miércoles, 29 de febrero de 2012

JOHNNY YUMA


Johnny Yuma
1966
Italia
Director: Romolo Girolami
Reparto: Mark Damon, Lawrence Dobkin, Rosalba Neri, Leslie Daniel, Luigi Vannucchi, Fidel Gonzalez, Gustavo D'Arpe, Gianni Solaro, Nando Poggi, Dada Galloti, Franco Lantieri, Mirella Pamphili
Guión: Fernando Di Leo, Romolo Guerrieri, Sauro Scavolini, Giovanni Simonelli
Fotografía: Mario Capriotti
Música: Nora Orlandi


Película italiana de 1966 producida a través de dos pequeñas compañías, Tiger Film y Western Film, por Italo Zingarelli, productor iniciado en el péplum y responsable en este subgénero, entre otros, de títulos tan significativos como “Odio por odio”, “Un ejército de cinco hombres” en la que también hizo labores de director o las exitosas dos entregas de Trinidad protagonizadas por la pareja Hill-Spencer, interpretes con los que colaboraría en otros géneros (“Más fuerte muchachos”, “Estoy con los hipopótamos”).




En esta ocasión se encargó la dirección a un joven Romolo Guerrieri, realizador con bastante experiencia como ayudante de dirección y cuyos primeros pasos como máximo responsable de una película están muy ligados, al igual que le ocurrió a su sobrino Enzo G. Castellari, al western ya que filmó sucesivamente “Siete pistolas para Timothy” (1966) película, ya comentada en este blog, deudora en el título, la temática y la estructura del clásico rodado en 1960 por John Sturges “Los siete magníficos”, el film que nos ocupa y, quizás su mejor aportación al euro western, la también reseñada “Como lobos sedientos” (1967), un notable spaghetti de gran e inusual belleza cuyo carácter intimista, atmosfera fatalista y gusto por la violencia explícita le emparejan, en cierta medida, con “Johnny Yuma”. Tras rodar estos tres spaghettis no se volvería a acercar a este subgénero y probaría en otros con desigual fortuna. Así rodaría flojos giallos (“El dulce cuerpo de Deborah” de 1968 con la otrora estrella norteamericana Carroll Baker) y olvidables comedias (“El divorcio”), pero al mismo tiempo algunos logrados poliziescos como “Defendiendo a los ciudadanos” (1974) con un enorme Enrico Maria Salerno y “Juventud armada y peligrosa” (1976) con Tomas Milian, uno de sus largometrajes más conocidos y de mayor éxito; para terminar rodando subproductos como “L’ultimo guerriero” (1984), típica película de explotación con temática postnuclear.




SINOPSIS: Samantha Felton, una ambiciosa y bella mujer, con ayuda de su despiadado y psicótico hermano Pedro, planea el asesinato de su marido con el objeto de apropiarse de sus preciadas posesiones. Muerto su esposo se entera de que éste había nombrado como único heredero a su sobrino Johnny, por lo que decidirá entonces contactar con un antiguo amante y hábil pistolero, Linus Jerome Carradine, para que acabe con Johnny; pero entre ambos pistoleros se establecerá una sincera relación de camaradería que trastocará los planes de Samantha y tendrá funestas consecuencias para la mayoría de los personajes.



Notable spaghetti que cuenta con una historia, alejada de los caminos trillados, escrita, entre otros, por el propio Guerrieri y el especialista Fernando Di Leo (uno de los mejores y más prolíficos guionistas de este subgénero con títulos tan apreciables como “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, “El retorno de Ringo”, “Los largos días de la venganza”, “No soy un asesino” o “Los profesionales del oro”, todas ellas ya comentadas en este blog, y conocido fuera de este subgénero por la denominada “trilogía del milieu” sobre el crimen organizado en Italia) que gira en torno a temas como la traición, la ambición y la codicia perfectamente simbolizados todos ellos en la figura de Samantha. Así nos encontramos con uno de los elementos más originales de esta película como es la gran importancia del principal personaje femenino, sobre todo teniendo en cuenta que en el spaghetti o se ignoraba a la mujer o ésta apenas era una figura intranscendente en la trama. Sin embargo en este filme Samantha aparece como un personaje frío, cerebral, sin escrúpulos y con una fuerte personalidad que antepone la riqueza a cualquier sentimiento (llega a afirmar “No se puede ser pobre y feliz”) y sobre el que girará todo el desarrollo de la historia, puesto que, cual mujer fatal, se valdrá de sus evidentes encantos para utilizar a los hombres, seres que se muestran más débiles y humanos, y conseguir sus espurios objetivos, acabando con ellos una vez que no le hacen falta.



