miércoles, 29 de junio de 2011

HURACÁN SOBRE MÉXICO

Huracán sobre México (Killer Kid)
1967
Italia
Director: Leopoldo Savona
Reparto: Anthony Steffen , Luisa Baratto, Fernando Sancho , Giovanni Cianfriglia, Tom Felleghy, Fedele Gentile, Howard Nelson Rubien, Virginia Darval, Adriano Vitale, Ugo Adinolfi, Fortunato Arena, Bruno Arié, Domenico Cianfriglia, Consalvo Dell'Arti, Valentino Macchi, Yorgo Voyagis 
Guión:  Sergio Garrone, Ottavio Poggi, Leopoldo Savona
Fotografía: Sandro Mancori 
Música: Berto Pisano

Spaghetti italiano de 1967 dirigido por Leopoldo Savona, guionista y realizador que comenzó su carrera como ayudante de dirección y tras filmar algún film de aventuras como “Los mongoles” de 1961 (codirigida por Andre de Toth) se decantaría por el western con películas como “Texas el Rojo” (1967) o “Apocalipsis Joe” (1970), también protagonizada por Anthony Steffen, para finalizar su carrera con algún que otro giallo (“La muerte desciende ligera” y “Blythe” ambas de 1972), género de moda gracias, sobre todo, al éxito de la trilogía con nombre de animales de Dario Argento.



SINOPSIS: Entre los EEUU y Méjico se está traficando con armas cuyo destino es el movimiento rebelde, lo que puede derivar en un conflicto diplomático. El ejército estadounidense enviará al capitán Morrison, bajo la identidad de un famoso pistolero llamado Killer Kidd, con la misión de identificar a los traficantes y destruir una remesa de dos mil rifles. Pero una vez en Méjico la situación de Morrison se complicará al enamorarse de Mercedes la sobrina del líder de los insurgentes llamado El Santo, al mismo tiempo que comenzará a entender y a simpatizar con la causa de los insurrectos, por lo que tendrá que tomar una difícil elección.

Interesante zapata western que, creo, presenta elementos distintos a éstos ya que a diferencia de los spaghettis más representativos de esta corriente (“Tepepa”, “Salario para matar” o “Yo soy la revolución”) caracterizados por su fuerte carga ideológica al reflexionar sobre el significado y la necesidad de la revolución y a pesar de su pretenciosa dedicatoria (“Esta película está dedicada al pueblo mejicano que con su valor y humildad permitió el nacimiento de una república moderna, democrática e independiente”), el proceso revolucionario prácticamente es una excusa que sirve como escenario para desarrollar una película de aventuras que entroncaría con una serie de westerns realizados en los EEUU a partir de los años cincuenta como “Bandido” (1956) que dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Robert Mitchum se centraba en la lucha por conseguir un cargamento de armas, “Más allá de Río Grande” (1959) también con el tráfico de armas entre ambos países como tema principal y con un protagonista, de nuevo Mitchum, evolucionando de forma similar a Steffen en esta película o “El tesoro de Pancho Villa” (1955) de George Marshall con dos antagonistas, un aventurero americano y un oficial mejicano, que pretendían dar un destino distinto al tesoro al que aludía el título. Incluso se puede apreciar como un claro antecedente de “100 rifles” film estadounidense rodado, con un mayor presupuesto en España, dos años después con el que presenta muchos elementos en común como el tema principal ya que también giraba en torno a un importante cargamento de armas, además de enamorarse el protagonista de una destacada revolucionaria (cuyo destino era el mismo que el de Mercedes, la sobrina del Santo) y convertirse, a su pesar, en líder del grupo de insurrectos; incluso el comienzo de la melodía principal es muy similar a una de las composiciones que se escuchan en este spaghetti.

El guión obra del propio Savona y de Sergio Garrone, aunque no es original, creo que funciona bastante bien y consigue mantener el interés por la historia y los personajes a pesar de un cierto bache en la parte central, además es de agradecer que no se centre en la pura acción mecánica y dé más importancia de lo que era habitual en este subgénero al desarrollo de la trama, las relaciones entre los personajes, sus conflictos y la evolución que vivirán a lo largo del film.



