viernes, 31 de diciembre de 2010

KEOMA




Keoma
1976
Italia
Director: Enzo G. Castellari
Reparto: Franco Nero, Woody Strode, William Berger, Donald O'Brien, Olga Karlatos, Giovanni Cianfriglia.
Productor: Manolo Bolognini
Guión: Enzo G. Castellari, Luigi Montefiori y Mino Roli
Argumento: Luigi Montefiori, Nico Ducci y Mino Roli
Fotografía: Aiace Parolin.
Música: Guido y Maurizio De Angelis


El spaghetti western en 1976 estaba agonizando, tanto por la falta de ideas como por el daño que le hizo la aparición cada vez mayor de spaghettis cómicos con la consecuente caída en la demanda de ese tipo de películas, cuando dos de sus figuras más emblemáticas, el director Enzo G. Castellari (“7 winchesters para una matanza”, “Voy, lo mato y vuelvo”, “Johnny Hamlet”) y el actor Franco Nero (“Django”, “Adiós Texas”, “Salario para matar”, “Compañeros”) aunaron sus fuerzas para sacar adelante este proyecto basado en un guión de, entre otros, el propio Castellari y del actor George Eastman, para el que se contó como productor con Manolo Bolognini responsable de, entre otras, las mencionadas “Django”, “Adios Texas” o de ”Tierra de gigantes”, y cuyo resultado, para mí, fue una de las obras capitales de este subgénero que respetando los cánones del mismo es a la vez un film muy personal.





Sin duda es uno de los mejores spaghettis que he visto, por la historia que cuenta pero, sobre todo, por cómo la cuenta. Una película auténticamente mágica, tanto desde el punto de vista de su contenido al estar muy presentes elementos de corte fantástico (una hechicera que, en algunos casos, parece ser fruto de la imaginación del protagonista, quizás represente a su propio destino; un pueblo casi fantasma, prácticamente deshabitado y que parece más el producto de un sueño que de la realidad; la presentación del héroe como un ser extraordinario con un destino que cumplir), como desde el punto de vista formal puesto que la película es una auténtica maravilla.


La labor de Castellari en la dirección me parece extraordinaria, cada encuadre está muy pensado y cada escena cuidadosamente planificada, regalándonos, de esta forma, una serie de imágenes imborrables: la supuestamente onírica secuencia inicial en la que Keoma le dice a la hechicera que: “Si todo hombre tiene que cumplir su destino por qué voy a cambiar el mío”, la bellísima escena de la conversación en el porche del protagonista con su padre rodada en un solo plano y con la cámara girando alrededor de ambos, de una gran e inusual naturalidad, la secuencia en la que el héroe espera a los hombres de Cadwell en la calle principal que cuenta con un prodigioso montaje, la muerte del padre del héroe y posterior tortura de éste (la imagen nocturna con Keoma crucificado es de una gran belleza plástica), o el enfrentamiento final en el que vemos a Keoma acabar con sus hermanastros mientras solamente se escuchan los gemidos de la mujer que está dando a luz. Por otra parte demuestra que había asimilado las enseñanzas de Pekinpah no sólo al rodar las escenas de acción a cámara lenta sino, también, en cómo se montaron éstas y, además, muestra aciertos narrativos como es el caso de los flashbacks en los que se ven a la vez, en un mismo plano, al personaje en el presente y a la acción que está recordando.


En cuanto al guión, que es bastante simple (la vuelta del protagonista tras la Guerra Civil a su pueblo para comprobar que está desolado por la peste y controlado por un grupo de desalmados), está influenciado tanto por westerns clásicos ( el tema del regreso del hermanastro mestizo que se enfrenta a sus tres hermanos por ser el preferido de su padre fue tratado maravillosamente por Edward Dmytrick en “Lanza rota”, a su vez remake de “Odio entre hermanos” también dirigida por Dmytrick) como por otros spaghettis (al igual que en “Django” el protagonista aparece como el hombre capaz de salvar a la población de la opresión ejercida por el grupo de malvados y también, como en la película citada, las referencias religiosas son evidentes como la crucifixión que padece el protagonista mientras cae una tormenta y es contemplado con tristeza, alternativamente, por la hechicera y por Lisa). Además cuenta con unos diálogos estupendos como cuando el padre le pregunta si ganó o perdió la guerra y Keoma le contesta: “Estuve en el bando de los vencedores” porque, efectivamente, las guerras no las gana nadie.