Figura, por tanto, sombría y llena de matices, clara muestra de la preocupación, tanto de los guionistas como del director, por dotar a los personajes de una mayor profundidad psicológica de lo que era habitual en este subgénero. Así, junto a la estupendamente perfilada Samantha, nos encontramos con Linus Jerome Carradine, para mí el personaje más interesante, antiguo amante de ésta, que se nos presenta como un implacable pistolero pero también hombre de honor (en un momento dado afirma “Sólo mi revólver está en venta, no yo”), culto, refinado (le gusta el ajedrez frente al póker, tiene querencia por la literatura y sabe tocar el piano) y todavía herido por la relación vivida con Samantha; con el hermano de ésta, Pedro, un psicótico y a la vez cobarde y débil matón que se comporta como un pelele de su hermana con la que mantiene una relación ambigua; o con el propio antihéroe, Johnny Yuma, un personaje en la línea de James Bond, tan en moda en ese momento, cínico, donjuanesco, violento pero también con su propio código del honor, así tras acabar con tres pistoleros en la brillante escena inicial y no mostrar ningún tipo de contrariedad (le veremos inmediatamente después sentarse a comer y perderse en una habitación con la posadera), se niega a cobrar la recompensa que ofrecían por ellos, lo que da pie a un espléndido diálogo entre Fidel y él, al preguntarle el primero: “¿Cómo se pueden enterrar 360 $?” y responder éste: “Con una pala”.




Otro elemento destacado del filme es el paisaje, bellamente retratado por Mario Capriotti, con una importancia notable al presentarnos el desierto como un elemento amenazante que jugará un papel fundamental y se convertirá en un elemento dramático de primer orden.



Además la película creo que está muy bien rodada por Guerrieri (claros ejemplos son la partida de póker, que comienza con un picado para, después, situar la cámara en el centro de la mesa y con un giro de 360 grados mostrarnos a los jugadores, y el estupendo tiroteo final en el pueblo abandonado que necesariamente remite al de “La muerte tenía un precio”), quien sabe dotar a las escenas de una potente carga dramática (especialmente brillante me pareció el definitivo y fatal encuentro entre Samantha y Linus) y de una inusitada violencia teniendo en cuenta el año en que se rodó (escenas en las que no se nos ahorra la visión de la sangre como la de la original tortura al héroe picándolo como si fuese un toro, la salvaje paliza al niño o la venganza de Yuma sobre Pedro convierten a este spaghetti en uno de los más brutales para el año en el que se rodó de los que he visto). Además consigue, a mi juicio, un perfecto equilibrio entre el tono sombrío del filme y algunas escenas cómicas bastante logradas como aquella en la que aparece la oficina encargada del pago de las recompensas que cuenta con todo tipo de adelantos tecnológicos. En su contra creo que hay que achacar cierta irregularidad al largometraje y otros momentos menos conseguidos y más tópicos como la consabida pelea en el saloon.



Por lo que respecta a la banda sonora, fue compuesta por Nora Orlandi, que en esta ocasión escribió un pegadizo tema principal cantado por los habituales The Wilder Brothers, tema repetido a lo largo del largometraje en diversas versiones. Además aparecen otros temas muy bien insertados en la trama, como el triste que se escucha en el entierro con predominio de trompeta y órgano, que parecen anunciar sus brillantes composiciones para posteriores spaghettis como “Tu cabeza por mil dólares” o “Como lobos sedientos”.



En cuanto a los actores, el limitado Mark Damon encarna a Johnny Yuma y no me ha terminado de convencer en un personaje que me hizo añorar la capacidad para la ironía de George Hilton o, sobre todo, el cinismo de Gianni Garko. Por el contrario, Rosalba Neri, en su debut en este subgénero, está perfecta como Samantha, lástima que no tuviera por lo general más papeles a la altura de su talento. Lawrence Dobkin, típico secundario norteamericano que buscó fortuna en Europa, hace una gran composición como Linus; mientras que tanto Luigi Vannucchi en el rol de Pedro, como Fidel Gonzáles en el papel de Fidel, un personaje que protagoniza las escenas cómicas y hunde sus raíces en la literatura del Siglo de Oro en la que los siervos servían como contrapunto cómico de las historias más dramáticas protagonizadas por sus señores, están más que correctos.



En definitiva un atractivo, violento (la violencia fue marca de la casa tanto del cine de Di Leo como del de Guerrieri) y original spaghetti, situado para mí por encima de la media que, no obstante, hubiera mejorado con otro protagonista más adecuado y con un mayor presupuesto lo que hubiera dado mayor veracidad a la historia, sobre todo en relación con la ambientación.




PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 7
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 7
ACTORES: 6
MÚSICA: 7

MEDIA: 6,6