Por lo que respecta a la labor de dirección se aprecia un cierto cuidado por la composición en las escenas por parte de Savona además de rodar competentemente varias secuencias de acción, hecho que contrasta con el confuso enfrentamiento final que no está bien explicado, de tal forma que es difícil situar a los protagonistas durante el mismo. Además me dio la sensación de que no supo en determinados momentos cómo contar la historia, lo que se traduce en varias transiciones bruscas entre escenas e incluso en la aparición de otras que, creo, están mal insertadas en la trama ya que suponen una ruptura abrupta con la historia que se relata, como la de los oficiales yanquis a través de los cuales conocemos la verdadera identidad del protagonista. Como elemento positivo debo señalar que tanto él como su director de fotografía saben sacar gran provecho de los escenarios naturales en donde se desarrolla la acción.

Otros aspectos positivos del largometraje son:

La banda sonora de Berto Pisano, con un tema principal de tono melancólico en el que predomina una guitarra solista y otro de carácter épico que se escucha a lo largo del film bastante bueno y apropiado, además de estar muy bien orquestadas las distintas escenas del film.

Los personajes, sobre todo los dos principales que están lejos de ser monolíticos, como solía ser habitual en este subgénero, e irán evolucionando a lo largo del largometraje. Así Morrison-Killer Kidd, al que da vida Anthony Steffen en una de las mejores interpretaciones que le he visto, va a pasar de ser el típico oficial preocupado tan sólo por cumplir su misión a ir tomando conciencia de la situación de opresión en la que vive el campesinado mejicano y simpatizando con su causa, al mismo tiempo que el hecho de enamorarse de Mercedes le originará un conflicto interno al tener que optar entre el cumplimiento de su deber y sus sentimientos. Mientras que Vilar, uno de los bandidos-revolucionarios interpretado con su habitual eficacia por Fernando Sancho, pasará de ser el bravucón y pendenciero villano y antagonista de Morrison que desea hacerse con el poder aunque en el fondo sea un desdichado (llega a comentar: “Soy el jefe pero nadie me obedece. ¿De qué sirve ser el jefe?) a convertirse en un inesperado y generoso héroe en el enfrentamiento final. Lástima que el resto de personajes no sean tan ricos: así Mercedes, bien interpretada por Luisa Baratto bajo el seudónimo de Liz Barret, es la típica revolucionaria enamorada del hombre equivocado (llega a decirle a Morrison que le odia porque es un ser despiadado), El Santo, como su propio nombre indica, es el líder ilustrado de los campesinos y como tal carece de mácula, mientras que Rámirez, correctamente interpretado por Giovanni Cianfrigilia alias Ken Wood (actor y especialista que aquí contó con un papel de mayor importancia de los que habitualmente interpretaba) es el típico militar caracterizado por su brutalidad que, curiosamente, tras tener una gran importancia al principio de la película desaparece hasta la batalla final.



En definitiva creo que estamos ante un correcto spaghetti que, a pesar de determinados descuidos (sobre todo ciertos anacronismos que se aprecian a lo largo del film, ya que el proceso revolucionario al que se alude es el que se desarrolló en Méjico a principios del siglo XX, incluso los rifles y ametralladoras que aparecen al final también corresponderían a este período, mientras que los uniformes de los oficiales yanquis que conciben el plan y el fuerte en el que aparecen son los típicos de la segunda mitad del siglo XIX) no defraudará a los aficionados a este subgénero.

PUNTUACIÓN

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 6
MÚSICA: 6

MEDIA: 6

lunes, 27 de junio de 2011

jueves, 23 de junio de 2011

Jorge Rigaud


De nacionalidad argentina (Buenos Aires 1905-Madrid 1984), Jorge Rigaud, también conocido como George Rigaud y Giorgio Rigato, cuyo verdadero nombre era Pedro Jorge Rigato Delissetche fue un prolífico actor que intervino en casi doscientos largometrajes y episodios para televisión.

