martes, 19 de julio de 2011

MI NOMBRE ES SHANGAI JOE

Mi nombre es Shangai Joe (Il mio nome è Shanghai Joe (Italy 1973 / Director: Mario Caiano))
1973
Italia
Director: Mario Caiano
Reparto: Chen Lee,Robert Hundar, Katsutoshi Mikuriya, Gordon Mitchell, Carla Romanelli, Carla Mancini, Giacomo Rossi-Stuart, Klaus Kinski, George Wang, Federico Boido, Francisco Sanz, Piero Lulli, Andrea Aureli, Lanfranco Ceccarelli, Dante Cleri, Roberto Dell'Acqua, Umberto D'Orsi, Lorenzo Fineschi, Tito Garcia, Luigi Antonio Guerra, Dante Maggio, Enrico Marciani, Osiride Pevarello, Claudio Ruffini, Giovanni Sabbatini, Angelo Susani, Sergio Testori, Pietro Torrisi, Vaerano Ginesi, Aldo Cecconi, Lars Bloch, Buxx Banner, Giorgio Bixio
Guión: Fabrizio Trifone Trecca , Mario Caiano, Carlo Alberto Alfieri
Fotografía: Guglielmo Mancori
Música: Bruno Nicolai

Con el comienzo de la década de los setenta el subgénero del spaghetti dio claras muestras de agotamiento dada la ingente producción de películas que repetían los mismos temas y situaciones por lo que cada vez fueron más frecuentes las propuestas que se basaban en la mixtura de géneros: comedia (sobre todo a raíz del éxito de “Le llamaban Trinidad”, película que creo supuso a la vez el renacimiento efímero del western europeo y su final al dar lugar a infinidad de westerns cómicos cada vez más estrambóticos basados en un humor chusco y soez), aventuras (la serie de largometrajes que tomaron como modelo las andanzas en Alaska del perro creado por Jack London como señala Rafael de España en su “Breve historia del western mediterráneo”) o incluso terror (“ Y Dios dijo a Caín”); por lo que, con el éxito del que disfrutaban en aquellos años las películas sobre artes marciales, principalmente las protagonizadas por Bruce Lee y la serie de televisión interpretada por David Carradine “Kung-Fu”, sólo era cuestión de tiempo que a algún avispado productor se le ocurriera fusionar el spaghetti con las artes marciales, máxime teniendo en cuenta que ya existían en este subgénero algunos antecedentes de intentos de fusión entre la cultura occidental y la oriental como “El forastero silencioso” último film de la trilogía sobre “El Extranjero” protagonizada por Tony Anthony en 1969 o “Sol rojo” (film ya comentado) realizada por Terence Young en 1971.


Así esta película dirigida en 1973, tras un paréntesis de seis años sin rodar euro-westerns, por un especialista como Mario Caiano, junto con otras como “La ley del kárate en el Oeste”, dirigida por Tonino Ricci este mismo año, o “El kárate, el colt o el impostor” de 1974 en la que participó la mítica productora oriental Shaw Brothers, nació con la intención de capitalizar la popularidad de las películas orientales en un momento en el que, como ya he señalado, el spaghetti estaba en plena decadencia.

SINOPSIS: Shangai Joe es un emigrante oriental que tras llegar a San Francisco en 1872 decide trasladarse a Texas para ganarse la vida como un cowboy. Pero una vez en este Estado chocará con la mentalidad xenófoba de sus habitantes y tras abortar una operación basada en el tráfico de hombres dirigida por Spencer, un rico hacendado, tendrá que enfrentarse a cinco asesinos contratados por éste que pretenden acabar con su vida.

