martes, 15 de febrero de 2011

CABALGANDO AL INFIERNO

Cabalgando al Infierno (A Man Called Sledge)
1970
Italia
Director: Vic Morrow
Reparto:  James Garner, Dennis Weaver, Claude Akins, John Marley, Laura Antonelli, Wayde Preston, Ken Clark, Tony Young, Paolo Barbara, Laura Betti, Remo De Angelis, Altiero Di Giovanni, Lorenzo Fineschi, Franco Giornelli, Didi Perego, Lorenzo Piani, Mario Valgoi, Herman Reynoso, Steffen Zacharias, Vic Morrow, Riccardo Garrone, Fausto Tozzi, Bruno Corazzari, Angelo Infanti, Franco Balducci, Tiberio Mitri, Allan Jones, Barta Barry, Orso Maria Guerrini, Giovani Di Benedetto, Luciano Rossi 
Guión: Massimo D'Avack, Frank Kowalsky, Vic Morrow
Fotografía: Luigi Kuveiller
Música: Gianni Ferrio


Esta producción italiana de 1970 fue el segundo y último largometraje dirigido por el actor Vic Morrow, un intérprete que alcanzó la fama con la mítica serie bélica “Combat” de la que se emitieron más de 150 episodios a lo largo de seis años y que falleció en un desgraciado accidente decapitado por las aspas de un helicóptero mientras rodaba en 1982 bajo las órdenes de John Landis “En los límites de la realidad”.


Luther Sledge es un forajido que, tras recibir información de un viejo sobre el traslado semanal de unos 300.000 dólares en oro desde la mina de Bigrock hasta una prisión cercana al pueblo de Rockville, planea apoderarse junto con sus hombres de un envío. Ante la imposibilidad de asaltar el carro que lo transporta por estar fuertemente custodiado por 40 hombres armados incluso con una gatling, decide, aprovechando que tiene puesto precio a su cabeza, dejarse capturar y robar el oro dentro de la prisión provocando un motín. El golpe es un éxito pero pronto la codicia hará mella en los miembros del grupo.





El film, que está también escrito por Vic Morrow junto con Frank Kowalski, presenta ciertos elementos comunes tanto con el primer largometraje del actor (“El corredor de la muerte”) al presentarnos como protagonistas a personajes negativos, en este caso una banda de forajidos cuyos componentes se caracterizan por su ambición, avaricia y nulo sentido de pertenencia a un grupo, como con el cine negro ya que se trata de la típica historia de unos gángsters, aquí pistoleros, que planean dar el golpe perfecto con el que retirarse. Con estos mimbres se construye una dura y trágica película con abundantes escenas de violencia en la que todos los personajes pierden y que, por momentos, parece una parábola sobre la codicia ya que el afán desmesurado por enriquecerse de los protagonistas les lleva a un único destino: la muerte (en este sentido son significativas la escena del inicio con la partida de cartas que juega el amigo de Sledge, la partida de póker tras el robo o el sangriento final que viene precedida de una escena un tanto surrealista con una procesión a cuya cabeza marcha la muerte). Pero el problema, para mí, es que la película no termina de funcionar tanto por la labor poco inspirada de Vic Morrow como director que no consigue darle ni el ritmo ni el suspense adecuado como por un guión un tanto decepcionante, ya que este tipo de películas (recuerdo, para no salirme del spaghetti, por ejemplo “Cara a cara” o “Un ejército de cinco hombres”) se solían caracterizar por un estudio muy planificado del golpe mientras que en ésta el plan es de una sencillez que parece un juego de niños, además de contar con otras escenas ilógicas como el hecho de que se pongan a jugar a las cartas tras el robo, que será a la postre el detonante del enfrentamiento entre los miembros del grupo, absurdas como aquella en la que Sledge (al parecer un peligroso y conocido forajido) se pasea con toda tranquilidad por las calles de Rockville, o poco explicadas e inverosímiles (no se sabe como el viejo, máxime cuando uno de los miembros del grupo que desaparece sin saber cómo pide a Sledge que lo mate, se convierte en el líder tras llevarse el protagonista el oro).





Por lo que respecta a la banda sonora compuesta por Gianni Ferrio, cuenta con un tema principal cantado (“Other men’s gold” interpretada por Stefan Grossman) que no me ha terminado de convencer y con otros temas, por lo general mal utilizados para mi gusto, un tanto experimentales en los que se mezclan ritmos propios de los setenta con acordes más jazzísticos que no me han parecido muy adecuados para un spaghetti western.


Respecto a los aspectos positivos, destacaría tres:


La producción del recientemente fallecido Dino De Laurentiis que me pareció superior a la media, lo que permitió rodar en abundantes localizaciones desde las montañas nevadas (en la escena inicial que remite a la fantástica “El gran silencio”) hasta los desiertos almerienses.


La estupenda labor de ambientación y el gran trabajo como director de fotografía de Luigi Kuveiller (responsable de la fotografía de films de culto como “Carne para Frankestein”, “Sangre para Drácula” o “Rojo oscuro”) que retrata perfectamente los variados paisajes.





El elenco actoral, que esta capitaneado por el norteamericano James Garner en uno de esos papeles (“Duelo en Diablo”, “La hora de las pistolas”) con los que pretendía acabar con su típica imagen simpática, amable y agradable al interpretar en esta ocasión a un amoral villano que no duda en provocar una masacre en la prisión con tal de obtener el oro o de dejar abandonado a alguien cuando ya no lo necesita. Junto a él dos veteranos que alcanzarían el éxito en televisión. Por una parte Dennis Weaver, con el que había coincidido Garner en “Duelo en Diablo” y que estaba a punto de convertirse en el sheriff Sam McLoud (serie que estuvo en antena durante ocho años), es su mano derecha Erwin Ward, el único forajido que parece mantener algo de cordura y advierte a Sledge de los problemas de su plan; por otra parte Claude Akins (“Río Bravo”, “El regreso de los siete magníficos”) que protagonizaría la serie “En ruta”, como Hooker, uno de sus hombres que se enfrentará a Sledge en una de las escenas más conseguidas de la película. Además aparecen otros dos actores norteamericanos: el veterano John Marley (“América, América”, “El padrino”) como el viejo, elemento distorsionador del escasamente cohesionado grupo, y Wayde Preston (“Colt 45”), un gran amigo de James Garner de la época de “Maverick”, en el rol del implacable y violento sheriff. En cuanto al principal papel femenino recayó en la italiana, que se convertiría en un sex symbol durante la década de los setenta, Laura Antonelli (“Malicia”, “El inocente”) que interpreta a la desdichada Ria, la amante de Sledge, único personaje positivo que no se dejará deslumbrar por el oro y se mantendrá fiel al personaje interpretado por Garner hasta el final.





Por último indicaros que tengo el vídeo editado por IDA films que respeta el formato original y cuenta con buena imagen y sonido, aunque le faltan aproximadamente seis minutos de metraje (lo que, creo, explicaría la desaparición de uno de los miembros de la banda y los cortes en la escena de la violación) y apenas tiene contenidos extras (filmografías parciales de los principales actores).


En definitiva, una desigual e irregular película que no obstante contiene las suficientes escenas de acción para pasar un rato agradable.


PUNTUACIÓN.

HISTORIA: 5
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 5
ACTORES: 6
MÚSICA: 5

MEDIA: 5,4