lunes, 29 de agosto de 2011

OESTE SIN FRONTERAS

Oeste sin fronteras (Joe... cercati un posto per morire! )
1968
Italia
Director: Giuliano Carnimeo
Reparto: Jeffrey Hunter, Pascale Petit, Piero Lulli, Daniela Giordana, Adolfo Lastretti, Gianni Pallavicino, Reza Fazeli, Nello Pazzafini, Mario Dardanelli, Umberto Di Grazia, Anthony Blond, Seraphino Profumo, Pietro Ceccarelli
Guión: Lamberto Benvenuti, Hugo Fregonese, Al Hine

Fotografía: Riccardo Pallottini
Música: Gianni Ferrio


Producción Italiana, también conocida en España como “Un lugar para morir”, de 1968, debut de su director Giuliano Carnimeo (realizador responsable de la mayoría de las aventuras de Sartana, así como creador de otros dos personajes del spaghetti: Aleluya y Tresette, que terminó haciendo comedias a mayor gloria de las estrellas eróticas de la época), bajo su seudónimo habitual para este subgénero de Anthonny Ascott. No obstante, el film aparece producido y coescrito por Hugo Fregonese, un director argentino afincado desde 1950 hasta 1955 en Hollywood (allí llegó a dirigir a actores de la talla de James Mason –Murallas de silencio-, Gary Cooper y Anthony Quinn –Soplo salvaje- o Van Heflin y Lee Marvin –Fugitivos rebeldes-; además de ser el responsable del curioso western coproducido entre España, Estados Unidos y Argentina “Pampa salvaje” que, protagonizado por Robert Taylor, se desarrollaba en Argentina) quien, por lo que he leído, también participó en la dirección del film, y de hecho en la versión que tengo aparece como tal.

SINOPSIS: Un matrimonio de buscadores de oro, Lisa y Paul, es atacado por los miembros de la banda de Chato (un temible forajido que pretende convertirse en el cacique de la región). Tras quedar Paul atrapado por un derrumbamiento, Lisa buscará ayuda en el asentamiento más cercano llamado “El Nido del Águila”, un lugar poco recomendable frecuentado por todo tipo de malhechores. Tras reclutar a un grupo heterogéneo de cinco individuos, atraídos por la recompensa ofrecida por ésta y por su belleza, partirá hacia la mina con el objeto de salvar al minero y de evitar la amenaza que supone Chato, pero pronto las fricciones y enfrentamientos surgirán entre ellos tanto por su codicia como por la lujuria que les despierta la belleza de Lisa.





Nos encontramos ante la típica película de itinerario que se puede considerar una versión canallesca, más simple y con una mayor carga sexual (Pascale Petit, actriz que encarna a Lisa, enseña generosamente sus encantos en la escena del río y Daniela Giordano destila sensualidad en la secuencia de su presentación) del clásico y estupendo film rodado por Henry Hathaway en 1954 “El jardín del diablo” puesto que el planteamiento es el mismo aunque sustituyendo la amenaza de los indios por la de los hombres de Chato; además de carecer los personajes en esta versión de la nobleza, altruismo y generosidad de los interpretados en la original por Gary Cooper y Richard Widmark. Por lo demás el esquema se repite, sobre todo hasta llegar a la mina en donde se encuentra atrapado el marido de la heroína, e incluso hay escenas muy parecidas como por ejemplo la pelea entre Cooper y Cameron Mitchell al intentar el último forzar a la mujer, pelea protagonizada en esta versión por Jeffrey Hunter y Nello Pazzafini; mientras que la relación amor-odio de Lisa y Paul es muy parecida a la protagonizada por Susan Hayward y Hugh Marlowe en el filme de Hathaway.





