miércoles, 3 de octubre de 2012

CAMINO DE FUERTE ÁLAMO



Camino de Fuerte Alamo (La strada per Fort Alamo)
1964
Italia/Francia
Director: Mario Bava
Reparto: Ken Clark, Jany Clair, Adreina Paul, Alberto Cevenini, Antonio Gradoli, Gustavo De Nardo, Gérard Herter, Claudio Ruffini , Pietro Tordi.
Guión: Livia Contardi, Enzo Gicca Palli, Franco Prosperi
Fotografía: Ubaldo Terzano
Música: Piero Umiliani

Westrn italo-francés realizado en 1964, en cuya producción intervinieron tres pequeñas compañías, siendo la más conocida la francesa CFFP (Comptoir Français du Film Production) con amplia experiencia en el género de sandalias y espadas, sobre todo en su vertiente mitológica, pero que tan sólo se implicó en dos proyectos ambientados en el lejano Oeste, la película que nos ocupa y la también comentada en este blog “Johnny West”, realizada por Gianfranco Parolini un año más tarde.
La dirección corrió a cargo de Mario Bava, director de culto con una amplia filmografía de la que, someramente, destacaré la modélica película de terror “La máscara del demonio” (1960); el thriller de influencia hitchcockniano “La muchacha que sabía demasiado” (1963), la fundacional “Seis mujeres para el asesino” (1964), magistral lección de planificación escénica y de utilización de la luz y el color; “Terror en el espacio” (1965) en la que pudo inspirarse Ridley Scott para realizar “Alien, el octavo pasajero” (1979), aunque nunca lo ha reconocido; la, parece ser porque no la he visto, obra cumbre del gótico italiano “Operazione paura” (1966); “Bahía de sangre” (1971), en la que, partiendo de postulados propios del giallo (el estupendo asesinato de la anciana), establecería buena parte de las características del slasher, subgénero de gran popularidad durante la década de los ochenta; o su último y nada desdeñable trabajo “Shock” (1977).
Por lo que respecta al western, Bava se acercó en tres ocasiones. Su debut en este género que tuvo lugar con este largometraje, “El rancho maldito” (1966) película, también conocida como “Ringo de Nebraska”, codirigida por el veterano Antonio Román que tengo pendiente de ver, y la olvidable “Roy Colt y Winchester Jack” (1970), un western paródico protagonizado por los estadounidenses Bret Hasley y Charles Southwood en el que pareció anticiparse a la corriente humorística predominante en este subgénero durante la década de los setenta.
SINOPSIS: Bud Masssedy, un cowboy que perdió su rancho durante la Guerra de Secesión, se apropia junto a la banda de Carson de 150.000 dólares de la nómina del ejército. Traicionado por los bandidos, y junto a su amigo Slim, es recogido por una patrulla de caballería que le confundirá con un oficial. A partir de ese momento su destino quedará irremediablemente ligado al de la patrulla, constantemente acosada por los indios Osages en su itinerario hacia Fort Álamo.



