martes, 4 de octubre de 2011

ODIO AL VECINO


Odio al vecino (Odia il prossimo tuo)
Italia
1968
Director:Ferdinando Baldi
Reparto: Clyde Garner, George Eastman, Horst Frank, Nicoletta Machiavelli, Roberto Risso, Ivy Holzer, Paolo Magalotti, Franco Fantasia, Claudio Castellani, Giovanni Ivan Scratuglia, Remo De Angelis, Franco Gulà, Osiride Pevarello
Guión: Luigi Angelo, Ferdinando Baldi, Roberto Natale
Fotografía: Enzo Serafin
Música: Robby Poitevin

Producción italiana de 1968 aunque también aparece datada, creo que erróneamente, en 1970 dirigida por Ferdinando Baldi, un realizador que, especializado en el cine de sandalias y espadas (“David y Goliat” de 1960 con un decadente Orson Welles, “La espada del vencedor” codirigida por el bondiano Terence Young y protagonizada por un avejentado Alan Ladd o “La batalla de Germania” de 1967 con, el por entonces asiduo, Cameron Mitchell), nos ofreció, para mi gusto, sus mejores aportaciones a este subgénero en los últimos años de la década de los sesenta; así rodaría sucesivamente la tragedia con ecos shakespeareanos “Adiós Texas” (1967) brindándole a Franco Nero uno de sus primeros papeles protagonistas, la notable precuela de la mítica “Django” con Terence Hill dando vida al inmortal personaje en “El clan de los ahorcados” (1968) y, para mí la mejor de todas, “Tierra de gigantes” (1969) una estupenda adaptación al mundo del Far-West del mito de Orestes. Para en la década siguiente embarcarse en productos de dudosa calidad como “El justiciero ciego” (1971) o “Get mean” (1976) ambas protagonizadas por Tony Anthony e incluso sucumbir a la funesta moda del spaghetti cómico con filmes como “Carambola” (1974) y “Les llamaban los hermanos Trinidad” (1975).

SINOPSIS: Bill Dakota, ante la pasividad de los habitantes de un pequeño pueblo fronterizo llamado San Antonio, es asesinado junto a su mujer por Gary Stevens quien, además, le roba el mapa de una mina de oro. Su hermano Ken, a partir de ese momento, no descansará hasta conseguir vengar a su hermano, lo que le llevará a Méjico y a conocer a Chris Malone, un rico hacendado, socio de Gary y verdadero cerebro de la operación.


El filme que nos ocupa, por tanto, fue realizado en el mejor momento de Ferdinando Baldi respecto a este subgénero y en él combina tres de los temas más característicos del spaghetti. Por una parte tenemos la típica historia de venganza, representada en el personaje de Ken, pero junto a ella se desarrollan otros dos temas, la búsqueda de un tesoro, en este caso la mina de oro representada en el mapa de la misma que, dividido en dos mitades, poseen Gary y Chris; lo que da pie al tercer tema, el de la traición ya que ambos se embarcarán en un juego basado en el engaño y la deslealtad mutuos del que se beneficiará nuestro antihéroe.



El largometraje me enganchó desde los originales títulos de crédito que aparecen superpuestos en un periódico mientras se ven escenas de la película tamizadas en color azul, para a continuación brindarnos la, para mí, mejor secuencia del largometraje en la que vemos a un desesperado Bill Dakota pedir auxilio a los acobardados habitantes de San Antonio, quienes, incluido el sheriff, se esconden en el interior de sus casas y permiten que tanto Bill como su mujer sean asesinados por Gary mientras su hijo lo contempla. Junto a esta escena, el filme cuenta con buenas ideas como la original tortura a la que es sometido Gary por Chris con el objeto de hacerse con la otra mitad del mapa o las peleas, al estilo de los gladiadores romanos al portar una especie de pequeño escudo y un doble garfio, a las que somete Chris a sus esclavos que, a pesar de estar descontextualizadas, son de una gran espectacularidad, están muy bien rodadas y creo fundamentales para conocer tanto el verdadero carácter de Chris, una especie de emperador romano dueño de propiedades y hombres, como el de su mujer.


Además la película cuenta con una sobria puesta en escena del director, más cercana al western clásico que a los excesos del spaghetti, así, por ejemplo, apenas si conté dos o tres zooms a lo largo de la misma; y una estupenda, adecuada y variada banda sonora compuesta por Robby Poteivin, con no solamente un notable tema principal, la canción “Two friends”, que recuerda ligeramente a los compuestos por Francesco de Massi, incluso esta cantada por Raoul habitual interprete de las composiciones de aquél, sino también con un par de temas bastante buenos en los que cobra protagonismo la trompeta, otro de cierta sonoridad mejicana y alguno de corte cómico que ilustra la llegada del juez a San Antonio para enjuiciar, en una de las secuencias más flojas del filme, a Gary.