Se trasladó a edad temprana a Europa y en Francia comenzó su carrera como actor para a continuación viajar hasta Hollywood, regresar a París y, debido a la Segunda Guerra Mundial, volver a su Argentina natal, instalándose en España en 1957 donde permaneció hasta su muerte acaecida por un lamentable accidente de tráfico del cual, parece ser, no fue correctamente atendido en los hospitales en los que fue ingresado.

Debutó en el cine en 1932 con la producción “Fantomas” y durante su primera etapa en Francia fue dirigido por realizadores de la talla de René Clair en “Catorce de Julio” (1933) con Annabella, Max Ophüls en “Una historia de amor” también de 1933, “Divine” (1935) y “Suprema decisión” (1940) o Robert Siodmak en “Noches de París” (1936).

De su corta etapa en Hollywood destacan el drama bélico “…Y amaneció” dirigida por Gregory Ratoff en 1945 con Constance Bennett y un joven Andrew V. McLaglen y, sobre todo, el film negro dirigido por Byron Haskin “Al volver a la vida” (1948) en el que trabajó junto a Burt Lancaster y Kirk Douglas.

Pero a pesar de haber intervenido en más de sesenta películas no alcanzaría una gran popularidad hasta el rodaje en España de “El día de los enamorados” (1959) típica película coral protagonizada por la pareja estelar Tony Leblanc-Conchita Velasco, en la que interpretó a San Valentín, personaje por el que siempre será recordado. A ésta le siguieron filmes como “Mi calle” de Edgar Neville o “Regresa un desconocido” de Juan Bosch, para en 1961 con “El coloso de Rodas” dirigida por Sergio Leone comenzar a aparecer de forma asidua, gracias a su facilidad para los idiomas, en coproducciones de todo tipo de géneros: dramas como “Nicolás y Alejandra” (1971) dirigida por Franklin J. Schaffner; comedias como “Totó de Arabia” (1966) con el gran cómico Totó o “También los ángeles comen judías” típico film de Enzo Barboni en el que Giuliano Gemma sustituyó a Terence Hill como compañero de Bud Spencer; giallos como “Una historia perversa” (1969) dirigida por Lucio Fulci y con la estrella erótica Edwige Fenech, “La muerte camina con tacón alto” realizada por Luciano Ercoli en 1971, “Una lagartija con piel de mujer” (1971) de Umberto Lenzi con Florinda Bolkan o “Detrás del silencio” (1972) también de Lenzi con la otrora estrella estadounidense Carroll Baker; thrillers como “Las Vegas, 500 millones” (1968) de Antonio Isasi-Isasmendi y con Elke Sommer, Lee J. Cobb y Jack Palance; bélicas como “El largo día del águila” (1969) de Enzo Castellari; terror como “Pánico en el Transiberiano” (1972) película mítica dirigida por Eugenio Martin con la pareja de la Hammer Peter Cushing-Cristopher Lee; y, por supuesto, spaghettis, subgénero en el que debutó con “Brandy”, primer largometraje de José Luis Borau, para participar en otros veintiún westerns europeos.

Además siguió apareciendo en producciones hollywoodienses como “El capitán Jones” dirigida en 1959 por John Farrow con Robert Stack y Bette Davis, “Último chantaje” (1961) de George Marshall con Rita Haywort y Rex Harrison, “Mando perdido” (1966) realizada por Mark Robson y protagonizada por Anthonny Quinn y Alain Delon o “La furia de los siete magníficos” (1969) con George Kennedy en el papel de Chris.

