martes, 12 de julio de 2011

LA VENGANZA ESPERÓ DIEZ AÑOS

La venganza esperó diez años (La vendetta è un piatto che si serve freddo)
1971
Italia
Director: Pasquale Squitieri
Reparto: Leonard Mann, Ivan Rassimov, Klaus Kinski, Elizabeth Eversfield, Steffen Zacharias, Salvatore Billa, Teodoro Corrà, Giorgio Dolfin, Enzo Fiermonte, Isabella Guidotti, Stefano Oppedisano, Gianfranco Tamborra, Pietro Torrisi, Yotanka
Guión: Monica Venturini, Pasquale Squitieri
Fotografía: Angelo Lotti
Música: Piero Umiliani


SINOPSIS: Cuando era un niño Jim Bridger vio como una partida de indios acababa con su familia, siendo él el único superviviente. Este hecho le marca profundamente, de tal manera que con los años se convierte en un temible cazador de pieles rojas. Pero tras conocer a un extravagante doctor comenzará a sospechar que los verdaderos asesinos de su familia fueron otros y que todo fue una tapadera urdida por un ambicioso terrateniente, Perkins, con la ayuda de su socio, el periodista Prescott, para apoderarse de las fértiles tierras de sus padres.


Segundo y último spaghetti realizado en 1971 por William Redford, en realidad Pasquale Squitieri, un guionista y director italiano que mostró a través de sus películas su claro compromiso social (abordó temas sociales de candente actualidad como los problemas de la inmigración, la corrupción política, el terrorismo, el peso de la mafia en la sociedad italiana) e incluso llegó a ser senador y, posteriormente, ingresó en el Partido Radical Transnacional, una ONG de primer nivel con derecho a hacer propuestas formales en el seno de las Naciones Unidas.


En esta ocasión parte de un a priori interesante guión en el que, a modo de ciertos westerns revisionistas, reivindica la figura del legítimo habitante de Norteamérica, el indio, que vive ahora confinado en reservas y es utilizado por el codicioso hombre blanco para enriquecerse. Así, la película, que cuenta con un tono sombrío y desmitificador de la sociedad estadounidense, nos muestra a una población tremendamente racista a través de una serie de clarificadoras escenas como aquella en la que los habitantes del pueblo intentan emplumar a una india por el hecho de ser piel roja, otra en la que el acaudalado terrateniente le ofrece a su socio Prescott una de sus chicas a las que han obligado a drogarse y a prostituirse y que curiosamente son de raza negra, asiática e india, o aquella en la que el doctor, amigo de Bridger, disfrazado de senador y haciéndose pasar por primo del mismísimo presidente Ulises S. Grant afirma que: “Cuando me eligieron prometí a mis electorales que limpiaríamos el oeste de indios, de italianos, de negros y de chinos. Ellos pusieron su confianza en mí, confianza que yo no traicionaré”, de esta forma está extendiendo el sentimiento xenófobo a la totalidad de la población anglosajona de los EEUU y a las más altas instancias de su Gobierno.


Junto al tema del racismo imperante en la sociedad estadounidense aparecen otros dos íntimamente relacionados con él:


La manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación, en este caso representado por la prensa escrita y el periodista Prescott, socio del terrateniente, que en vez de buscar la verdad se pone al servicio de los intereses espurios de Perkins, falsificando la realidad a su antojo, ya que comenzará una campaña consistente en acusar falsamente a los indios de asaltar distintos ranchos y de matar a los colonos. El poder de la prensa queda resumida en el comentario que le dice el padre de Jim al corrupto periodista: “Me han dicho que va desencadenar otra guerra india con las mentiras que escribe”. No obstante creo que en este caso el director extrapola la importancia de los medios de comunicación en el siglo XX al siglo anterior en el que necesariamente, al tratarse de una población en su mayoría analfabeta (por lo menos en el Oeste), la influencia de la prensa escrita debió de ser menor.

El de la lucha de clases trasladado a la sociedad estadounidense del siglo XIX, ya que va a contraponer las figuras de Perkins y Prescott (representantes del capitalismo más salvaje que explota al proletariado) a la de los indios y de Jim, como representante de los colonos, es decir a los obreros, y cuyo enfrentamiento para recuperar estos últimos su dignidad será inevitable. Tema que sería trasladado con muchísimo mayor acierto, y por supuesto contando con un gran presupuesto, por Michael Cimino en su magnífica La puerta del cielo”.


