lunes, 29 de noviembre de 2010

UN AGUJERO EN LA FRENTE


Un agujero en la frente (Un buco in fronte )
Italia
1968
Director: Giusseppe Vari
Reparto: Anthony Ghidra, Rosy Zichel, Robert Hundar, Corinne Fontaine, John Bryan, Elsa Janet Waterston, Giorgio Gargiullo, Giuseppe Addobatti, Bruno Cattaneo, Mario Dardanelli, Luigi Marturano, Giuseppe Castellano

Guión :Adriano Bolzoni
Fotografía: Amerigo Gengarelli
Música: Roberto Pregadio

Producción italiana dirigida en 1968 por Giusseppe Vari bajo el seudónimo de Joseph Warren (nombre que utilizó básicamente para sus incursiones en este subgénero) de la que tenía buenas referencias pero que, con independencia de sus inexactitudes históricas como es la utilización de una ametralladora Gatling, no me ha terminado de convencer.

La clave para encontrar el tesoro del general Santana que tres desertores enterraron en un lugar secreto se encuentra en tres cartas que combinadas muestran el citado lugar. El poseedor de una de esas cartas, un forajido llamado Murienda, tiene una cita en un monasterio con un enigmático pistolero llamado Johnny Blood, pero es asesinado; por lo que Johnny, una vez conseguida esa carta, intentará recuperar las otras dos que se encuentran en posesión de Munguya, un forajido que se ha autoproclamado general, y de otro bandido llamado Garrincha, que se caracteriza por estar tuerto.



Nos encontramos, por tanto, ante otro spaghetti, como el ya comentado “De mis enemigos me ocupo yo”, fuertemente influido desde el punto de vista temático por “El bueno, el feo y el malo” al presentarnos a tres pistoleros en busca de un tesoro de cuya ubicación tienen una información fragmentada cada uno. Pero a pesar de que el tema de la película no es excesivamente original, presenta ciertos elementos que me resultaron interesantes:

En primer lugar la estructura circular del film, no sólo desde el punto de vista físico, ya que finaliza en el mismo lugar que comienza, sino también en el hecho de que tras el caos originado por los bandoleros, Johnny, convertido finalmente en el héroe, va a restaurar el orden inicial existente en el monasterio.

El clima y la atmósfera descritos en la película, en el que juega un papel importantísimo el magnífico tema principal, cuya melodía se repetirá con distintos arreglos para órgano, guitarra y orquesta, compuesto por Roberto Pregadio (autor de la maravillosa banda sonora de “Tierra de gigantes”) que se convierte en un elemento dramático más al sustituir a los diálogos en gran parte de la cinta. Así el film nos describe un mundo casi apocalíptico y desolador (con mujeres esclavizadas y obligadas a ejercer la prostitución, mientras que los hombres son vilmente asesinados) en el que no existe la ley ni el orden y en el que los bandidos, antiguos soldados, se imponen a través de la fuerza y de la violencia.




La fuerte carga simbólico-religiosa del spaghetti no sólo porque gran parte del mismo se desarrolla en un monasterio, sino también por determinadas secuencias como en la que, llevando tan sólo unos harapos, Johnny es salvajemente martirizado por los hombres de Munguya o aquella en la que se ve el templo del monasterio profanado por los bandidos.

El largometraje tiene unos primeros veinte minutos casi sin diálogos , en los que vemos a Johnny Blood cabalgar cansadamente por el desierto mientras se escucha una melancólica melodía con protagonismo de un órgano que recuerda a “Con su blanca palidez” hasta llegar a un aislado monasterio, muy buenos pero a partir de que consigue la primera carta e intenta infiltrarse en la banda de Munguya la película, como consecuencia de un vulgar guión de Adriano Bolzoni (escritor habitual en los westerns de Vari), se hace más previsible con proliferación de escenas gratuitas (el asalto al pueblo) o bastante ingenuas (la forma en que liberan las dos prostitutas al protagonista) y con personajes que aparecen y desaparecen por capricho del guionista, como es el caso de Garrincha (cuya presencia, bastante cuestionable, al final de la cinta parece que sólo tiene por objeto reeditar el duelo a tres de su modelo).

Al igual que el guión creo que la dirección de Vari va de más a menos, así mientras en las primeras secuencias de la película se aprecia una cierta preocupación por la composición de las mismas y dota a la película, como ya he señalado, de una atmósfera peculiar, a medida que avanza la misma su trabajo parece más descuidado y precipitado; a lo que hay que añadir un montaje bastante desafortunado en varias escenas y unos temas incidentales muy pobres que no ayudan mucho (aspecto que me llamó bastante la atención por el contraste con el gran tema principal,).



Por lo que respecta a los actores, Anthonny Gidra (actor serbio cuyo verdadero nombre era Dragomir Bojanic al que todavía no había visto en ningún spaghetti) está realmente bien como el taciturno y desencantado Johnny Blood, un pistolero que se caracteriza por manejar la mano izquierda salvo para disparar, apuntando siempre a la frente de sus enemigos (de ahí el título de la película). Su contenida actuación, como corresponde a un hombre que parece realmente cansado con su vida, choca con el trabajo más expansivo y dinámico, en el límite del histrionismo, de Robert Hundar que está estupendo como el general Munguya (encarnación de la maldad absoluta), un violento y sádico bandido que porta un gigante sombrero y al que le gusta utilizar el cuchillo. Por desgracia el resto de personajes, incluidos los otros dos forajidos, apenas están esbozados por lo que los actores se limitan a cumplir.

En resumen, para mí, una película sombría (hay secuencias propias del cine gótico) cruda y triste, caracterizada por su irregularidad, con un planteamiento e inicio interesantísimos pero mal desarrollada por un guión poco imaginativo y una dirección atropellada en gran parte del metraje, (incluido el final que carece de la espectacularidad requerida) y que, además, se ve un tanto perjudicada y limitada, como también le ocurrió con “Reza al muerto y mata al vivo”, por su paupérrimo presupuesto.


PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 5.
AMBIENTACIÓN: 6.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 7.
MÚSICA: 7.