Su última aparición delante de una cámara tuvo lugar dos años antes de su accidente en la serie de televisión protagonizada por Sancho Gracia “La máscara negra”

Filmografía SW

1964.- Brandy.
1965.- El dedo en el gatillo
1965.- Un lugar llamado glory
1965.- Una tumba para el sherif
1966.- Sugar Colt
1966.- Siete pistolas para los McGregor
1966.- Pampa salvaje
1966.- Dos pistolas gemelas
1966.- Las siete magníficas
1966.- Texas Kid
1966.- Trampa para un forajido
1967.- Siete mujeres para los McGregor
1968.- La ametralladora
1969.- Vivos o preferiblemente muertos
1969.- Los desesperados
1971.- El halcón de Sierra Madre
1971.- Una ciudad llamada bastarda
1972.- Les llamaban y les llaman dos sinvergüenzas.
1974.- El kárate, el colt y el impostor
1975.- El valle de las viudas
1976.- Whisky y fantasmas
1976.- Los locos del oro negro

domingo, 19 de junio de 2011

Sin destino (Blackthorn)

El proximo 1 de julio se estrena en las salas de cine de España "Sin destino", un western dirigido por Mateo Gil.
Este es su trailer oficial:

jueves, 9 de junio de 2011

Tambores de venganza

Tambores de Venganza (Il Giorno del giudizio)
1971
Italia
Director: Mario Gariazo
Reparto: Ty Hardin, Craig Hill, Gordon Mitchell, Rossano Brazzi, Edda Di Benedetto, Rosalba Neri, Pinuccio Ardia, Jenny Atkins, Raf Baldassarre, Renata Black, Federico Boido, Stelio Candelli, Giuseppe Castellano, Giovanni Cianfriglia, Bruno Corazzari, Andrea Fantasia, Ugo Adinolfi, Fedele Gentile, Guido Lollobrigida, Tony Stevens, William Mayor, Vittorio Moroni, Nello Palladino, Patricia Patterson, Riccardo Pizzuti, Umberto Raho, Marilyn Rubi, Aldo Sala, Gaetano Scala, Attilio Severini , Luigi Tropeano, Nino Vingelli, Luciano Vincenzi, Robert Whitman, Paolo Perone
Guión: Franco Daniele, Mario Gariazzo, Nello Rossati 
Fotografía: Alvaro Lanzoni
Música:Ennio Morricone, Claudio Tallino



Película italiana de 1971 también conocida como “El día del juicio” que contó con un limitadísimo presupuesto como los otros dos spaghettis rodados por Mario Gariazo, un guionista y director que comenzó filmando tres westerns para, posteriormente, rodar películas de todo tipo de géneros desde poliziescos con una gran carga de violencia como “Sin conciencia” (1973) hasta filmes de explotación como “Hermano del espacio” (1988) que claramente intentaba aprovecharse del éxito del largometraje dirigido por Steven Spielberg “E.T. El extraterrestre”, pasando por películas de terror (“Play Motel” de 1979).


Un hombre al regresar de la Guerra de Secesión encuentra su rancho quemado y a su mujer, de raza india, y a su hijo asesinados. A partir de ese momento urdirá un plan para acabar con los criminales a través de un macabro plan para cuya consecución se valdrá de un juguete de su hijo (un pequeño tamborilero que se mueve dándole cuerda durante un minuto) y de su capacidad para travestirse.