El problema, para mí, es que estos temas no están insertados correctamente en el relato y se quedan en meros apuntes por lo que la película deriva hacia la típica historia de venganza que, además, carece de una progresión dramática adecuada con proliferación de escenas que rompen el ritmo del relato, como las aventuras erótico sentimentales del doctor que nada aportan al film y son más propias de una comedia picante, y otras bastante ridículas (mientras vemos cómo Jim acaba con su primer indio una voz en off recita sus aventuras).


Además a lo largo del desarrollo de la trama proliferan escenas y comportamientos cuya lógica sólo obedecen a la voluntad del guionista; así por ejemplo, no parece muy realista que una mujer india cabalgue y comparta aventuras con una partida de guerreros, o la actitud hacia ella de Jim, un feroz racista y asesino de pieles rojas, que no sólo le perdonará su vida sino que la ayudará frente a la muchedumbre que quería emplumarla; tampoco explican por qué el doctor conoce el complot ideado por Perkins y Prescott; resulta pueril el cambio de actitud de Jim respecto a los indios a los que libera cuando casualmente los encuentra en la ciudad en la que estaba pernoctando; mientras que se antoja inexplicable la falta de intervención del ejército ante el conflicto protagonizado por los indios.


Tampoco ayuda demasiado una dirección un tanto descuidada y vulgar con un enfrentamiento final en el rancho del rico terrateniente bastante confuso y con un montaje caótico. Tan sólo en contadas ocasiones, como en el duelo entre Jim y Perkins, parece el director dar cierta importancia a la composición de las escenas, el problema incluso en esta escena es que viene precedida por otra en la que el rico hacendado grita que está atrapado por el fuego para a continuación salir tranquilamente y sin obstáculos por la puerta.




Como aspecto positivo destacaría la banda sonora compuesta por Piero Umiliani que cuenta con variados temas (destacando el principal con un tono marcadamente melancólico y otro de carácter más épico) bastante interesantes y bien utilizados.


Por lo que respecta a los actores, Leonard Mann, en su tercera aparición en un spaghetti tras la estupenda “Tierra de gigantes” y la estimable “Ciakmull” (ambas ya comentadas), nos ofrece de nuevo una actuación carente de expresividad como el taciturno Jim Bridger, un hombre torturado por su pasado. Ivan Rassimov (“Cjamango”, “El vengador del Sur”), que solía utilizar el nombre de Sean Todd, está realmente bien como el racista, ambicioso y carente de escrúpulos Perkins, al igual que Klaus Kinski en una colaboración especial como su socio, el amoral periodista Perkins. El cuarteto protagonista se completa con Steffen Zacharias que da vida a Doc, un personaje un tanto desubicado en una historia tan oscura al contar con un perfil marcadamente cómico, puesto que es el típico pillo que dice ser doctor, se caracteriza por hablar en latín y al que, como si se tratase de Mortadelo, le gusta disfrazarse (aparece como una mujer, un monje y un senador) entroncando, de esta manera, con otros personajes del spaghetti como “Apocalipsis Joe” o el extranjero de “Tambores de venganza”. Por último, Elizabeth Eversfield, en su única aparición en la pantalla grande, aporta poco más que su belleza al estereotipado personaje de Tune, una india que, por lo menos en la versión doblada, habla ridículamente la lengua del rostro pálido utilizando infinitivos.


En definitiva una ocasión perdida de haber hecho un western diferente al no saber, poder o querer desarrollar su director los interesantes temas apuntados y que una vez más acusa la falta de un presupuesto medianamente holgado.


PUNTUACIÓN

HISTORIA: 3
AMBIENTACIÓN: 4
DIRECCIÓN: 4
ACTORES: 6
MÚSICA: 6

MEDIA: 4,6

1 comentario:

Billiard dijo...

Buena reseña. Estoy de acuerdo. Irregular SW con algunos apuntes interesantes y momentos de acertada ambientación. No me ha dejado del todo mal sabor de boca a pesar de contener chapuzas realmente gordas y de que las escenas de acción dejan bastante que desear.