MEDIA: 6,2.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LOS CUATROS IMPLACABLES


Los cuatros implacables (I quattro inesorabili)
Italia/España
1965
Director: Primo Zeglio
Reparto: Adam West, Robert Hundar, Dina Loy, Luis Induni, José Jaspe, Raf Baldassarre, John Bartha, Cris Huerta, Roberto Camardiel, Paola Barbara, Francisco Sanz, Fernando Bilbao, José Canalejas, Elisa Mainardi, Lorenzo Robledo, Howard Ross, Giovanni Petti, Yelena Samarina, Robert Johnson Jr., Jaime Blanch, Fernando Bilbao, Rosario Perez, Gonzalo Esquiros, Miguel Pedegrosa
Guión: Federico de Urrutia, Manuel Sebares de Caso, Marcello Fondato, Primo Zeglio
Fotografía: Miguel Fernández Mila
Música: Marcello Giombini

Coproducción hispano-italiana de 1965 dirigida por el veterano Primo Zeglio (director especializado en films de aventuras) inmediatamente después de que se rodara “La muerte tenía un precio”, por lo que todavía no estaba codificado totalmente, ni estilística ni temáticamente, el western realizado en Europa. Este hecho se aprecia en que es una producción que toma como referencia mayoritariamente los westerns estadounidenses (incluso creo que hay en la parte final un claro homenaje a la estupenda “El árbol del ahorcado” de Delmer Daves) tanto estéticamente, ya que está muy lejos de mostrarnos la suciedad y el feísmo propios del spaghetti, como temáticamente puesto que el lugar en el que se desarrolla la acción aparece como un pueblo civilizado, en donde prevalece la ley y el orden gracias a unos profesionales de conducta intachable como son el sheriff, brazo ejecutor de la ley, y el juez, encargado de impartir la justicia, (en este sentido tiene una gran importancia la escena del juicio en la que dan todas las garantías al héroe para que se pueda defender); por tanto, como en el western clásico, nos presenta una sociedad casi idílica sin el más mínimo atisbo de crítica hacia la misma, ni intención de desmitificación. Sin embargo, como principal novedad que le emparentaría con los westerns europeos nos encontramos con los cazadores de recompensas, figuras poco tratadas en el western clásico y que en las escasas ocasiones en que lo hicieron aparecieron como si fueran agentes de la ley (en “Cazador de forajidos” de Anthony Mann, el cazarrecompensas interpretado por Henry Fonda se va a convertir en el profesor del inexperto sheriff encarnado por Anthony Perkins; mientras que en “El cazador de recompensas” de André de Toth, el personaje al que da vida Randolph Scott se caracteriza por tener unos principios morales muy asentados y por su deseo de hacer justicia), que en esta película se nos muestran como unos individuos carentes de moral, que actúan por su propio interés (en la primera secuencia matan a un individuo a sabiendas de que es inocente para cobrar la recompensa), utilizan la ley en beneficio propio y quedan perfectamente definidos por un joven Jaime Blanch al señalar que “Son como buitres, viven de los muertos”.



Sam Garret, un agente federal, impide que cuatro cazarrecompensas cobren indebidamente la recompensa por un individuo que resultó ser inocente. Éstos, en venganza, le tenderán una trampa por la que será acusado de un asesinato. Sam, tras ser condenado a muerte, escapará con el objeto de probar su inocencia y reunir las pruebas que acusen a los verdaderos asesinos. Mientras será perseguido por los agentes de la ley y los cuatro cazadores de recompensas, ya que la viuda del asesinado ha puesto precio a su cabeza.

La película, por tanto, nos cuenta una historia bastante típica en el género de suspense (la del falso culpable que debe demostrar su inocencia) a través de un acertado guión obra, entre otros, del propio director y de Federico de Urrutia (escritor de gran formación clásica responsable de los libretos de “Antes llega la muerte”, “Tierra de gigantes” y “Los despiadados”) a través del cual la trama progresa adecuadamente, aunque el último tramo se resiente un poco, y que no recurre a los consabidos tiroteos y peleas para que la película resulte entretenida. No obstante, como aspectos negativos del mismo creo que hay que señalar ciertas situaciones un tanto simples, como la huida de la cárcel por parte del héroe o la trampa que tienden a Robert Hundar, y otras inverosímiles, como la pelea que mantienen Adam West y Robert Hundar cuando este último ya le había detenido. Pero en conjunto me ha parecido un sólido guión.



En cuanto a la adecuada labor como director de Zeglio cabe señalar que también se acerca más a la de los clásicos norteamericanos, así apenas utiliza el zoom (creo que en toda la película hay tres y no son muy marcados), hay casi una total ausencia de los primerísimos planos tan típicos del spaghetti y no se abusa de las angulaciones y perspectivas casi imposibles.


Otro aspecto notable de la película es la gran cantidad de localizaciones, así no sólo parecen dos pueblos sino también múltiples escenarios naturales que van desde el desierto hasta las zonas montañosas. Lástima que, a diferencia de las zonas desértica que están perfectamente retratadas en las primeras escenas del film, no se les sepa sacar más provecho a los paisajes montañosos.


Por lo que respecta a los actores cabe señalar que, como solía ser habitual en este tipo de películas, para el papel principal se contrató a un actor estadounidense, en este caso a Adam West (interprete que había intervenido en infinidad de series del Oeste como “Cheyenne”, ”Maverick”, “Bronco”, “El hombre del rifle”, “Colt 45”, “Sugarfoot” o “La ley del revólver” y que estaba a punto de dar vida al personaje de su vida, Bruce Wayne en la serie marcadamente pop “Batman”) que no desentona a pesar de sus limitaciones como actor. Para el papel de Alan, el líder de los cazadores de recompensas, se escogió a uno de los grandes malos del spaghetti, Robert Hundar que contaba con un físico y un rostro muy apropiados para este tipo de personajes caracterizados por su amoralidad y que, en este caso, será víctima de su propia codicia. Luis Induni vuelve a interpretar su sempiterno rol de sheriff, en esta ocasión honrado. Junto a ellos, en papeles menores, algunos habituales como Chris Huerta (el corrupto ayudante del sheriff), Ralf Baldasarre (uno de los cazarrecompensas), Paco Sanz (el doctor del pueblo) o Lorenzo Robledo. Pero el que realmente sobresale sobre todos es Roberto Camardiel con una actuación plena de naturalidad como el bonachón y desdichado Jeffrey Anders, una lástima que desaparezca tan pronto.

Por último, comentaros que tengo la edición distribuida por Suevia que cuenta con una buena imagen y un decente sonido.

En resumen un muy entretenido spaghetti que cuenta con un sólido guión y una buena dirección y que, sin ser una maravilla, creo que no es peor que el típico western serie B norteamericano.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 7.
AMBIENTACIÓN: 7.
DIRECCIÓN: 7.
ACTORES: 6.
MÚSICA: 6.