Nos encontramos de nuevo ante el manido tema de la venganza que en esta ocasión está planteado sin ningún tipo de originalidad, incluso en el personaje principal se puede rastrear la huella de otros spaghettis. Así no sólo son claras las influencias de clásicos como “Por un puñado de dólares”, que cuenta con su respectiva reseña, (al protagonista le llaman El extranjero y logra obtener la confianza y convivir con aquellos a los que va a matar) sino también de otros spaghettis como “Django el Bastardo” (ya comentado en el blog) ya que al igual que en la película interpretada por Anthony Steffens por momentos se consigue una atmósfera un tanto irreal, incluso El Extranjero llega a afirmar: “Existen los fantasmas. Dejad que os lo diga yo que vivo entre los muertos”, y si aquél llevaba las cruces de los individuos a los que iba a matar, en ésta película el protagonista porta sus ataúdes; o de “Apocalipsis Joe” por la querencia del antihéroe hacia los disfraces (de enterrador, de jorobado transportista de ataúdes, de indio).Pero, para mí, el mayor problema del film, que no me ha gustado, radica en la ausencia de un mínimo de suspense a lo largo del mismo, tanto por un guión, escrito por el propio Gariazo, en el que todo nos lo dan hecho (desde el inicio el protagonista conoce la identidad de los asesinos) por lo que la película se reduce a una sucesión de duelos muy similares con la utilización del tamborilero (juguete que da el título a la película), reiterados hasta el aburrimiento y en los que El Extranjero repite siempre la misma frase sobre la duración de la cuerda del juguete; como por una dirección carente de ritmo, apresurada, falta de imaginación y con abuso del recurso, a lo Pekinpah, de congelar las imágenes de los pistoleros abatidos por El Extranjero. Además para poder llegar a una duración estándar y como la historia de la venganza no daba para mucho más, Gariazo se inventa otra subtrama, la de unos cómicos llegados al pueblo, lo que da lugar a escenas que rompen aún más el ritmo del film como una larguísima, soporífera, cutre (por la falta de extras haciendo de público) y carente de la más mínima tensión de la representación que llevan a cabo estos actores, en la que nos encontramos con los típicos primeros planos repetidos hasta la saciedad de las caras de varios personajes mirándose y sin decir nada, y todo ello con el único objeto de ver cómo acaba el protagonista vestido de piel roja y de un lanzazo con uno de los forajidos; mientras que otras carecen de lógica como la del asalto por parte de cuatro pistoleros a la caravana de los artistas (¿Qué pretendían obtener si se ve que los cómicos son unos muertos de hambre?).


Además hay diálogos, no sé si será por el doblaje, que rayan el absurdo, así la india que trabaja con los comediantes informa al protagonista que: “Cuatro hombres nos han pedido que les acompañemos a Silverstone. Nos bajaremos en el desvío”, para inmediatamente después preguntar la misma india “¿Has dicho en el desvío para Silverstone?”. Pues no sé, debe de tener el personaje un desdoblamiento de personalidad porque parece que mantiene conversaciones consigo misma.


En cuanto a la banda sonora, ya no es que no sea original sino que alguien decidió “tomar prestados” los temas que compuso Ennio Morricone para la película de Sergio Corbucci “Los despiadados”.


Por lo que respecta a los actores, el western está protagonizado por un decadente Ty Hardin, actor al que no sé si es que le ofrecían productos de calidad ínfima o no tenía mucho ojo para escogerlos porque los tres spaghettis que he visto con él de protagonista (“El hombre del valle maldito”, éste y “Los violentos de Texas”, también dirigido por Gariazo) son flojísimos. Junto a él un avejentado Rossano Brazzi, actor italiano de recursos escasos pero que gozó de bastante popularidad a partir de finales de los cuarenta lo que le llevó a trabajar en las dos décadas siguientes en producciones norteamericanas con directores de la talla de Mervin LeRoy, Jean Negulesco, Joseph L. Mankiewicz, David Lean, Douglas Sirk, Henry Hathaway, Joshua Logan o Delmer Daves, da vida al sheriff del pueblo; Craig Hill, otro actor norteamericano que como Hardin emigró a Europa en busca de mejor fortuna, como el director de la troupe de cómicos, Rosalba Neri en un papel cortísimo interpreta a la esposa del protagonista que, si no recuerdo mal, no tiene ni una línea de diálogo; y Gordon Mitchell, otro norteamericano en este caso reciclado del cine de espadas y sandalias, en el rol de uno de los ayudantes del sheriff. Todos ellos bastante tienen con enfrentarse a los personajes que les han tocado en suerte.


En definitiva, para mí, un mal spaghetti realizado con un paupérrimo presupuesto (creo que podemos estar hablando casi de serie Z) que se hace muy tedioso tanto por un guión carente de ideas como por una dirección vulgar y recomendable tan sólo para aquellos que tengan verdadero interés por este subgénero y quieran conocer todo tipo de spaghettis.


