viernes, 28 de octubre de 2011

LOS SIETE DE PANCHO VILLA

Los siete de Pamcho Villa
1967
España/Usa
Director: José María Elorrieta
Reparto: John Ericson, Nuria Torray, Gustavo Rojo, Mara Cruz, Ricardo Palacios, James Philbrook, Pastor Serrador, Fernando Curiel, Juan Antonio Peral, Maria Perschy, Reginald Gilliam, Antonio Escribano
Guión: Manuel Sebares
Fotografía: Alfono Nieva
Música: Federico Contreras


Coproducción hispano-estadounidense de 1967 dirigida por José María Elorrieta, un realizador y guionista, padre del también director Javier Elorrieta, de amplia filmografía (filmó más de cincuenta películas entre cortos y largometrajes en el período 1945- 1975) en la que predominan los largometrajes de consumo rápido realizados con un limitado presupuesto. A lo largo de su trayectoria abordó todo tipo de géneros como el documental en, sobre todo, una serie de cortos sobre pintores (Rubens, Velázquez, El Greco), la comedia (“Usted tiene ojos de mujer fatal” adaptación en 1962 de una obra de Enrique Jardiel Poncela, o la también adaptación, en este caso de una obra de teatro de Edgar Neville, realizada al año siguiente de “El diablo en vacaciones”), aventuras (“Los conquistadores del Pacífico” de 1963 o “El halcón de Castilla” de 1967), westerns (“El hombre de la diligencia” de 1964, la ya comentada en este blog “Fuerte perdido” realizada al año siguiente o “Si quieres vivir dispara” de 1975), para dedicarse al final de su carrera al fantaterror con títulos como “Las amantes del diablo” (1971) o “La llamada del vampiro” (1972).

Para esta película Elorrieta contó con la financiación de dos pequeñas productoras, la Lacy Internacional Films, con la que colaboró habitualmente a mediados de la década de los sesenta y principios de la siguiente, y la Cinemagic Films en la que participaba el productor y director norteamericano Sidney W. Pink quien llegó a dirigir varios westerns en Europa como “El dedo en el gatillo” de 1965 protagonizada por el estadounidense eterno héroe en los westerns de serie b Rory Calhoun y “Joe Navidad” de 1967, con Jeffrey Hunter en un papel que recordaba al mismísimo Jesús de Nazareth. 


En esta ocasión los astutos productores se valieron de dos reclamos para hacer más comercial el filme. Así, por una parte, el título hace alusión al sobresaliente western de John Sturges “Los siete magníficos” (1960), película que no sólo dio lugar a tres secuelas (entre ellas el euro western ya comentado en este blog “El regreso de los siete magníficos”, dirigida en 1967 por Burt Kennedy con Yul Brynner todavía en el papel de Chris), sino que fue “fuente de inspiración” para el título de muchos westerns como, por ejemplo y para no salirnos del western mediterráneo, “Las siete magníficas” (también comentada en este blog) de 1966 en la que aparecía María Perschy junto a la oscarizada Anne Baxter, “Siete pistolas para Timothy” (que cuenta con su correspondiente reseña) realizado ese mismo año por Romolo Guerrieri y en el que se repetía, además, el esquema de la obra de Sturges, las dos películas sobre la familia escocesa de los MacGregor dirigidos ambas por Franco Giraldi en 1966 y 1967 (la primera de ellas también ha sido comentada en este blog), la ya reseñada "Siete winchester para una matanza" dirigida por Castellari en 1967 o “Los siete del grupo salvaje” de 1972 (con un título que, más difícil todavía, aludía tanto a los magníficos como a la obra maestra de Pekinpah). Mientras que, por otra parte, figura el nombre de Pancho Villa, uno de los más legendarios revolucionarios mejicanos de principios de siglo XX cuya vida ha sido llevada numerosas veces a la pantalla grande interpretado por actores de la popularidad de Wallace Beery, Pedro Armendáriz, Yul Brynner, Telly Savalas o Antonio Banderas; incluso hay un nuevo proyecto, en esta ocasión de Emir Kusturica, para el que se han barajado los nombres de Johnny Deep o Benicio del Toro. 


SINOPSIS: Pancho Villa tras haber invadido Columbus debe retroceder precipitadamente abandonando en su huida un tesoro en territorio carrancista, por lo que encargará recuperarlo a siete de sus mejores hombres capitaneados por el General Urbina. A ellos se los unirá como guía Diego Owens, un mestizo con una cuenta pendiente con Carranza al haber asesinado los hombres de éste a sus padres. 