MEDIA: 6,6.

lunes, 22 de noviembre de 2010

POR TECHO, LAS ESTRELLAS



Por techo, las estrellas (...e per tetto un cielo di stelle)
1968
Italia
Director: Giulio Petroni
Reparto: Giuliano Gemma, Mario Adorf, Magda Konopka, Rick Boyd, Julie Menard, Anthony Dawson, Franco Balducci, Sandro Dori, Frank Braña, Ivan Scratuglia, Franco Lantieri, Chris Huerta, Victor Israel, Angiolino Rizzieri, Paolo Magalotti, Benito Stefanelli, Alfonso de la Vega, Nello Pazzafini, Esmeralda Barros, John Bartha, Luciano Bonanni, Alberto Dell'Acqua, Renato Piniciroli, Riccardo Pizzuti, Mimmo Poli, Osiride Pevarello, Omero Capanna, Franco Daddi
Guión: Stefano Strucchi, Fausto Sacaceni, Alberto Areal, Francesco Martino, Bernardino Zapponi
Fotografía: Carlo Carlini
Música: Ennio Morricone

Tras este poético título (para mí uno de los más bellos del spaghetti) que alude a la situación de los dos protagonistas, unos vagabundos que lo único que anhelan es una casa donde cobijarse y asentarse (situación perfectamente resumida cuando uno de ellos le pregunta a otro: “Billy ¿A dónde vas”, este le responde: “No sé” y el primero le contesta “Espera, yo también voy allí”), nos encontramos con una curiosa película dirigida por Giulio Petroni en 1968 en la que se combina, creo, con desigual fortuna drama y comedia debido a un irregular guión de Mariano Laurenti que presenta ciertas situaciones inverosímiles, como que Harry tras haber sido el protagonista de un timo de Billy por el que pierde el oro obtenido durante seis meses de trabajo se convierta en su compañero inseparable



El film contiene uno de los mejores comienzos, de una gran carga dramática al mismo tiempo que desoladoramente triste, que he podido disfrutar en un spaghetti, ya que, mientras suena el magnífico y melancólico tema principal compuesto por Ennio Morricone y aparecen los títulos de crédito, el protagonista se encuentra con los cadáveres de los viajeros de una diligencia, a los que hemos visto asesinar brutalmente, y tras contemplarlos con una expresión de profunda amargura los entierra con ayuda de quien se convertirá en su futuro compañero de fatigas. Simplemente impresionante.

Pero las altas expectativas que genera esta sobresaliente secuencia inicial se ven pronto defraudadas al cambiar radicalmente el tono de la película en la parte central puesto que se decanta por la comedia, anticipándose de esta forma a los numerosos spaghettis cómicos que se realizarían como consecuencia del éxito de Trinidad, principalmente, a partir de 1970. Incluso creo que se puede apreciar en ésta el germen de aquélla ya que el personaje de Bill presenta semejanzas con Trinidad mientras que muchas características de Harry (bruto, fuerte y algo cascarrabias) se repetirán en el personaje de Bambino, además de aparecer las típicas peleas de corte humorístico.



Así, en esta parte central asistiremos a las aventuras cómico-eróticas de nuestros dos protagonistas, dos picaros timadores que intentan sobrevivir en un mundo hostil a través de todo tipo de artimañas como simular un telégrafo, encandilar a una joven viuda con el objeto de hacerse con un botín (episodio cuyos gags recuerdan a las comedias sexys de los años setenta de las que Mariano Laurenti fue uno de sus máximos representantes), robar el oro transportado por un furgón de la Wells Fargo haciéndose pasar por los empleados de esta compañía o actuar junto a unos feriantes en un espectáculo.

No obstante, junto a esta trama cómica se desarrolla otra subtrama, basada en el habitual tema de la venganza, más dramática ya que a Billy, en realidad un antiguo pistolero, le persigue una banda de forajidos para acabar con él. Recobrándose el carácter más grave de la película, en una gran secuencia extraordinariamente dirigida por Petroni, a partir de la aparición con la llegada de un tren de Samuel Prat el jefe de los bandidos y padre de dos pistoleros a los que Billy mató. El contraste con la parte central vuelve a ser llamativo porque asistiremos al cruel asesinato de dos feriantes, en otra gran escena que muestra el despiadado carácter de Samuel, y al violento enfrentamiento final de los protagonistas con los hombres de Samuel muy bien resuelto y estupendamente rodado, de nuevo, por Petroni.

En cuanto a los actores, Giuliano Gemma parece cómodo en el papel de Billy, antiguo pistolero cuyo sello es disparar a sus oponentes en mitad de la frente y ahora timador que se vale tanto de su inteligencia como de su labia, simpatía y encanto para estafar a sus víctimas, muchas de ellas mujeres. Mario Adorf está perfecto como Harry el compañero de Billy, inicialmente timado por él, que sirve de contraste a éste al ser tosco, poco agraciado y con escasas luces. Junto a ellos Magda Konopka aporta su belleza en el rol de la viuda que será objeto de la seducción de Harry en el episodio, para mí, menos conseguido de la película; Federico Boido en su típico papel de pistolero psicópata como Roger Pratt que, dado su amenazante físico, no le debió requerir gran esfuerzo y un siempre inquietante Anthony Dawson que da vida Samuel Prat, el vengativo y cruel jefe de los bandidos.



En definitiva un spaghetti bastante entretenido y agradable pero con el que se perdió, para mí, la oportunidad de hacer un gran western ya que viéndolo me da la sensación de que tenían claro el principio y el final, mientras que toda la parte central, cuyo tono es totalmente diferente, parece un relleno. En todo caso creo que aunque sólo sea por la mencionada escena inicial, para mí superior a muchos spaghettis que he visto, merece la pena verlo.

PUNTUACIÓN :

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 7
ACTORES: 7
MÚSICA: 7

MEDIA: 6,6

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LAS SIETE MAGNIFICAS


Las siete magníficas 
1966
España/Italia
Director: Rudolf Zehetgruber
Reparto: Anne Baxter, Maria Perschy, Gustavo Rojo, Rossella Como, Adriana Ambesi, Christa Linder, Luis Prendes, Mara Cruz, Perla Cristal, Maria Mahor, John Clark, Fernando Hilbeck, Alejandro Nilo, Valentino Macchi, George Rigaud, Dorit Dom, Renate Lanz, Franco Mariotti, Mila Stanic 
Guión: Mino Roli, Jim Heneghan, Werner Hauff
Fotografía: Marcello Gatti, Alvaro Lanzoni 
Música: Gerhard Froboess, Gregorio Garcia Segura, Carlo Savina



Una caravana de colonos es atacada por los indios, y pese a ir protegida por un pelotón de soldados, todos sus viajeros son asesinados y sus carros saqueados.
En un momento de lucidez, el oficial al mando logra hacer que las ultimas siete mujeres de la caravana se escondan en una cueva cercana, y así ellas logran salvar sus vidas.
Por desgracia para ellas, el fuerte al que se dirigen se encuentran aún a una gran distancia, y deberán de llegar sin caballos, sin provisiones y sin armas, y todo ello con la amenaza latente de que sean descubiertas por los indios.




El desconocido director austriaco Rudolf Zehetgruber es el encargado de ponerse tras la cámara en esta curiosa versión de la película mítica del western con el mismo numero en el titulo.

Más allá de querer acaparar la fama que otorga su titulo, pocas son las similitudes con "Los Sietes Magnificos" (cosa por otro lado de esperar, tratándose de "magnificas").
Pese a un comienzo prometedor, sufre este spaghetti de unas bajadas de ritmos bastante preocupantes, que seguramente provoque que el espectador abandone el visionado a partir de los cuarentas primeros minutos.