Pero el problema del spaghetti, para mí, es el flojo guión en el que abundan situaciones desconcertantes como por ejemplo que Ken acabe con dos ayudantes del sheriff y después se pueda pasear tranquilamente por el pueblo e incluso asista al juicio de Gary sin que nadie le detenga o la actitud de aquél que pasa de desear por encima de todo vengar a su hermano a priorizar apoderarse del plano de la mina; contradictorias como por ejemplo la paliza que recibe el protagonista a manos de los hombres de Chris con el objeto de que libere a Gary de la cárcel para, en la siguiente escena, ser éstos los que le rescatan en el momento en el que iba a ser ahorcado; sorprendentes, así en un momento dado y apuntando a Chris, Gary ordena a los hombres de éste, con la aquiescencia del hacendado, que tiren las armas pero éstos hacen caso omiso a la orden de su patrón con lo cual la única explicación es que sean todos sordos; e incluso ridículas ya que a Gary en vez de ahorcarle en el pueblo, lo llevan a mitad del campo. Además parece en algunas secuencias como si faltase información, no sé si será por algún corte que haya sufrido el filme. Así me dio la sensación que la mujer de Chris, por sus reacciones al ver enfrentarse a José con Gary, mantenía algún tipo de relación con éste, relación que ni tan siquiera está insinuada. Y a ello hay que añadir un final anticlimático, que no desvelaré, bastante flojo para un spaghetti.


Otro elemento positivo de la película, junto a las localizaciones en las que se evitan las sempiternas zonas desérticas, es la pareja de malvados. Así, Baldi volvió a contar con George Eastman y Horst Frank con los que había trabajado ese mismo año en “El clan de los ahorcados”. Ambos están realmente bien encarnando a los personajes negativos del largometraje. Eastman, en realidad Luigi Montefiori, un actor que por su gran estatura (mide más de dos metros) tuvo problemas a lo largo de su carrera para ser contratado ya que a los protagonistas no les solía gustar enfrentarse a un tipo que les sacaba más de una cabeza, hace una gran trabajo como Gary un intuitivo, violento y tosco pistolero encargado de hacer el trabajo sucio y capaz de asesinar a sangre fría a Bill y a su mujer; mientras que Horst Frank, para mí uno de los grandes malvados del spaghetti, vuelve a bordar el papel de taimado, refinado, cruel y traicionero villano. Pero de nuevo con el reparto nos encontramos con un problema, ya que el protagonista Clyde Garner (seudónimo del actor griego Spiro Focas que, entre otras, participó en “Rocco y sus hermanos” de Visconti, además de trabajar en Italia con directores de la talla de Cotaffavi, Camerini y Orsini) como Ken Dakota me pareció bastante soso y carente del magnetismo de la pareja Eastman-Frank por lo que se produce un claro desequilibrio. Además este actor tiene un cierto parecido con Gianni Garko por lo que me pasé toda la película añorando a este último. Junto a ellos una desaprovechada Nicoletta Machiavelli en el casi anecdótico papel de la mujer de Ken, el habitual del subgénero Franco Fantasia que, además de hace labores de stunt, encarna al sheriff del pueblo y el todoterreno Roberto Risso, en su única incursión en el western, como Duke, el sepulturero del lugar que ayudará a Ken y sirve de contrapunto cómico.



En resumen un aceptable spaghetti que tiene su talón de Aquiles en el guión, pero gracias a la competente dirección de Ferdinando Baldi que consigue dotar al filme de un buen ritmo, a la estupenda labor de fotografía de Enzo Serafin, cuya mayor aportación al género fue “Los días de la ira”, la notable banda sonora y las esplendidas interpretaciones de los malvados George Eastman y Horst Frank se ve con agrado y, creo, no defraudará a los aficionados al euro western.


PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 5
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 6
MÚSICA: 7


MEDIA: 6

5 comentarios:

maltese dijo...

Buena y acertada crìtica, Jesus!!
No sè si el tìtulo de "Odio al vecino" es oficial (de hecho, creo que nunca se estrenò en España), pero lo suyo es "Odia a tu pròjimo"

cami dijo...

Buen día

Mi nombre es Camila y administro un directorio web/blog gratuito.

Me gustaría contar con su sitio en mi directorio, y de ese modo mis visitas conozcan su site a cambio solo pido un enlace a mi página de películas, ¿Qué le parece la idea?
Sería genial poder hacer un intercambio de enlaces.

Espero su respuesta.
Un beso! y SueRte con su site!

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Camila Torres

Jesús dijo...

Muchas gracias Maltese.

En cuanto a lo del título voy a ver si consulto un par de libros y nos sacan de dudas porque parece un tema confuso. Yo siempre la he conocido como "Odio al vecino" pero no sé si lo que se ha hecho es traducirlo directamente del título en inglés.

En todo caso si encuentro algo, que me parece bastante difícil, os lo comento.

Pedro Pereira dijo...

La especialización de Baldi en el cine de sandalias y espadas tiene en esta peli algún paralelo. Desde luego la escenas de lucha que se pueden mirar en el cartel.

Este no es uno de los mejores westerns del director italiano pero es bastante satisfactorio.

--
Pedro Pereira

http://por-um-punhado-de-euros.blogspot.com
http://auto-cadaver.posterous.com
http://filmesdemerda.tumblr.com

Alan Bique dijo...

Buenas
Creo que esta película tuvo un pase televisivo en el año 94 por TVE, eso sí con un doblaje televisivo horrible, y eso le restaba muchísimos enteros, en el estilo de otra (supongo que notablemente inferior a ésta) Dios me perdone, su vida es mía.
http://www.fotogramas.es/Peliculas/Dios-me-perdone-su-vida-es-mia