El film, que no me ha acabado de convencer, cuenta con un comienzo prometedor en el que vemos al protagonista llegar a EEUU, tierra de promisión, y comenzar a sufrir los comportamientos racistas de la población anglosajona (no le dejan viajar dentro de la diligencia a pesar de haber pagado su billete; un vaquero comenta delante de él: “Nos hemos liberado de los indios y estamos infestados de chinos”; y otro al tener que compartir techo con él: “Si al menos le hubiera mandado dormir al establo de al lado con los mejicanos”) en lo que me pareció una clara crítica a este país que se ha identificado comúnmente como la tierra de las oportunidades. Así la película nos da una visión bastante desoladora de los Estados Unidos como un país intolerante, inculto, racista y violento en el que todavía se trafica con seres humanos (en una escena, que remite claramente a la para mí superior y ya comentada en este blog “Una larga fila de cruces”, vemos como mejicanos de extracción humilde son engañados prometiéndoles un empleo en el rico norte para ser revendidos como si fuesen esclavos y, al ser descubierta la trama, asesinados a sangre fría) y en la que la corrupción está extendida (en este sentido es muy significativa la escena en la que se ve la connivencia con Spencer del juez y el sheriff, meros hombres de paja de aquél, con lo que se lleva a cabo una clara crítica al entramado del poder sobre el que se ha construido la sociedad estadounidense). Pero esta visión negativa acentuada en comparación con Méjico (el protagonista al oír que en este país le llaman señor afirma en un momento dado que es la primera vez que le llaman así desde que está en América) se antoja superficial y una mera excusa para mostrarnos, con un guión estructurado en episodios, todo tipo de patadas, saltos, volteretas y puñetazos llevados a cabo por el protagonista experto, supongo, en artes marciales, y todo ello caracterizado por una violencia explícita rayando en el gore (arranca un ojo a un contrincante, corta con una katana el brazo de otro enemigo o atraviesa con su mano el torso del mismo) pocas veces vista en un spaghetti (recuerdo a modo de ejemplo la escena en la que le arrancan las balas a un muerto en “Oro maldito” o el destripamiento de la madre de la protagonista en “Condenados a vivir”, ambas con sus respectivas reseñas en el blog) con lo que el largometraje se hace bastante repetitivo y aburrido, tanto en su primera parte en el que vemos a Shangai vagar de rancho en rancho buscando un trabajo y enfrentándose con los empleados de los mismos, como en la segunda parte en la que, tras abortar el plan esclavista de Spencer, deberá enfrentarse sucesivamente a cinco asesinos, cada uno con una característica que lo define, incluido otro chino que junto con él es el único que se ha hecho acreedor del loto de fuego, símbolo del camino para controlar el cuerpo y el espíritu cuya máxima es devolver el bien por el bien y aplicar el mal a la injusticia, pero que, como un Darth Vader cualquiera, ha preferido el lado oscuro. Y a todo esto hay que añadir un final, más que abierto, desconcertante que no comento para no destriparos la película.




Sin duda, para mí, uno de los pocos aspecto positivos del film es la banda sonora de Bruno Nicolai que cuenta con un gran tema principal, pero el problema es que “lo tomaron prestado” de la película “Buen funeral amigospaga Sartana

Por lo que respecta a los actores, el protagonista absoluto es Chen Lee, interprete de tan exigua filmografía (apenas cuatro largometrajes según he podido comprobar) como limitadísimos recursos y escaso magnetismo, con lo que la película se resiente bastante. Junto a él como el racista Spencer, un rico terrateniente sin escrúpulos que con la aquiescencia del juez y del sheriff de la localidad trafica con seres humanos, nos encontramos con el casi siempre fiable Piero Lulli, y como Cristina, la hija de un mejicano al que salva Shangai, con la bella Carla Romanelli que protagonizará junto a Shangai una historia de amor interracial. Además interpretando a los cuatro asesinos occidentales contratados por Spencer para acabar con nuestro héroe, personajes más propios de un cómic, aparecen actores bastante emblemáticos de este subgénero como Klaus Kinski que da vida a Scalper Jack, un psicópata que calza un sombrero hasta las orejas y suele arrancar el cuero cabelludo de sus víctimas mientras todavía están vivas; Gordon Mitchell es Burying Sam y como su propio apodo indica le gusta cavar la tumba de sus enemigos, en este caso se trata de una trampa con estacas, y Robert Hundar como Pedro el Caníbal que disfruta devorando a sus víctimas. Pero la presencia de todos ellos es anecdótica ya que no pasa de un cameo un poco largo. También pude distinguir a varios habituales de este subgénero como George Wang o Federico Boido


Por último comentaros que la película debió de gozar del suficiente éxito para que al año siguiente se rodara una secuela denominada “El regreso de Shangai Joe”, en la que también participaron el guionista de ésta, Carlo Alberto Alfieri, y Klaus Kinski, pero con un marcado carácter cómico.

Tengo la versión editada por Creative World Promotions que cuenta con imagen y sonido aceptables aunque con escasos extras (incluso carece de las típicas imágenes a pesar de aparecer anunciadas).


PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 3
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 3
MÚSICA: 0

MEDIA: 3,5.