Eso si, antes podrá observar una violencia bastante inusual para la época, que como siempre el spaghetti se atrevía a poner en pantalla. Recalco una escena inicia en la que un niño de pocos años es alcanzado y muerto por una flecha de los indios, pero la madre, enloquecida, lo mantiene en su regazo, afirmando que está durmiendo...




Abandonadas a su suerte, el grupo de mujeres emprenderá un largo y tortuoso camino. Pronto serán descubiertas por un reducido numero de apaches, que se dedicaran a hostigarlas para acabar con ellas de una en una, como en un macabro juego.
Poco a poco iremos conociendo a cada una de las protagonistas, y aunque muchas iran quedandose en el camino, irán sacando fuerza de donde no pensaban que tenían para llegar al fuerte y salvar su vida.



Partiendo de una premisa hasta cierto punto original y atrayente, el resultado final es bastante poco vistoso, y hace que esta película sea por momentos aburridas, y facilmente olvidable al poco de haberla visto.
Con un reparto bastante limitado, cumplidor y poco más, no existe ninguna actriz que sea digna de mención.
Tampoco la dirección sosa y lineal de Zehetgruber ayuda a resaltar este spaghetti ni poder darle algo más de nota.

En definitiva, esta película solo es una nota curiosa en el western europeo, sin ningún atractivo especial más allá de su visionado en una apagada tarde de domingo...

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 5
AMBIENTACIÓN: 5
DIRECCIÓN: 4
ACTORES: 4
MÚSICA: 3

MEDIA: .4,2


martes, 16 de noviembre de 2010

Ty Hardin


Actor de origen estadounidense (Nueva York 1930) cuyo nombre verdadero es Orton Whipple Hungerford y es descendiente de William Whipple, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia.

Tras participar como aviador en la Guerra de Corea es descubierto por Milton Lewis, un buscador de talentos de la Paramount, por lo que decide probar suerte en el mundo de la interpretación aprovechando su atractivo físico (mide casi uno noventa y es de complexión atlética).

Entre sus primeras apariciones en la pantalla grande, siempre en pequeñísimos papeles sin acreditar, podemos destacar “Los bucaneros” (1958) único film dirigido por Anthony Quinn y protagonizado por Yul Brynner y Charlton Heston y “El último tren de Gunn Hill” un gran western del especialista John Sturges con Kirk Douglas y Anthony Quinn.
A finales de los cincuenta se ofrece a John Wayne para interpretar a Colorado en “Río Bravo” y aunque éste no le escoge (el papel ya lo había firmado Ricky Nelson) impresionado por su imponente aspecto le pone en contacto con Bill Orr, yerno de Jack Warner, quien le compró su contrato a la Paramount, le cambió el nombre por el de Hardin por el personaje de “Historia de un condenado” John Wesley Hardin y le ofreció protagonizar el que seria su mayor éxito, la serie “Bronco”, un spin-off de otra serie muy popular protagonizada por Clint Walker “Cheyenne”. Como Bronco estuvo cuatro años (1958-1962) entre las diez series más vistas en los EEUU y apareció interpretando a este personaje en episodios de otras series como la mencionada “Cheyenne”, “Maverick” o “Sugarfoot”.
Su primera aparición en el cine como Ty Hardin tuvo lugar en la notable cinta bélica dirigida por Samuel Fuller en 1962 “Invasión en Birmania” con Jeff Chandler, a la que siguieron sus apariciones en “Confidencias de mujer” de George Cukor o “Patrullero PT 109” con Clift Robertson interpretando a un joven John F. Kennedy.
A mediados de los sesenta, como otros actores norteamericanos, decide trasladarse a Europa y comienza a trabajar en producciones filmadas en este continente como “La batalla de las Ardenas” (1965) de Ken Annakin con, entre otros, Henry Fonda, Robert Shaw, Robert Ryan y Charles Bronson o “La gran aventura” (1967) antepenúltima película de Robert Siodmack en la que vuelve a coincidir con Robert Shaw, que interpretaba al general Custer, y Robert Ryan.
Su primer spaghetti westerns es la olvidable “El hombre del valle maldito” una coproducción hispano-italiana dirigida por Siro Marcellini, y hasta 1972 va a intervenir en otros cinco euro westerns más, varios de ellos dirigidos por Mario Gariazzo.

A mediados de los años setenta, tras abandonar España por un asunto oscuro, decide regresar a su país natal, en donde se encuentra con una industria muy cambiada y con unas películas, según sus propias palabras, cargadas de sexo y violencia por lo que abandona prácticamente la interpretación y comienza una época bastante controvertida en la que funda el grupo de inspiración neonazi “Los Patriotas de Arizona” al mismo tiempo que publica, junto con otros artículos de marcado carácter antisemita y ultraderechista, el libro “Manual del patriota”. El FBI, tras investigar durante años al grupo, lo desbarató, arrestando a varios de sus miembros y confiscando un gran número de armas de asalto.

Tras abandonar el grupo ingresa en la Capilla Calvario de Chuck Smith y se convierte en predicador durante varios años, actividad que en la actualidad también ha dejado.

Paralelamente intervino en algunos largometrajes de escaso interés como “Bad Jim” un western con viejas estrellas de peíiculas B como Richard Roundtree o Rory Calhoun y en episodios de televisión como el remake de “Río Rojo” (1988) con James Arness en el papel que inmortalizó John Wayne.

Su última aparición ha sido este mismo año en el film “Head over spurs in love”

Filmografía SW:
1964.- El hombre del valle maldito
1966.- Pampa salvaje.
1971.- Quel maledetto giorno della resa dei conti.
1971.- Tambores de venganza (Il giorno del giudizio.)
1971.- Los violentos de Texas.
1972.- Sei jellato amico, hai incontrato Sacramento.

viernes, 12 de noviembre de 2010

30 WINCHESTER PARA EL DIABLO


30 Winchester para el Diablo
1965
Italia
Director: Gianfranco Baldanello
Reparto: Carl Möhner, Alessandra Panaro, Ivano Staccioli, Jose Torres, Mila Stanic, Renato Chiantoni, Attilio Dottesio, Guglielmo Spoletini, Richard Beery, Mario Dardanelli, Jean Mean, Anthony Caruso, Omero Capanna, Gilberto Galimberti, Antonio Garisa
Guión: Giovanni Vari, Gianfranco Baldanello, Alfonso Brescia, Adriano Micantoni
Fotografía: Marcello Masciocchi
Música: Ghant

Película de 1965 que supuso el pobre debut como director de Gianfranco Baldanello (un profesional que intervino como ayudante de dirección en numerosos peplums y cuyo spaghetti más conocido quizás sea “Black Jack”) bajo el seudónimo de Frank G. Carroll. En realidad tanto guionistas, como actores, productores y la mayor parte del equipo técnico figuran con nombres anglosajones en un intento, supongo, de hacer pasarla por una producción norteamericana, aunque visto el resultado no creo que pudiera competir con los westerns estadounidenses. Además la influencia norteamericana va más allá del cambio en los nombres, ya que el film se puede considerar un híbrido entre las producciones europeas, por su inusual violencia (proliferan los tiroteos y peleas e, incluso, el héroe recibe una cruenta paliza), y los largometrajes americanos, sobre todo en los personajes que están claramente diferenciados, sin ningún tipo de ambigüedad, entre buenos y malos o en la repelente y típica historia de amor. Incluso el fallido y torpe final, con los amantes matándose para caer abrazados sin vida, parece rendir homenaje a todo un clásico como “Duelo al Sol”, pero claro Baldanello no es precisamente King Vidor y no tiene la capacidad de éste para expresar las pasiones humanas.



