martes, 20 de marzo de 2012

MONTURA DE PLATA

Montura de plata (Sella d'argento )
1978
Italia
Director: Lucio Fulci
Reparto: Giuliano Gemma, Geoffrey Lewis, Sven Valsecchi, Ettore Manni, Donal O'Brien, Gianni De Luigi, Cinzia Monreale, Licinia Lentini, Aldo Sambrell, Philippe Hersent, Sergio Leonardi, Karine Stampfer, Agnes Kalpagos, Anna Maria Tinelli, Juan Antonio Rubio
Guión: Adriano Bolzoni
Fotografía: Sergio Salvati
Música: Fabio Frizzi, Vince Tempera, Franco Bixio

Producción italiana de 1978 rodada en España (principalmente en Almería) que prácticamente puso final a este subgénero. Su director fue el controvertido Lucio Fulci, uno de los reyes del gore a través de filmes de terror (son famosos sus películas sobre zombies) de una violencia explicita, para mí, insoportable y generalmente caracterizados por imágenes de gran impacto en detrimento de la coherencia argumental de la película.

Más interesante me resulta su etapa inmediatamente anterior (desde finales de los sesenta hasta mediados de los setenta) en la que dirigió varios giallos, demostrando que podía articular un discurso narrativo coherente. Así rodaría sucesivamente las estimables “Una historia perversa” (un giallo hitchcockniano de 1969) y la elegante “Siete notas en negro” (1977) protagonizada por una estupenda, en todos los sentidos, Jennifer O’Neill; así como las imprescindibles “Una lagartija con piel de mujer” (filme de 1971 protagonizado por Florinda Bolkan con una fuerte carga surrealista) y, sobre todo, “Angustia de silencio”, magistral giallo rural de 1972 también con la Bolkan como actriz principal y con una de las escenas más hirientes, perturbadoras y brutales que he visto, en la que contrasta perfectamente la salvajada a la que asistimos con la preciosa melodía que se escucha de fondo.

De este mismo período datan sus incursiones en el spaghetti con dos westerns muy diferentes. Por una parte “Los colts cantaron la muerte y fue tiempo de matanza” (1966) un arquetípico, aunque hiperviolento y sangriento spaghetti (la escena inicial parece anticipar el gusto del director por el sadismo) que creo está sobrevalorado a pesar de su magnífico tramo final; y por otra, el desconcertante “Los cuatro del apocalipsis” (1975), un filme irregular donde, tras un brillante y de nuevo violento comienzo, el director parece trasladar algunas de sus obsesiones al mundo del far-west, con lo que el resultado obtenido es uno de los spaghettis más extraños que he visto con cuatro individuos vagando por un Oeste realmente apocalíptico.

Entre ambas también rodaría dos películas mezcla de spaghetti y aventuras basadas en el personaje de Colmillo Blanco creado por el escritor y aventurero estadounidense Jack London y protagonizadas por Franco Nero que recuerdo haber visto de niño, “Colmillo Blanco” (1973) y “La carrera del oro” (1974).

SINOPSIS: Roy Blood vio de niño cómo uno de los secuaces del magnate Barret, al que él mismo dio muerte, asesinaba a su padre. Pasado el tiempo y convertido en un famoso pistolero que monta una silla de plata se verá involucrado en un complot con un doble objetivo: matar a Thomas, el hijo menor de Barret, y acabar con él; por lo que junto a Serpiente, un peculiar bandido, se erigirá en el protector del niño con el objeto de averiguar quién está realmente detrás del complot. La situación, además, se complicará con la aparición de la banda de Garrincha, un temible bandolero mejicano, que secuestrará a Thomas.


La película, una tardía producción de Piero Donati (responsable de todos los spaghettis dirigidos por Fulci en la década de los setenta) que tenía como destino principalmente el mercado asiático en donde todavía resultaba rentable este tipo de productos, no me ha terminado de convencer por su irregularidad, ya que tarda un poco en arrancar y a pesar de que cuenta con numerosas escenas de acción, algunas de ellas como el tiroteo en una posta realmente bien filmadas, su ritmo es desigual, y a ello hay que añadir la mirada, para mi gusto, excesivamente fría de Fulci hacia lo que nos está contando, como si realmente no le interesara demasiado, con lo que consiguió que no terminara de entrar del todo en la historia.

No obstante creo que el largometraje presenta ciertas características interesantes que me han llamado la atención.

Así por ejemplo, y como haría en 1975 Don Siegel con John Wayne (prototipo del cow-boy clásico) en “El último pistolero”, da la sensación de que, como señala Belane en la reseña publicada en su blog, con este filme se pretendió de alguna manera homenajear a Giuliano Gemma, introduciéndose todo tipo de situaciones o localizaciones ya aparecidas en otras películas de este icono del spaghetti, desde “Una pistola para Ringo”, pasando por “Un dólar marcado” o “Y por techo las estrellas” (las semejanzas las tenéis extensamente recogidas en la estupenda reseña anteriormente citada).

Por otra parte, Fulci nos muestra un Oeste en el que nada es lo que parece: las prostitutas se comportan como madres, los frailes calzan colts, los pistoleros se convierten en improvisados protectores de niños (en este sentido esta producción presenta ciertas semejanzas con la magnífica “La noche de la serpiente” dirigida por Giulio Petroni nueve años antes) mientras que aquéllos, lejos de ser seres indefensos, se muestran hábiles con las armas de fuego y mortales con el cuchillo.