El largometraje, por tanto, está ambientado, por otra parte pobremente, en la Revolución mejicana, aunque tengo dudas de que sea un zapata western ya que carece de uno de los elementos más característicos de esta corriente como era la fuerte carga ideológica plasmada en la correspondiente reflexión sobre el verdadero valor de la revolución. A diferencia de este tipo de filmes nos encontramos con la típica película de aventuras que, a pesar de haberse filmado cuatro años antes de la ya reseñada “El desafío de Pancho Villa”, se puede entender como una segunda parte de ésta ya que arranca justo cuando acababa la película dirigida por Eugenio Martín tras haber invadido Pancho Villa Columbus en represalia por el apoyo que el gobierno de los EEUU prestó a su enemigo Carranza, acción que provocó a su vez que su vecino del norte, invadido por primera vez por otra potencia, contraatacara al mando del general Pershing penetrando en territorio mejicano durante un año con el objeto de apresar a tan osado revolucionario. Pero mientras que Eugenio Martín tuvo a su disposición un presupuesto bastante holgado para este tipo de productos, lo que le permitió contar con una más que aceptable labor de ambientación, sobre todo a la hora de recrear la ciudad de Columbus, y un elenco internacional con varios actores de mediana cotización; en esta se aprecia una falta de medios notable lo que redunda negativamente en el resultado final del producto (vemos huir a Pancho Villa con unos diez hombres cuando comandó un ejército para atacar Columbus de unos quinientos, el pueblo de Cerezo parece una pequeña aldea apenas poblada...), además de encontrarnos con un elenco menos atractivo con el soso y estirado John Ericson, un actor norteamericano que había trabajado en dos excelentes largometrajes: “Conspiración de silencio” dirigida por John Sturges en 1955 y “Forty Guns” filmada por Samuel Fuller dos años más tarde y en esos momentos alternaba su presencia en series norteamericanas con sus apariciones en largometrajes europeos, dando vida de forma poco convincente a Diego Owens un ingenuo mestizo que se embarca en la aventura por una cuestión personal: vengar a sus padres asesinados por los hombres de Carranza; mientras que el poco conocido actor estadounidense James Philbrook se tiene que conformar con interpretar a un intranscendente sheriff de Cerezo cuyo único rasgo distintivo lo constituye su propensión a los ataques de ira; junto a ellos, completando el reparto internacional, nos encontramos con la austriaca María Perschy en el papel de Vera Stevens, una viuda que protagonizará una de las poco creíbles historias de amor de la película. En cuanto al cupo español está encabezado por una aceptable Nuria Torray, actriz no demasiado considerada que por esos años coincidió en bastantes filmes de Elorrieta como los mencionados “El hombre de la diligencia” o “El halcón de Castilla”, en el papel de la revolucionaria María, un personaje contradictorio que no se sabe por qué acompaña a los revolucionarios y lo hace a pie, además de pasar, sin mucha explicación, de querer a Owens a parecer estar sinceramente enamorada al final del General Urbina; Ricardo Palacios dando vida a Pancho Villa al que se retrata como un individuo desconfiado, impulsivo, intrigante, traicionero y astuto, pero, claro, a pesar de interpretarlo aceptablemente carece del magnetismo de otros actores que también dieron vida al líder revolucionario; y dos sólidos secundarios, como el habitual en este subgénero Gustavo Rojo en el papel del rijoso y primitivo General Urbina y Pastor Serrador, que había participado en los otros dos spaghettis dirigidos hasta ese momento por Elorrieta, como un viejo guerrillero llamado Manuel que representa la pureza y el idealismo revolucionario frente al resto de los miembros del grupo que se comportan como bandidos.

Además de la pobre ambientación, la película cuenta con un flojo guión del veterano escritor Manuel Sebares en el que abundan los tiempos muertos y las situaciones simples (Owens aparece como un individuo que se deja convencer fácilmente; tras apresarlo a los revolucionarios no se les ocurre atarle y, claro, se escapa…), mientras que la dirección de Elorrieta se me antojó descuidada y precipitada, dando la sensación en muchas escenas de que estuviéramos viendo una película más antigua (incluso recurre en algunas tomas a la cámara rápida). 


En resumen un mediocre spaghetti, que me resultó muy aburrido por primar al melodrama (se desarrollan dos insustanciales historias de amor que aportan muy poco a la trama) frente a la épica, de tal forma que ni el final, un tanto precipitado, en el que vemos acabar a Owen con los bandidos-revolucionarios uno a uno consigue, para mí, levantar el filme.



PUNTUACIÓN: 

GUIÓN: 3
AMBIENTACIÓN: 3 
DIRECCIÓN: 3
ACTORES: 5 
MÚSICA: 4
MEDIA: 3,6

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Qué gran película!
Parece mi pueblo. Sabe alguien donde se rodò?