“El Diablo”, un bandido mejicano, junto a su banda ha impuesto su ley en Canyon City. Hasta allí llegará un enigmático forastero llamado Benson, en realidad un agente federal encubierto, que desde el primer momento se enfrentará a los hombres de “El Diablo” y con la ayuda del honrado sheriff de la ciudad, de cuya hija se enamora, ideará un plan, coincidiendo con el transporte en tren de una fuerte suma en oro, para acabar con el bandido.

El spaghetti, como señalé en el primer párrafo, me ha parecido muy flojo con un guión pobrísimo y sin ideas que se habría agotado a la media hora si los escritores, entre ellos el propio Baldanello o el también director Alfonso Brescia con el seudónimo de Al Bradley, no hubieran recurrido a las socorridas escenas de peleas y tiroteos que, en algunos casos, resultan un tanto forzadas y se hacen pesadas. Y a ello hay que añadir la, para mí, escasamente inspirada labor en la dirección de Baldanello como queda patente en la primera escena con un tiroteo en el que las muertes son excesivamente teatrales o en el asalto final al tren que carece de la espectacularidad requerida, está convencionalmente rodado y cuenta con fallos de raccord.



Tampoco le ayuda mucho una pobre producción y una banda sonora del desconocido, para mí, Ghant, en la que tan sólo el tema principal, que se repite constantemente, merece la pena, ya que el resto de temas incidentales son bastante flojos o, incluso, desafortunados como es el caso del utilizado para las escenas de amor que es realmente inapropiado.

Por lo que respecta a las actuaciones, éstas tampoco son mucho mejores. Un maduro Carl Möhner (uno de los actores austriacos más internacionales que trabajó con directores de la talla de Jules Dassin, Carol Reed o Lewis Gilbert, además de participar en varios spaghettis) hace lo que puede con su personaje de Benson, el típico héroe del western clásico, todo rectitud y sin sombras. Una sosa Alessandra Panaro (Topsy Collins en los créditos) es la virginal, incluso viste de blanco, Pamela, la hija del sheriff de la que se enamorará nuestro héroe y que protagoniza unas escenas realmente cursis. Por el contrario Mila Stanic, a pesar de que carece de la sensualidad que su papel requiere, es la mundanal Rosario que pagará muy caro su ambición y su juego a dos bandas, para ella los guionistas reservaron una escena cantando, en la que se aprecia que está doblada, que es un auténtico pegote. Un limitado Ivano Staciolli, como John Heston, encarna a Black, el intrigante hijo del sheriff. Un pasable José Torres (aunque le he visto mejores interpretaciones) da vida a “El Diablo”, en principio un temible bandolero pero que a medida que avanza la película se nos revela mucho menos peligroso de lo que parecía y que sufrirá a lo largo de la película las acciones de Benson. Y un cargante Antonio Garisa (Anthony Garof) interpreta a Jerry un individuo al que salva la vida Benson al comienzo de la película y a partir de ese momento le sigue a todas partes, convirtiéndose en una especie de fiel escudero pretendidamente cómico.



En definitiva creo que nos encontramos ante un spaghetti muy previsible y aburrido, cargado de situaciones tópicas, en la que los tiroteos se suceden sin que progrese la historia, con personajes poco desarrollados o estereotipados y con unos diálogos, del tipo de: “Solo soy una chica de taberna que voy por el camino equivocado”, que provocan sonrojo.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 2.
AMBIENTACIÓN: 4.
DIRECCIÓN: 4.
ACTORES: 3.
MÚSICA: 5.

MEDIA: 3,6.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

BRANDY


Brady
España/Italia
1964
Director: José Louis Boreau
Reparto: Alex Nicol, Robert Hundar, Renzo Palmer, Giuseppe Addobbati, Luis Induni, Antonio Casas, George Rigaud, Natalia Silva, Manuel Ayuso, Paola Barbara, Maite Blasco, Frank Braña, José Canalejas, Vicente Cárdenas, Wilfredo Casado, Alfonso de la Vega, Rafael Bejarano, Jorge del Moral, Pedro Fenollar, Antonio Gradoli, Rafael Hernández, Mark Johnsson, Juan Lizárraga, Victor Bayo, Miguel del Castillo, Pedro Orengo, Giovanni Petrucci, Héctor Quiroga, Alfonso Rojas, Elena Santonja, José Villasante, Antonio Zamora, Maria Ranera
Guión: José Luis Borau (basado en un relato de José Mallorquí)
Fotografía: Manuel Merino, Mario Sbrenna
Música: Riz Ortolani

Coproducción italo-española de 1964 que supuso el debut (hasta ese momento sólo había realizado tres cortometrajes) de José Luis Borau (“Furtivos”, “Hay que matar a B.”), uno de los cineastas más polifacéticos del cine español.



La ciudad de Tombstone vive bajo la extorsión, al más puro estilo mafioso, de sus prohombres (el juez, el alcalde, el banquero, el dueño del saloon) que liderados por Beau obligan a los comerciantes y rancheros a pagar un impuesto para garantizar su protección. Tras ser asesinado el antiguo sheriff (única figura que intentaba contrarrestar la situación), será elegido como nuevo hombre de orden, con la intención de que se convierta en un títere en manos de los poderosos, el borracho del pueblo apodado Brandy; pero éste, inesperadamente, se convertirá en el líder que la población necesitaba para acabar con esta situación enfrentándose a los extorsionadores y acabando con la tiranía.

Nos encontramos ante la típica película de encargo que, en esta ocasión, se mueve dentro de los parámetros del western clásico de bajo presupuesto a través de un eficaz, sencillo, convencional y un tanto estereotipado guión obra del propio director y del exitoso novelista barcelonés Jose Mallorquí (prolífico autor cuyo personaje “El Coyote” había sido llevado a la pantalla grande en la década de los cincuenta por el mayor de los hermanos Marchent y que colaboraría con éste en la elaboración de los guiones de sus películas sobre otro personaje popular, “El Zorro”).

