aquella en la que Ramón ordena disparar sobre los hombres a los que había hecho prisioneros y sus esposas que intentaban ayudarlos, que recuerda, por la forma de moverse los maridos torturados como zombis, a una película de terror. Ambiente de carácter gótico que se repite en otras escenas como en la que Ramón se deja ver detrás de una ventana.
Otro acierto de la película son los personajes de la misma que, aunque un tanto simples, están razonablemente bien perfilados. En primer lugar nos encontramos con Norman Sandel, personaje en la onda del héroe clásico más preocupado por la suerte del coronel Cook que por vengar la muerte de su padre. Una pena que esté interpretado por el envarado, anodino y muy limitado actor italiano Giacomo Rossi-Stuart, aquí bajo el seudónimo de Jack Stuart. Como su principal oponente figura Dan Vadis, actor estadounidense nacido en Shangai y de ascendencia griega que, como otros musculados intérpretes, probaría suerte en Europa, primero en los péplums y después en los spaghettis. En esta ocasión, y a pesar de sus evidentes carencias, hace una inolvidable composición de Ramón, el sádico, brutal y desleal jefe de los bandidos mexicanos capaz de acabar con uno de sus hombres para quedarse con todo el botín, disparar por la espalda a uno de nuestros héroes o rematar sin pestañear a una mujer moribunda. Como los compañeros de Norman aparecen un muy entonado Daniel Vargas, bajo el seudónimo de Dan Vargas, en el papel de Frank, honorable ex sargento mayor de la Confederación que se comportará como tal durante toda la película; un aceptable Riccardo Garrone, hermano de Sergio y con el seudónimo de Dick Regan, dando vida a Foran, un misterioso representante de alcohol que nos dará una sorpresa al final sobre su verdadera identidad; y José Torres estupendo como Logan, el alcoholizado ex compañero de Frank y del coronel Cook; personaje, este último, interpretado por Giusseppe Addobbati, en los créditos John McDouglas, que, incluso en su locura, mantendrá la dignidad propia de un oficial. Mención aparte hay que hacer del curioso personaje de Jenny, al que acertadamente da vida Dana Ghia, otra de las rarezas de este largometraje al responder al prototipo de mujer fatal propio del cine negro, ya que bajo su aspecto angelical esconde a una persona fría, calculadora, amoral y codiciosa cuyo único objetivo es apropiarse del dinero escondido por el coronel Cook, para lo que no dudará en servirse de sus evidentes encantos y de utilizar a los hombres, en esta ocasión a Foran.
Por lo que respecta a la banda sonora fue compuesta por Alexander Derevitsky y cuenta con un tema principal muy en consonancia con el drama al que vamos a asistir en el que destaca la trompeta solista de Michele Lacerenza y que recuerda ligeramente al compuesto por el gran Dimitri Tiomkin para “Río Bravo”, escuchado de nuevo al año siguiente en “El Alamo”. También me llamó la atención otro con un comienzo de sonoridad clásica con el que se identifica a Ramón.
En resumen una película amena, narrada de forma fluida, con abundantes y bien rodados tiroteos y escenas de acción, sobre todo en su parte final, y con algunos elementos interesantes y originales por lo que, a pesar de no ser un título capital de este subgénero, no creo que defraude a los aficionados al mismo.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 5
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 5
MÚSICA: 6


MEDIA: 5,6

2 comentarios:

Alejandro Lopez dijo...

Excelente Blog, Aqui puedo encontrar muchas peliculas de este maravilloso genero..Estoy interesado en esta pelicula: Deguello (1965)..donde la puedo encontrar o dime si tu la tienes...

Jesús dijo...

Hola Alejandro. Que yo sepa el DVD de la película no se ha comercializado en España. Yo la pude ver gracias a un amigo. Siento no poder ayudarte.