PUNTUACIÓN
HISTORIA: 3.
AMBIENTACIÓN: 4.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 0.
MEDIA: 3.

lunes, 6 de junio de 2011

EL ÚLTIMO MOHICANO

El último mohicano
1965
España/Alemania/Italia 
Director: Harald Reinl
Reparto: Joachim Fuchsberger, Karin Dor, Daniel Martín, Anthonny Steffens  , Carl Lange, Marie-France, Stelio Candelli, Ricardo Rodriguez, Kurt Großkurth, Angel Ter, Alexander Kerst, Mariano Alcón, Frank Braña, Rafael Hernández, Cris Huerta, Ricardo G. Lilló, Jean-Claude Mathieu
Guión:  J. Joachim Bartsch, Roberto Bianchi Montero, José Antonio de la Loma, Giovanni Simonelli
Fotografía: Ricardo Andreu, Ernst W. Kalinke, Giuseppe La Torre, Francisco Marín
Música: Franceso De Masi, Peter Thomas


Los indios hurones con su jefe Magua al frente y el apoyo de unos bandidos acaban con el último poblado de los mohicanos al mismo tiempo que, a cambio, asaltan a una columna del ejército para apoderarse del oro que transporta, pero los soldados logran refugiarse en el rancho-fortaleza del Coronel Munro. La situación se agravará con la presencia de otra columna con las hijas del coronel que también será atacada por Magua y a la que ayudarán Uncas, el último de los mohicanos y enemigo declarado del jefe hurón, y su hermano de sangre, el cazador Ojo de Halcón.


Nueva versión de la popular novela escrita en 1826 por James Fenimore Cooper que ha sido llevada numerosas veces a la pantalla grande, desde la época del cine mudo con la versión de 1920 en la que Wallace Beery interpretó a Magua, pasando por la protagonizada por Randolph Scott en 1936, hasta la más famosa dirigida en 1992 por Michael Mannn con Daniel Day-Lewis en el papel de Ojo de Halcón y Madeleine Stowe como Cora.


En esta ocasión los guionistas, entre ellos el habitual de la productora de los hermanos Balcázar José Antonio de la Loma y el francés J. Joachim Bartsch, adaptan libremente el texto original. De hecho se centran en la primera parte de la novela (la odisea de las hermanas Munro para llegar al fuerte en donde les espera su padre y el posterior sitio de la fortificación) y suprimen la parte central que dio origen al libro: la masacre del fuerte William Henry perpetrada por los indios hurones en 1757 ante la pasiva actitud del ejército francés al mando del marqués Montcalm.





Además tampoco respeta las coordenadas espacio-temporales de la obra original ya que el libro de Cooper se desarrollaba durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763), que en Norteamérica enfrentó principalmente a los británicos y a los franceses por el control de amplios territorios de caza y por el comercio de pieles al oeste de los Apalaches y en torno a la región de Los Grandes Lagos; mientras que en la película la historia tiene lugar durante la segunda mitad del siglo XIX en las grandes zonas desérticas del suroeste.


Por último, los personajes también sufren importantes modificaciones. Así hay algunos que desaparecen como el músico que acompañaba en la novela a las hijas del coronel Munro, sustituido por el cocinero de la columna (único personaje que sirve de contrapunto cómico); otros pierden importancia como es el caso de Ojo de Halcón que cede el protagonismo a Uncas e incluso desaparece durante buena parte del film; mientras que algunos de ellos (Cora, el coronel Munro o Chingachgook) tienen un final diferente.


Las modificaciones que contenía el libreto respecto a la obra original más la participación en la dirección de Harald Reinl, un director alemán de cierto prestigio vinculado durante estos años con la poderosa Central Cinema Company Film alemana y responsable de cuatro de los filmes del Oeste basados en las novelas del escritor Karl May, dieron lugar a un western de atmósfera clásica que seguía claramente la estela de los cuatro westerns anteriormente citados buscando, supongo, repetir su éxito, de tal forma que la relación entre Uncas y Ojo de Halcón e incluso ambos personajes recordaban claramente al jefe indio Winnetou y a su hermano de sangre Old Shatterhand.