Entre los aspectos que más me han llamado la atención del film destacaría:

La excelente labor en la dirección de Borau (no en vano obtuvo el premio “Antonio Barbero” al mejor director novel concedido por el Círculo de Escritores Cinematográficos de España) que se caracteriza por su elegancia y por un especial cuidado en la planificación y composición de las escenas (a título de ejemplo destacaría la bellísima escena rodada en un solo plano en la que la señora Garrido recoge en una carreta a Steve Turner).

Su cuidada factura técnica. Así el film cuenta con un gran trabajo como director de fotografía de Manuel Merino y, a pesar de su limitado presupuesto, con una estupenda labor de ambientación de la que supongo no es ajena la participación de la Produzioni Europee Associati de Alberto Grimaldi, productor responsable de gran parte de los mejores spaghetti westerns (“Antes llega la muerte”, “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo”, “El halcón y la presa”, “Cara a cara” o “Salario para matar”).

El mensaje un tanto progresista de la película, en un momento en que la censura campaba por sus anchas en España, ya que describe una sociedad corrupta y autoritaria controlada por unos pocos y en la que los poderosos (autoridades políticas, representantes de la justicia, grandes comerciantes) explotan al pueblo llano al que no le queda más remedio que unirse para enfrentarse a la tiranía. En este sentido cobra gran importancia la figura del párroco (en un momento en que comenzaron a proliferar los llamados curas obreros como el padre Llanos) interpretado por el italiano Renzo Palmer que, tras asistir a la voladura de un negocio por negarse su dueño a ser extorsionado, implorará: “Hasta cuando Señor sufrirá tu pueblo la tiranía de sus enemigos” y que participará activamente en el tiroteo final, o la asamblea de los habitantes de la ciudad en la que deciden rebelarse y acabar con esa situación porque “nadie puede hacer nada por nosotros salvo nosotros mismos”.

La influencia de ciertos westerns y, en concreto, de “El Dorado” y “Río Bravo”, sobre todo en el personaje de Brandy pero también en algunas situaciones y escenas (aquí también hay una secuencia musical, menos afortunada que la de “Río Bravo”, que se desarrolla en la oficina del sheriff).



Por lo que respecta a los actores, Alex Nicol (actor norteamericano encasillado por lo general en roles negativos que rodó un buen puñado de western en España) hace un gran trabajo como Brandy, un hombre torturado por alguna desgracia del pasado que nunca conoceremos, lo que le ha llevado a intentar cicatrizar sus heridas con la bebida, pero que tendrá la suficiente dignidad como para asumir el cargo de sheriff, con el consecuente riesgo, y de liderar a sus vecinos contra la tiranía. Junto a él, un estupendo y siniestro Robert Hundar que aporta su amenazante físico a Moody, el matón contratado por los extorsionadores que se caracteriza por vestir de negro (incluso su caballo es de este color), un eficaz Antonio Casas como el honrado, apesadumbrado y desdichado sheriff, un correcto Jorge Rigaud en el papel de Beau el líder de los extorsionistas y Maite Blasco en el principal papel femenino que protagoniza la escasamente desarrollada historia de amor con Brandy. Quizás el único actor que desentona sea Luis Induni al que no le va en absoluto el papel de letal cow-boy.



En definitiva me ha parecido un dignísimo y bastante cuidado eurowestern que, a pesar de su inicio un poco lento, se ve con agrado pero que está muy alejado, tanto temática como estéticamente, de los típicos spaghettis.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6.
AMBIENTACIÓN: 7.
DIRECCIÓN: 7.
ACTORES: 7.
MÚSICA: 6.
MEDIA: 6,6.

lunes, 8 de noviembre de 2010

DE MIS ENEMIGOS ME OCUPO YO


De mis enemigos me ocupo yo (Dai nemici mi guardo io!)
1968
Italia
Director: Mario Amendola
Reparto: Charles Southwood, Julián Mateos, Alida Chelli, Mirko Ellis, Ivano Staccioli, Lorenzo Robledo, Pietro Ceccarelli, Dada Gallotti, Raoul Racceis, Marco Rual, Maria Mizar, Piero Morgia, Roberto Biciocchi, Wladimiro Tuicovic, Luigi Scavran, Jean Daniel Fiorini, Arrigo Peri, Vittorio Manfrino, Vasco Santoni, Ivan G. Scratuglia
Guión: Mario Amendola, Bruno Corbucci
Fotografía: Aldo Giordani
Música: Carlo Rusticelli


El habitual guionista Mario Amendola (más de 150 films cuentan con sus guiones, entre ellos “El gran silencio”) dirigió con poco acierto, bajo el seudónimo de Irving Jacobs, esta producción italiana en 1968 que supuso su segunda y última incursión en este subgénero como director.



La trama toma como referencia el oro supuestamente enterrado tras la Guerra de Secesión por el ejército confederado con el objeto de que no cayese en manos de los nordistas. Alan Burton, un vaquero vagabundo, por un hecho fortuito se hará con una de los tres dólares de dos caras que combinando su numeración muestran el lugar en donde se enterró el dinero de la Confederación. A partir de ese momento intentará, ayudado por un mejicano llamado Hondo, adueñarse de las otras dos, pero para ello se deberá enfrentar a El Cóndor, un sangriento pistolero, que capitanea una banda de forajidos y también desea apoderarse del oro.

El film se centra en uno de los temas típicos del spaghetti, junto con el de la venganza, como es la búsqueda por una serie de individuos de un botín o un tesoro (“El bueno, el feo y el malo”, “Voy, lo mato y vuelvo”, “Los profesionales de la muerte”) y parte de una idea bastante interesante (los dos millones de dólares enterrados por el ejército confederado tras su derrota) que muy pronto se ve lastrada por un mediocre guión escrito por el propio director y Bruno Corbucci, en el que abundan las situaciones gratuitas (no se sabe la razón que lleva a la gitana a intentar matar al protagonista), poco creíbles (la banda de El Cóndor, que es fácilmente reconocible porque sus miembros visten de gris oscuro, se pasea a sus anchas a pesar de haber asaltado un banco y haber acabado con medio pueblo), imposibles (¿Cómo se entera Hondo, el amigo de Burton, de que éste tenía una de las monedas?), ridículas (el grupo de El Cóndor tras asesinar a varios individuos deja en el lugar del crimen el caballo de uno de sus miembros muerto con un rifle que tiene grabado el nombre de su dueño) e incluso incoherentes y esperpénticas (El Cóndor le confiesa a Burton el lugar en donde se encuentra la tercera moneda después de haber asaltado el banco y haber comprobado que no estaba allí, por lo que da la sensación de que no supieron en qué parte del film situar el robo al banco). Y a ello hay que añadir unos diálogos grotescos del tipo: “¿Qué hace una mujer como tú en un sitio como éste?” o “Yo, sin embargo, soy una pobre chica que cree en el amor” a lo que le contesta el protagonista “Yo también, yo también”.