Además, aunque el filme tanto estética como temáticamente es muy spaghettero, se aprecia el intento por parte del director y del guionista, el prolífico Adriano Bolzoni, por huir de las situaciones más tópicas vistas hasta la extenuación en este subgénero, desde la casi imprescindible partida de cartas hasta la consabida paliza al héroe, pasando por las interminables peleas que se solían alargar hasta el hartazgo (en la película solamente hay una muy corta que culmina con el magnífico tiroteo que cite en un párrafo anterior).

Por último, Fulci parece abandonar su gusto por el sadismo y la violencia más explícita, a pesar de que el filme contiene abundantes tiroteos, y nos ofrece una película más amable, casi familiar, no sé si por influencia del tipo de spaghettis que solía rodar Gemma, e incluso, por momentos, tierna, en la que en gran parte de la misma cobra mucha importancia la relación que se establece entre el niño y el taciturno y cansado pistolero. Lástima que ese distanciamiento mantenido por Fulci impida que nos podamos conmover con la mencionada relación, aunque en su haber cabe señalar que por lo menos no la edulcora y no cae en la ñoñería.

Desde el punto de vista técnico estamos ante una producción cuidada en la que el director contó con personal que sería habitual en sus largometrajes posteriores como el director de fotografía Sergio Salvati, que dota, por ejemplo, de una atmosfera gótica a la escena que se desarrolla en el cementerio, o el ayudante de dirección Roberto Giandalia. Pero, sin duda para mí, destaca el trabajo del gran Carlo Simmi.

La irregularidad en el ritmo de la película creo que se mantiene en la banda sonora quizás debida a la participación de tres compositores, entre ellos Franco Bixio. Así, como ocurría en “Los cuatros del Apocalipsis”, nos encontramos con una melodía principal cantada totalmente descontextualizada, al ser más propia de grupos como Bread o Carpenters que de un western, melodía que, además, se repite con distintas variaciones a lo largo del filme. Por el contrario se pueden escuchar dos temas, para mí, más afortunados: uno de corte cómico con predominio de un banjo mediante el que se identifica al personaje de Serpiente, y otro muy spaghettero que orquesta varias secuencias de acción.

Por último respecto a los actores, nos volvemos a encontrar con Giuliano Gemma en el que sería su penúltimo western (tan sólo rodaría la anacrónica, 1985, “Tex y el señor de los abismos”, cerrando de esta forma el círculo de sus intervenciones en este subgénero al estar dirigida por Duccio Tessari, realizador con el que dio sus primeros pasos en el spaghetti). En esta ocasión podemos disfrutar de él en un registro más grave (cercano a sus interpretaciones en las ya comentadas en este blog “El día de la ira” y, sobre todo, “California”), demostrando que no sólo era un rostro agraciado, una perfecta sonrisa (aquí está matizada por una profunda melancolía) y un competente atleta. Junto a él destaca Geofrey Lewis, un secundario de Hollywood con más de doscientas apariciones entre cine y televisión y recordado por sus colaboraciones con Clint Eastwood, que está sobresaliente dando vida a Serpiente, un pícaro forajido especializado en la rapiña y siempre presto para obtener beneficio de cualquier situación, que se convertirá en el gran aliado de Roy. También es destacable el trabajo del niño Sven Valsecchi como Thomas al conseguir que su personaje no se haga estomagante. Además, los aficionados a este subgénero, podemos disfrutar de nuevo de rostros tan conocidos como el de Aldo Sambrell, otra vez en un rol negativo como Garrincha, Donal O’Brien en el papel de Fletcher, el fiel lugarteniente de Barret, o Ettore Manni, que había trabajado con Gemma en la también comentada “El hombre del Sur”, dando vida al ambicioso magnate.

En resumen un aceptable y crepuscular spaghetti, técnicamente bien hecho, que se sitúa, pese a su irregularidad, por encima de la media.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 7
DIRECCIÓN: 5
ACTORES: 7
MÚSICA: 4

MEDIA: 5,8

6 comentarios:

Belane dijo...

Gran reseña, Jesús. Y gracias por nombrarme, aunque deberé ponerme las pilas y publicar otra vez la entrada de "Sella d'argento". La tenía en el otro blog. Intentaré hacerlo pronto.
Sí, como dices, la película es irregular por momentos, pero digna, con muy buenas intenciones, también, de rescatar el género, que andaba ya moribundo. Pero, dime, ¿se ha editado ya en España y no me he enterado?

Jesús dijo...

Hola Belane, esta película, que yo sepa, no se ha editado en DVD en España. La he conseguido ver gracias a un amigo, experto en spaghettis y canciones italianas de los sesenta, habitual de este blog.

maltese dijo...

Jajajajaja....estas en todo Jesus!!
Me ha gustado lo de "experto en canciones italianas de los 60". Pero de los 70 tambien!!! jajajajaja. Un abrazo!

Echoes dijo...

A mi me gustó la película, se deja ver. Y también me gustó mucho la canción principal. Me he dado cuenta que era bastante habitual poner canciones de tono melancólico en las vaqueradas de los años 70...

Billiard dijo...

Me ha parecido muy entretenida, aunque no me ha gustado que la canción principal se repita tanto. Es de agradecer que el niño sea capaz de caer simpático.

Echoes dijo...

Ayer la volví a ver pero en DVD. La vez anterior la había visto en una copia de mala calidad grabada de VHS. Es una buena peli del género y bastante recomendable.