Desde el punto de vista técnico el film es impecable. La fotografía, de Aiace Parolin (responsable también de la de “Un minuto para rezar, un segundo para morir”) está cuidadísima, en las imágenes diurnas consigue acentuar el carácter irreal u onírico del pueblo, mientras en las nocturnas, con la lluvia y los relámpagos, le dota de un aspecto más tétrico e infernal. Estas escenas nocturnas sin duda me recordaron a “Sin perdón” por lo que no sé si Clint Eastwood al rodarla tuvo en cuenta este spaghetti, pero en todo caso las similitudes son bastante evidentes. La dirección artística es sobresaliente, con una cuidadísima ambientación sobre todo del pueblo, en el que se busca la misma finalidad que con la fotografía (no en vano tanto el diseño de producción como del vestuario es obra del gran Carlo Simi). La canción principal compuesta por los hermanos De Angelis, con ecos de Leonard Cohen, me ha gustado bastante, aunque hubiera preferido más variedad de temas.





En cuanto a los actores, Franco Nero está estupendo con una actuación muy contenida y dotando de hondura a Keoma, uno de los personajes con mayor profundidad que he visto en el spaghetti, quizás lo único criticable sea su vestimenta claramente deudora de la época en que se rodó la película ya que es más propia de un hippie setentero que de un mestizo norteamericano de finales del siglo XIX; junto a él en el bando de los buenos le acompañan William Berger que me ha gustado mucho en su rol de padre del protagonista, para mí una de sus mejores interpretaciones junto con las de “Cara a cara” y “California”, todas ellas creo que muestran la gran calidad de este actor, la siempre estimulante presencia de Woody Strode (actor de western clásicos como “Dos cabalgan juntos”, “El sargento negro”, “El hombre que mató a Liberty Valance”, todas ellas del maestro John Ford, y “Los profesionales” de Richard Brooks en la que curiosamente interpretaba a un experto en el tiro con arco) y la bella Olga Karlatos en el papel de Lisa una joven embarazada a la que protegerá Keoma con el objeto de que pueda tener a su hijo. En el bando de los malos, y como me ocurrió en “Corre cuchillo…corre”, Donal O’Brien como Cadwell, el poderoso terrateniente que se vale de la epidemia para controlar a la población y enriquecerse, me ha gustado bastante más esta segunda vez que la primera que le vi; pero los tres actores que interpretan a los hermanastros de Keoma pienso que no están a la altura del resto del reparto.


Por último os informo de que Regia Films acaba de poner a la venta una nueva versión en widescreen, anamórfica y con 94 minutos de duración que mejora notablemente la que en su día editó Filmax.


En fin, una auténtica joya de película, el mejor western rodado por Castellari junto con “Johnny Hamlet”, y para mí un título indispensable para el spaghetti, grandísimo colofón para este subgénero (al año siguiente se rodaría la notable “California” escrita por dos de los guionistas de ésta y también producida por Bolognini, pero ya el spaghetti western estaba prácticamente muerto).

PUNTUACIÓN

HISTORIA: 9.
AMBIENTACIÓN: 10.
DIRECCIÓN: 10.
ACTORES: 8.
MÚSICA: 8.

MEDIA: 9.

Reseña Adicional

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Broderick Crawford


Actor de origen estadounidense (Pensilvania 1911-California 1986) cuyo verdadero nombre era William Broderick Crawford.

Nacido en el seno de una familia de artistas de vodevil, pronto se unió a sus padres en el escenario con la compañía de Max Gordon, al mismo tiempo que asistía a la Academia Dean en Massachusets en donde destacaría en los deportes. Con la decadencia del vodevil y paralelamente a sus trabajos alimenticios como estibador o marino, comenzó a aparecer en programas de radio y en 1934 en el teatro, trabajando para productores como Howard Lindsay y Noel Coward, pero será con la adaptación de la novela de John Steinbeck “De ratones y hombres” con la que obtendrá todo tipo de elogios y conseguirá abrir las puertas de Hollywood.

Su debut en el cine tuvo lugar en la comedia “Quien conquista es la mujer” a la que siguieron sus apariciones en papeles secundarios en numerosos films desde 1939 a 1942 cuando fue llamado a filas (llegó a intervenir en la Batalla de las Ardenas), entre los que destacan dos clásicos del cine de aventuras como son “Beau Geste” de William Wellman y “La jungla en armas” de Henry Hathaway, ambas de 1939 y protagonizadas por Gary Cooper, “Siete pecadores” dirigida por Tay Garnett e interpretada por Marlene Dietrich y John Wayne o sus colaboraciones con Ray Enright en 1942.