Película realizada el mismo año que la seminal “Por un puñado de dólares” aunque partiendo de unos supuestos estéticos y temáticos totalmente diferentes. Así el realizador, bajo el significativo seudónimo de John Old, nos ofrece un filme que toma como referencia los westerns clásicos norteamericanos sobre la caballería de los EEUU y, en particular, “La legión invencible”, dirigida por el maestro de origen irlandés en 1949, con la que comparte el tema del periplo de un grupo de soldados acosados en territorio hostil por los indios mientras escoltan a varios civiles hacia un lugar seguro.
Lo que en principio podría constituir una curiosa propuesta me ha defraudado tanto por el guión como por la labor del propio Bava. Así nos encontramos con un libreto escrito entre otros, en su primer contacto con este género bajo el seudónimo de Vicent Thomas, por Lorenzo Gicca Palli cargado de clichés, como la forzada historia de amor o el previsible final; situaciones improbables (la existencia de un cementerio indio en mitad del camino construido por los blancos); y con personajes estereotipados como el héroe al que las circunstancias le llevan a delinquir pero que conseguirá redimirse en la parte final jugándose la vida por los miembros de la caravana, el sagaz sargento, el excesivamente ordenancista oficial, el despiadado bandido capaz de asesinar a una anciana o la altiva y clasista mujer del coronel Collins, jefe de la guarnición de Fuerte Álamo, que modificará su actitud a lo largo del viaje y protagoniza una breve secuencia que remite a “La diligencia” (John Ford, 1939); mientras que los indios, al contrario de la corriente que surgió en el cine estadounidense a partir de los años cincuenta, se limitan a aparecer como una simple amenaza. Quizás por ello, o porque se tratara del típico encargo, Bava parece no tomarse muy en serio la película y se limita a poner en imágenes el guión; por lo que su talento y su impronta e inventiva visual sólo son apreciables en contadísimas ocasiones como en las escenas nocturnas de los miembros de la caravana rodadas en escenarios no naturales a las que dota de una iluminación teatral más propia de un filme gótico (estupenda la pelea a contraluz en la cueva entre Massedy y Carson), o en un plano que se repite en dos ocasiones en el que, con muy pocos recursos, convierte el paisaje italiano en un más que aceptable Salvaje Oeste Americano. Muy poco bagaje para un director que se encontraba en un momento brillante de su carrera (la película se rodó entre las mencionadas “Seis mujeres para el asesino” y “Terror en el espacio”).
Y a todo ello hay que sumar una paupérrima producción que incide negativamente en la credibilidad de la película. Sólo así se explican los numerosos fallos del filme, como por ejemplo que el caudal del río cambie milagrosamente pasando de llegar sólo a los tobillos de los indios a prácticamente ahogar al protagonista o que en las escenas del río tan pronto sea de noche como de día; por no hablar del lamentable atrezzo de cartón piedra, en particular los falsos cactus. Por lo que parece increíble que se utilizaran seudónimos anglosajones en un intento, supongo, de hacer pasar este largometraje por un producto estadounidense.
La banda sonora, compuesta por el habitual en el género Piero Umiliani, cuenta con la socorrida balada, “The road to Alamo”, cantada en esta ocasión por Tony Wendall. El resto de temas oscilan entre lo cursi y lo desafortunado, con algunos en especial que consiguen arruinar las escenas que orquestan, como ocurre con el que se escucha durante el asalto al banco.
En cuanto al protagonista, Bud Massedy, está interpretado por el soso, inexpresivo y hercúleo actor Ken Clark. El típico interprete estadounidense con escasa fortuna en su país (se le pudo ver en pequeños papeles en “Tierra de violencia” y “La ley del talión” ambas de 1956 o en “Al sur del Pacífico” de 1958) que decidió probar suerte en el viejo continente y, tras figurar en varios peplums como antagonista de héroes mitológicos como Maciste y Hércules, alcanzó cierta popularidad al dar vida a Dick Malloy, uno de tantos agentes secretos nacidos durante los años sesenta a la sombra del éxito de las películas de James Bond, en la trilogía compuesta por “La muerte espera en Atenas” (1965), “SOS agente 017 plenos poderes en Estambul” (1965) y “Operación lady Chaplin” (1966), dirigidas por Sergio Grieco, aunque en la última también intervino Alberto de Martino. En la película muestra todas sus carencias como actor, por lo que tan sólo es destacable su rotundo aspecto físico. No obstante, Mario Bava le volvería a dirigir en su siguiente western y se le volvería a ver en este subgénero en “Cabalgando al infierno”, película de 1970 que cuenta con su oportuna reseña. Junto a él, el resto de actores se limita a hacer lo que puede con los personajes que les tocó interpretar, como la francesa Michel Lemoine, compañera de Ken Clark en “Acción en Mallorca” otro seudobond, que da vida a Janet, la típica pelirroja con un pasado oscuro de la que se enamorará nuestro héroe; mientras que Gustavo de Nardo, que ya había trabajado con Bava en “La muchacha que sabía demasiado” y en “Las tres caras del miedo”, bajo el seudónimo de Dean Ardow se muestra bastante acertado interpretando al veterano sargento que descubrirá el engaño del protagonista; Antonio Gradoli (“Brandy”, “El rancho maldito”, “El zorro justiciero”, “Oro sangriento”, “Adiós, Sabata”) se ocupa del rol del obtuso oficial, degradado tras la Guerra de Secesión, capaz en su prepotencia de llevar a sus hombres a la muerte, personaje que recuerda vagamente al coronel Thursday de “Fort Apache” (John Ford, 1948); y Gerard Herter, el inolvidable Barón von Schulenberg de “El halcón y la presa”, encarna en la parte inicial del largometraje a un fullero.
Como dato curioso comentaros que, bajo el seudónimo de Demos Philos, figura acreditado como director artístico Demofilo Fidani, el llamado Ed Wood del spaghetti western
En resumen, un rutinario largometraje con el que se pretendió recuperar el espíritu de los westerns clásicos sobre la caballería y con escasos elementos interesantes; por lo  que tan sólo es especialmente recomendable para los seguidores del cine de Mario Bava, o para aquellos amantes del western hecho en Europa que pretendan completar sus conocimientos sobre el mismo, sobre todo en relación con los filmes realizados con anterioridad al boom leoniano.

PUNTUACIÓN:
HISTORIA: 3
AMBIENTACIÓN: 4
DIRECCIÓN: 5
ACTORES: 4
MÚSICA: 4

MEDIA: 4

1 comentario:

Pedro Pereira dijo...

Western mediano. Sigue una linea más clásica y se olvida fácilmente. Mario Bava no se recordara por su participación en este genero.


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Pedro Pereira

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