Además la película cuenta para mí con una desafortunada labor en la dirección de Amendola con escenas de tiroteos torpemente rodadas y otras fallidas que carecen de la carga dramática que requerían, como la de la tortura y asesinato del sargento Garland (interpretado por Lorenzo Robledo) o la del intento de violación de Juana, que parece típica de un culebrón televisivo, y a las que una mediocre y mal utilizada banda sonora tampoco ayuda.

En cuanto a los elementos positivos, destacaría el tema musical principal (“There is my fortune”) obra de Carlo Rustichelli que se repite a lo largo de la película (lástima que el resto de la banda sonora no esté a su altura), y Charles Southwood que da vida a Alan Burton y me gustó muchísimo más que en sus interpretaciones de carácter más desenfadado tanto en “Vende la pistola y cómprate la tumba” como en “Y ahora le llaman Aleluya”, por lo que creo que le iban mejor personajes más graves y quizás estuvo un poco desaprovechado. Junto a él, un correcto Julián Mateos (actor desaparecido prematuramente con una interesante y corta carrera como productor: “El viaje a ninguna parte”, “Los santos inocentes”) que da vida a Hondo un mejicano amigo de recitar refranes y gran aliado de Alan, Alida Chelli (hija de Carlo Rustichelli) como Juana, principal papel femenino que me pareció metido con calzador con el objeto de protagonizar una insustancial historia de amor, y, en un clamoroso error de casting ya que carece del físico apropiado, un escasamente creíble Mirko Ellis como El Cóndor, un despiadado forajido caracterizado por su fervor religioso (otro elemento anecdótico más que no influye en la narración) y que lidera lo que en principio parece un grupo de temibles forajidos aunque en la parte final se revelan como una pandilla de novatos, incluidos su lugarteniente Cincaro (Pietro Cecarelli), al dejarse cazar por los protagonistas.



En definitiva, para mí, un mediocre y poco imaginativo spaghetti western que ,además, se ve perjudicado por su escasísimo presupuesto (curiosamente intervino en la producción Selenia Cinematográfica, una pequeña compañía responsable en 1970 de tres grandes películas: “Tristana”, “La confesión” y “Círculo rojo”), lo que afecta notablemente al resultado final al dar una sensación de pobreza tanto en el vestuario como en la dirección artística y en los decorados.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 3.
AMBIENTACIÓN: 3.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 5.
MÚSICA: 5.

MEDIA: 3,8.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Federico Boido



Actor de origen italiano (Liguria 1938) que a lo largo de su dilatada carrera (aunque siempre en papeles secundarios intervino en más de cincuenta largometrajes) ha utilizado diversos nombres como Rych Boyd o Rick Boyd.

Interprete de aspecto inquietante, pronto se especializó en roles negativos apareciendo en todo tipo de películas (spaghetti westerns, aventuras, thrillers, terror e incluso, demostrando cierta versatilidad, comedias) favorecido por la época de esplendor del cine de género europeo y, en particular, del italiano.

Su debut tuvo lugar, precisamente, en un spaghetti de 1964 “Sansone e il tesoro degli incas” dirigida por Piero Pierotti con Alan Steel como protagonista y pronto se especializó en este subgénero (se le pudo ver en alrededor de treinta y ocho eurowestern en trece años) interpretando generalmente a pistoleros amorales, cuando no psicópatas. Participó en algunos spaghettis clave como “Cara a cara”, “Corre Cuchillo…corre” o “Los profesionales del oro” y en varias de las películas que tenían como protagonistas a los personajes de Sartana y Sabata; y su última aportación en este subgénero fue en la olvidable “Una mujer llamada apache” película dirigida en 1976 por Giorgio Mariuzzio que tenía como protagonista al egipcio Al Cliver.

Fuera de este subgénero son destacables sus apariciones en varios films dirigidos por Mario Bava como la mítica “Terror en el espacio” (1965), con el norteamericano Barry Sullivan de protagonista, que se puede considerar precursora de “Allien” y “Diabolik” (1968) interpretado por John Philip Law y basado en un famoso personaje de cómic italiano, en “Guerra secreta” (1965) coproducción franco-italo-germano-estadounidense que contó con estrellas de la talla de Henry Fonda, Robert Ryan y Vittorio Gassman, la comedia de episodios “Thrilling” (19659 con dos grandes cómicos italianos: Nino Manfredi y Alberto Sordi, o en “Historias extraordinarias” dirigida en 1968 por Federico Fellini y con un gran reparto encabezado por Brigite Bardot, Alain Delon, Jane Fonda y Terence Stamp.


Filmografía SW:


1964.- Sanson e il tesoro degli Incas.
1966.- Jim Golden Póker.
1967.- La più grande rapina del west.
1967.- Bill il taciturno.
1967.- 7 winchesters para una matanza.
1967.- Cjamango.
1967.- Bang Bang Kid.
1967.- Cara a cara /// Reseña Adicional
1968.- Lo quiero muerto.
1968.- Los profesionales del oro.
1968.- Corre Cuchillo…corre. /// Reseña Adicional
1968.- Por techo, las estrellas.
1968.- I quatro dell’Ave María
1969.- Yo soy vuestro verdugo.
1970.- Sartana en el valle del oro.
1970.- Buen funeral amigos, paga Sartana.
1970.- Vende la pistola y cómprate la tumba.
1970.- Roy Colt y Winchester Jack.
1970.- L’oro dei bravados.
1971.- El halcón de Sierra Madre
1971.- Django desafía a Sartana.
1971.- Adiós, Sabata.
1971.- Y ahora le llaman Aleluya.
1971.- Lo chiamavano King.
1971.- Quel maledetto giorno Della resa dei conti.
1971.- Texas 1870.
1971.- Tambores de venganza (Il giorno del giudizio.)
1971.- Y dejaron de llamarlo Camposanto.
1971.- Los violentos de Texas.
1972.- Tutti fratelli nel west… per parte di padre.
1972.- Joe Dakota.
1972.- Lo chiamavano Verità.
1972.- Due fratelli.
1973.- Amico mio, frega tu… che frego io!
1973.- Partirono preti, tornarono… curati.
1973.- El bruto, el listo y el capitán.
1973.- Mi nombre es Shangai Joe.
1976.- Una mujer llamada Apache.