Tras licenciarse retoma su carrera y su gran oportunidad le llegará con la brillante adaptación realizada en 1949 por Robert Rossen de la gran novela de Robert Penn Warren por la que obtuvo el Pulitzer “Todos los hombres del rey”; en la película denominada “El político” daba vida a Willie Stark (personaje basado en la vida del gobernador y senador Huey Long) un honrado agricultor que se iba transformando en un populista, megalómano y corrupto político. El papel, con el que obtuvo el Oscar y el Globo de Oro, le convirtió de la noche a la mañana en una estrella. Pero a pesar de participar en la década de los cincuenta en títulos tan sobresalientes como “Nacida ayer” comedia dirigida por George Cuckor en 1950 con William Holden y Judy Holliday, la injustamente ovidada joya de serie b "Trágica información" dirigida en 1953 por Phil Karlson en la que daba vida a Mark Chapman un sensacionalista editor de periódicos, el thriller de Fritz Lang “Deseos humanos” adaptación de una novela de Emilio Zola que fue interpretada por Glenn Ford y Gloria Grahame y dos dramas de 1955: “No serás un extraño” que dirigida por Stanley Kramer contó con un gran reparto encabezado por Robert Mitchum, Olivia de Havilland, Gloria Grahame y Frank Sinatra, y “Almas sin conciencia” de Federico Fellini que supuso su primera aparición en una producción europea y en la que llevó a cabo una de sus mejores interpretaciones, su estrella pronto se eclipsó y dado su peculiar físico así como sus problemas con el alcohol no volvería a conseguir papeles similares en el cine; por lo que se refugiaría, como tantos actores, en la televisión obteniendo un gran éxito como el policía Dan Mathews en la mítica serie “Patrulla de tráfico” con la que, durante los 156 capítulos que duró, se mantuvo en antena desde 1955 a 1959.
La década de los sesenta se caracteriza por sus habituales colaboraciones en producciones europeas (incluso participó en dos peplums) que combinó con sus numerosas apariciones en series de televisión, destacando “King of Diamonds” (36 episodios entre 1961 y 1962) y algunos papeles de escaso interés en películas norteamericanas como “Cuatro convictos” (1962) o “El Oscar” (1966). Es en esta década cuando se produce su debut en el eurowestern con “Kid Rodelo” (1966) para, ese mismo año, protagonizar otros dos más.
Durante la siguiente década y hasta 1982 (fecha de su última aparición en la serie “Simon y Simon”) se dedicará básicamente a producciones realizadas para la televisión, siendo muy escasas sus apariciones en largometrajes entre las que destaca su papel de Edgar J. Hoover en “Los archivos privados de Hoover” (1977).
Como curiosidad cabe señalar que es de los pocos actores que tiene dos estrellas en “El Paseo de la Fama de Hollywood“ una como actor de cine y otra de televisión.


Filmografía SW:
1966.- Kid Rodelo.
1966.- El escuadrón de la muerte.
1966.- Texas Kid.

lunes, 27 de diciembre de 2010

SIN ALIENTO


Sin aliento (La morte sull'alta collina)
Italia/España
1969
Director: Fernando Cerchio
Reparto: Peter Lee Lawrence, Luis Dávila, Antonio Gradoli, Tano Cimarosa, Barbara Carrol, Silvio Bagolini, Giampiero Littera, Giovanni Pazzafini, Jesus Guzman, Frank Braña, Rafael Hernandez, Romano Puppo, Agnès Spaak, Empedocle Buzzanca, Josef Marco, Jose Antonio Elices, Alberto Plebani, Natale Nazzareno, Rufino Ingles, Manuel Segura, Ricardo Valle, Antonio Pica
Guión: Enzo Gicca Palli, Jose Mallorqui Figuerola, Eduardo Manzanos Brochero
Fotografía: Julio Ortas Plaza
Música: Luis Enríquez Bacalov


Coproducción hispano-italiana dirigida en 1969 que supuso la penúltima película y la segunda incursión en este subgénero (en 1966 había rodado “El escuadrón de la muerte” con Broderick Crawford) de Fernando Cerchio, un discreto profesional que comenzó en la década de los cuarenta y participó en todo tipo de géneros, destacando sus colaboraciones con el gran cómico italiano Totó.


Valiente, un autoproclamado general mejicano, junto con un grupo de bandidos de su país y con la información que le suministra Braddock (el dueño del saloon de Dos Flechas) se dedica a dar golpes en una región cercana a Méjico. Su intento de robo del banco de Dos Flechas será abortado por dos pistoleros: Loring (hijo de un terrateniente del lugar) y Francis (un misterioso forastero) que se quedarán con el botín. A partir de ese momento Valiente hará todo lo posible para recuperar el dinero.