El problema del film, para mí, radica en que tras un comienzo prometedor se va desinflando poco a poco. Así se nos introduce directamente en la historia, sin preámbulos, con una competente escena de acción en la que vemos sitiados en la mina al matrimonio por los hombres de Chato (quizás llama un poco la atención que un profesor universitario sea tan buen tirador) para, una vez que parte la mujer en busca de ayuda, disfrutar de la que creo es la mejor escena de la película con la presentación de “El Nido del Águila”, un sórdido lugar en el que se da cita la canallesca de la región, y en el que vemos a Joe Collins, el antihéroe, ahogando sus penas en alcohol mientras una bella mujer llamada Juanita, a la sazón prostituta, entona una triste canción cuya letra el propio Collins va recitando. El largometraje pienso que se mantiene a buen nivel mientras vamos conociendo al grupo de sombríos y poco recomendables individuos que acompañarán a Collins y Lisa con el objeto de rescatar a su marido. Así nos encontraremos con Gómez un pistolero en tratos con Collins por una partida de armas de contrabando capaz de traicionar a su propia madre, Paco el proxeneta de Juanita y Fernando el típico fortachón un tanto corto de entendederas, grupo al que se unirá más tarde un enigmático sacerdote llamado Riley. Pero no sólo estos interesantes personajes están desaprovechados y muy poco desarrollados sino que en la parte central y, sobre todo, al llegar a la mina las situaciones se tornan cada vez más inverosímiles e inexplicables. Así el grupo sufre un ataque de unos bandidos rezagados pertenecientes al grupo de Chato que no se entiende muy bien porque son inferiores en número y ya han robado el oro de la mina, además uno de ellos les dice que no quieren matar a Collins para a continuación otro indicar que: “Vais a dejaros matar por Collins. Matadlo y traer a la mujer”; por otra parte Chato, al que se nos presenta como un temible forajido que tiene aterrorizada a la región y ha sido capaz de asaltar un polvorín del ejército, se deja matar por Gómez sin que sus hombres reaccionen, o el reverendo, sin venir a cuento y cuando la victoria parece inclinarse hacia el lado del grupo de Collins, se ofrece a los hombres de Chato. No obstante, la película remonta en su tramo final con otro bien rodado tiroteo, aunque demasiado largo, en el que lo más interesante es saber, como en la serie de los siete magníficos, cuándo y cómo van a ir muriendo los miembros del grupo contratado por Lisa en su enfrentamiento con los hombres de Chato que se han adueñado de “El Nido de Águila”. Tiroteo que vuelve a contrastar con el desconcertante y anticlimático duelo final entre Joe y Gómez que se produce fuera de plano.





Entre los elementos más positivos para mí, junto el buen trabajo respecto a las localizaciones en el que sobresale la imponente edificación de “El Nido del Águila” que resalta majestuosa sobre la abundante vegetación, la atmósfera sombría del film al presentarnos un territorio fronterizo sin ley ni civilización y a merced de los bandoleros y la importancia de los papeles femeninos, hecho poco habitual en este subgénero, se encuentra sin duda la gran banda sonora compuesta por Gianni Ferrio que cuenta con un precioso y lírico tema principal tanto en versión instrumental como cantada (la bella melodía denominada “Encontrar un lugar para morir” es interpretada por Jula de Palma) y junto a él un gran tema épico que acompaña magníficamente a las escenas de cabalgadas y de acción.


Por lo que respecta a los actores, Jeffrey Hunter, en uno de sus últimos papeles, tan sólo está correcto como Joe Collins, un ex oficial sudista al que degradaron por asesinar a un individuo, que ahora se dedica al contrabando de armas mientras se va alcoholizando poco a poco y que encontrará en esta aventura la oportunidad de redimirse. Pascale Petit, una actriz francesa con un comienzo prometedor pero que pronto optó por las típicas coproducciones de género con escaso interés, está esplendida como la desesperada Lisa, verdadero elemento catalizador del film; también me ha gustado mucho Daniela Giordana, Miss Italia 1966, al aportar toda su belleza y sensualidad a Julia, la prostituta de Paco; mientras que Nello Pazzafini, bajo el seudónimo de Ted Carter, como el fortachón y libidinoso Fernando y Adolfo Lastrtti, con el seudónimo de Peter Lastret, que interpreta al enigmático reverendo con querencia por la violencia y la tortura, están bastante bien escogidos. Por último nos encontramos con Piero Lulli, también con su nombre americanizado en un intento supongo de hacer más comercial la película, en una pequeña colaboración como Paul, el desventurado marido de Lisa que cambia su cátedra en la universidad por una mina de oro, lo que supondrá su perdición.





En definitiva un entretenido spaghetti con un ritmo trepidante que podría haber sido mucho mejor habiendo desarrollado a los interesantes personajes con los que se contaba y cuidando un poco más el guión, sobre todo a partir de la llegada del grupo a la mina.


PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 4
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 6
MÚSICA: 7


MEDIA: 5,8