martes, 2 de noviembre de 2010

Arizona Colt


Arizona Colt
1966
Italia/Francia
Director: Michele Lupo
Reparto: Giuliano Gemma, Fernando Sancho, Roberto Camardiel, Corinne Marchand, Nello Pazzafini, Andrea Bosic, Mirko Ellis, Gérard Lartigau, Rosalba Neri, Pietro Tordi, José Manuel Martín, Gianni Solaro, Valentino Macchi, Renato Chiantoni, Tom Felleghy, Ronald Adam, Emma Baron, Jeff Cameron, Pietro Ceccarelli, Alvaro de Luna, Piero Morgia, José Orjas, Riccardo Pizzuti, Guglielmo Spoletini, José Terrón, Peter Martell, Giovanni Scarciofolo, Fortunato Arena, Fulvio Mingozzi, Elio Angelucci, Valentino Macchi, Puccio Ceccarelli, Omero Capanna, Enrique Santiago
Guión: Ernesto Gastaldi, Luciano Martino
Fotografía: Guglielmo Mancori
Música: Francesco De Masi

Coproducción italo-francesa de 1966 que supuso la primera incursión seria (anteriormente había rodado “Dos caraduras en Texas” a mayor gloria de la pareja Franco Franchi y Ciccio Ingrassia) de Michele Lupo director que, procedente del peplum y antes de terminar dirigiendo comedias para Bud Spencer, nos dejó la tardía y crepuscular California (1977) con Giuliano Gemma también de protagonista, quizás su mejor aportación a este género.

Un bandido mejicano llamado Gordo ante la necesidad de reclutar pistoleros para su banda, ya que ha planeado robar el banco de Blakstone Hill, decide asaltar una prisión. Todos los liberados, para evitar ser asesinados, optan por unirse a él menos Arizona Colt, un temible cazarrecompensas. A partir de ese momento los caminos de Gordo y Arizona se cruzarán irremediablemente, al mismo tiempo que irán creciendo su rivalidad y enemistad, hasta llegar al inevitable enfrentamiento final.



Creo que nos encontramos ante un spaghetti western tipo, para lo bueno y para lo malo. Así cuenta con un guión obra de, entre otros, Ernesto Gastaldi y Luciano Martino (responsables de los superiores libretos de “Como lobos sedientos” y “Tu cabeza por 1.000 dólares”) poco original (incluso toma prestado de otros spaghettis algunas ideas. Así se puede rastrear la huella tanto de Corbucci, ya que al héroe antes del enfrentamiento final le destrozan las manos, como de Leone, puesto que Arizona en el definitivo duelo se sirve de un trampantojo para sorprender a sus enemigos), escasamente imaginativo (la falta de ideas se sustituye con abundantes tiroteos y peleas o con otras escenas mil veces vistas como las partidas de póker, aunque una de ellas está justificada para saber más de la personalidad de Arizona, o la tortura del héroe con su posterior recuperación que llevará aparejada, a modo de redención, la eliminación de los bandidos), en algunos momentos incoherente, con un final convencional y con personajes apenas desarrollados, pero al mismo tiempo caracterizado por su agilidad, la ausencia de tiempos muertos y la combinación de escenas tremendamente violentas, sobre todo para su época, junto con otras marcadamente humorísticas que sirven de acertado contrapunto (algún gag me pareció bastante bueno, como el del sacerdote que cada vez que acaba con un bandido apaga una vela en reconocimiento de su pecado), por lo que a pesar de sus casi dos horas de duración no aburre y ofrece una grata diversión. A ello también contribuye la correcta dirección de Lupo que dota a la película de un ritmo trepidante y se luce en alguna escena de gran crudeza como aquella en la que el protagonista es tiroteado a sangre fría.

La banda sonora compuesta por el casi infalible Francesco de Masi es otro de los activos del film, destacando sobre todo un gran y pegadizo tema principal cantado por Raoul , interprete habitual de las composiciones de de Masi (“Dos cruces en Danger Pass”, “Sonora”, “Voy, lo mato y vuelvo”), que se repite con ligeras variaciones (silbado, con protagonismo de la armónica) junto a otros, entre los que sobresale uno marcadamente humorístico con predominio del banjo, que están muy bien insertados en la acción e incluso la potencian.



Por lo que respecta a los actores, un pletórico Giuliano Gemma se muestra cómodo en la piel de Arizona Colt un letal cazarrecompensas, frío, calculador, al que no le gusta actuar de forma impulsiva ya que: “Pensar lleva tiempo”; así como extremadamente egoísta, como lo prueba el hecho de que se mantenga impasible mientras Gordo y sus secuaces roban el banco (en este sentido recuerda a los héroes de Anthony Mann, en especial a Jeff Webster el personaje principal de “Tierras lejanas” que se preguntaba constantemente por qué debía prestar ayuda a sus semejantes si no les debía nada). Además se nos mostrará como un ser tremendamente amoral e incluso repulsivo que sabe aprovecharse de las circunstancias y se muestra indiferente ante el dolor de los demás, ya que siendo el único capaz de apresar al asesino de una muchacha exigirá al padre de la misma una fuerte suma de dinero y acostarse con su otra hija para detener al bandido. Pero al mismo tiempo muestra otra cara mucho más amable y seductora gracias a su carácter más expansivo, a su sonrisa (en un determinado momento un personaje comenta sobre él: “Sonríe como el Arcángel Miguel”), a sus educados modales y a su preocupación por su aspecto físico, características heredadas de su personaje de Ringo.

Junto a Gemma tres actores característicos de spaghetti. En primer lugar el siempre eficaz Fernando Sancho como Gordo, el jefe de los bandidos, que se muestra como un ser impulsivo (ya que no le gusta que la gente piense), perturbado (se vanagloria de haber matado a su padre para quedarse con su reloj), sádico (en una escena, que recuerda a la presentación de Eduardo Fajardo en “Django”, permite que huyan unos desdichados simplemente para dispararlos mientras corren como si se tratase del tiro al blanco) y, al final cuando han acabado con todos sus hombres, patético. En segundo lugar nos encontramos con un estupendo Roberto Camardiel en el rol de Whisky, un borracho que protagoniza la mayoría de las secuencias cómicas de la película y que al final adquiere, como ocurría con Walter Brennan en la mencionada película de Mann, una gran importancia al convertirse en la conciencia de Arizona. Y por último, en un papel más corto, un correcto Giovanni Pazafini como Klay uno de los hombres de Gordo que mantendrá una gran pelea con Arizona. En cuanto al principal personaje femenino, éste recae en una desubicada Corinne Marchand como Jane “una mujer más fría que una noche de invierno” que accede a pasar una noche con Arizona si éste acaba con el asesino de su hermana y que, incomprensiblemente, parece enamorarse de él al final.

Por último comentaros que, dado el éxito del film, en 1970 se realizó la, para mí, inferior “Arizona vuelve” con Anthonny Steffen como Arizona y Roberto Camardiel de nuevo en el papel de Whisky.



En definitiva me ha parecido un típico spaghetti, correctamente realizado que, sin ser de los mejores, se ve con agrado y no aburre.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6.
AMBIENTACIÓN: 6.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 7.
MÚSICA: 7.

MEDIA: 6.4.