Mediocre spaghetti que cuenta con un comienzo prometedor (el asalto a un carromato del ejército, la presentación de los bandoleros mejicanos y el posterior intento de robo del banco) desaprovechado por un guión del prolífico y polifacético Eduardo Manzanos Brochero (que también la produjo), del escritor de novelas José Mallorquí y del habitual guionista de spaghettis Lorenzo Gica Palli, que se caracteriza por su dispersión, por no desarrollar la historia y por carecer ésta de una mínima progresión mientras que se entretiene en situaciones que no aportan nada a la película como es el caso de las partidas de billar americano o la larga, cómica y aburrida pelea en el salón que, supongo, tienen como objeto conseguir que el spaghetti llegara a los noventa minutos. Por el contrario apenas si deja esbozadas dos relaciones que habrían podido dar más profundidad al film, la que mantiene Loring con su estricto padre, un hombre profundamente religioso, y la de los dos pistoleros, al presentarnos, como ocurría por ejemplo en “De hombre a hombre”, a uno joven, impulsivo e ingenuo (Loring) y a otro veterano y experimentado (Francis) que, en este caso, le convencerá para quedarse con el botín y no entregarlo porque “La virtud siempre tiene su premio pero el pecado suele tener mejor recompensa”.


Además el libreto, para mí, combina con escaso acierto acción, drama y humor, basándose este último, básicamente, en los bandidos mejicanos al retratarlos de forma estereotipada y caricaturesca como inútiles y analfabetos. Que no digo yo, en el último caso, que no lo fuesen pero supongo que en el siglo XIX los norteamericanos, en su mayoría, también lo serían.



Por otra parte abundan las situaciones poco creíbles como que un personaje, en concreto Loring, que no tiene dinero porque su padre le ha echado de casa, nada más hacerse con el botín se juegue doscientos dólares en una partida de billar, con lo que, lógicamente, atraerá las sospechas del dueño del saloon, y fallos garrafales (en una escena se ve a Francis dirigirse a la salida del saloon para a continuación encontrárnoslo sentado viendo la partida de billar).


Por lo que respecta a la dirección de Cerchio me ha parecido poco inspirada, bastante vulgar e impersonal, y sólo al principio de la película, sobre todo en el tiroteo que tiene lugar en el pueblo como consecuencia del intento del robo del banco, se aprecia un cierto cuidado por la composición de las escenas.


En cuanto a los aspectos positivos tan sólo destacaría dos:


La variada banda sonora de Luis Enrique Bacalov, con un buen tema humorístico que, sin embargo, “tomó prestado” de “Sugar Colt” y otro bastante interesante de inspiración mejicana que también me ha parecido escuchar en algún Zapata western.

El actor argentino Luis Dávila que encarna más que correctamente a Francis Parker el típico pistolero solitario e individualista porque como bien dice a Loring “Los de mi raza vivimos mucho porque sólo nos ocupamos de nuestros asuntos”.



El resto del reparto se completa con Peter Lee Lawrence, protagonista de la película, en el rol de Loring que, como me suele pasar habitualmente con este malogrado actor, me ha parecido bastante soso y blandito; Tano Cimarosa en el papel del autoproclamado General Valiente, el hecho de haber escogido a este actor que, hasta la fecha, había participado en comedias da idea del tipo de personaje ante el que nos encontramos: un bandido grotesco, supersticioso y con pocas luces, más preocupado por no perder su sombrero que por sus hombres; Jesús Guzmán (el inolvidable cartero de “Crónicas de un pueblo”) como su lugarteniente, todavía más corto de entendederas que él; Nelo Pazzafini como un jugador de billar, personaje que no aporta absolutamente nada a la trama; y en papeles más cortos dos rostros habituales: Frank Braña como un corrupto mayor nordista y Antonio Pica en el rol de teniente.

En definitiva otro spaghetti realizado con un escasísimo presupuesto, cargado de tópicos y que no aporta nada al subgénero, además de ser tremendamente aburrido.


PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 2.
AMBIENTACIÓN: 4.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 5.


MEDIA: 3,8.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Nuevo libro sobre el spaghetti a la venta

Un nuevo libro está disponible sobre el spaghetti en español.
Su titulo es "Spanish western. El cine del Oeste como subgénero español (1954-1965)".
Escrito por Pedro Gutierrez Recacha y editado por la Generalitat Valenciana, con un total de más de 400 paginas.

jueves, 23 de diciembre de 2010

FELICES FIESTAS



Que todos tengaís unas fiestas muy felices con los vuestros, y espero que veaís algún spaghetti, para no perder las buenas costumbres.