El film, que contó con un presupuesto notablemente holgado para este tipo de producciones gracias sobre todo a la participación junto con la Balcázar Producciones Cinematográficas de la International Germania Film, abandona por tanto toda referencia histórica y se centra sobre todo en las escenas de acción, estupendamente rodadas por Reinl (sobre todo las del enfrentamiento en La Quebrada del Águila Negra y las del asalto al rancho, con la espectacular voladura de la montaña) en detrimento de las relaciones entre los personajes que quedan más desdibujadas, sobre todo la doble historia de amor entre el mayor Hayward y Alice (bastante ñoña) y la apenas esbozada de Uncas con Cora.





Otros aspectos positivos del largometraje son:


La estupenda fotografía que retrata bellamente los habituales paisajes desérticos almerienses y los más infrecuentes de la Ciudad Encantada de Cuenca, llamada en el largometraje el Jardín de los Árboles Petrificados. Una lástima que no se filmarán más spaghettis en esta última porque los resultados fueron por lo general muy buenos, como en “Johnny el Vengador” o Salario para matar (ambas con sus respectivas reseñas en este blog).


La variada, apropiada y bien utilizada banda sonora de Peter Thomas (otras fuentes dan como coautor a Francesco de Massi, pero en los títulos de crédito de la película no aparece como tal), aunque, curiosamente, me gustaron más varios temas que se escuchan a lo largo del film que la melodía principal.


Por lo que se refiere a los actores, al tratarse de una coproducción italo-germano-española nos encontramos con intérpretes de las tres nacionalidades que tienen que lidiar con unos personajes muy pocos perfilados. El, para mí, limitado actor español Daniel Martín, actor que ya había participado en uno de los primeros westerns rodados en España (“Gringo” de 1963), fue el encargado de dar vida a Uncas. Anthonny Steffens, en el año de su debut en este subgénero y con su verdadero nombre de Antonio de Teffe, interpretó, con su inexpresividad habitual, a Ojo de Halcón; mientras que Karin Dor y Marie-France poco pueden hacer con los papeles que les tocaron en suerte, las hijas de Munro Cora y Alice; mejor parados, creo que, salen los alemanes Joachim Fuschberger (actor habitual en una serie de películas de suspense basadas en novelas de Edgar Wallace dirigidas en su mayor parte por Alfred Vohrer y el propio Harald Reinl) como el mayor Hayward y Carl Lange como el duro coronel Munro capaz, según sus propias palabras, de fusilar a parlamentarios a pesar de llevar bandera blanca.


Por último tengo que referirme a la chapucera edición de Filmax que, aunque cuenta con una imagen y un sonido aceptables, omite casi veinte minutos de película lo que da lugar a cortes bruscos entre las distintas escenas (conté hasta tres que se producen abruptamente mientras habla un personaje) con lo que, supongo, este hecho afecta al desarrollo narrativo de la película. ¿Tanto hubiera costado haber respetado la versión íntegra y haber subtitulado las partes no dobladas? Por lo que se refiere a los extras, directamente no existen.


Como curiosidad comentaros que ese mismo año se rodó otra adaptación de la novela de Cooper “Uncas, el final de una raza”, también protagonizada por Daniel Martín, más fiel al original, con un presupuesto mucho menor (según he leído en el estupendo libro de Gutiérrez Recacha “Spanish western. El cine del Oeste como subgénero español 1954-1966” la versión dirigida por Reinl contó con casi veinte millones de pesetas mientras que ésta apenas alcanzó los catorce) y unos resultados, por lo que también he leído, claramente inferiores desde el punto de vista técnico, artístico y comercial.




En definitiva una película simple pero muy entretenida, con un acabado técnico notable y un ritmo trepidante, aunque tanto narrativa como estéticamente muy alejada de lo que entendemos por spaghetti western.


PUNTUACIÓN:
HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 5
MÚSICA: 7
MEDIA: 6