jueves, 30 de septiembre de 2010

LA TUMBA DEL PISTOLERO


La tumba del pistolero
1964
España
Director: Amando de Ossorio
Reparto: George Martin, Luis Vilar, Mercedes Alonso, Silvia Solar, Jack Taylor, Luis Induni, Frank Braña, José Canalejas, Alfonso de la Vega, Miguel Del Castillo, Tito García, José Marco, Todd Martens, Ángel Ortiz, Joaquín Pamplona, Lorenzo Robledo, Aldo Sambrell, José Villasante
Guión: Armando de Ossorio
Fotografía: Miguel Fernández Mila 
Música: Daniel White

A veces una película en la que no tienes depositadas grandes esperanzas te sorprende gratamente y eso es lo que me ha ocurrido con este western preleoniano, y por tanto basado en el modelo estadounidense, realizado en 1964 por Amando de Ossorio, director que en los años setenta se convertiría en uno de los principales representantes del cine fantástico y de terror en España, que según he leído aceptó hacer esta curiosa e interesante película para conseguir financiación y poder embarcarse en un proyecto más ambicioso y personal.





He calificado el film de curioso por diversas razones:


En primer lugar porque debe de ser de los pocos eurowesterns rodados en blanco y negro (yo sólo conozco, por referencias, “Relevo de un pistolero” realizado por Ramón Torrado ese mismo año , "Tumba para un forajido" de José Luis Madrid que tengo pendiente de ver y "Kid Rodelo"), hecho que no sé si fue deliberado para acentuar el aspecto clásico de la película.


En segundo lugar porque, al contrario que en los spaghettis donde hay una sublimación de la violencia, en ésta se recurre en contadas ocasiones a ella; de hecho apenas se filman tiroteos y sólo se ve morir a un personaje, muerte que además no se produce en el momento presente sino que se conoce a través de un flashback y constituye el leitmotiv del film.


En tercer lugar porque la temática del film, durante gran parte de su metraje, se asemeja más a un thriller que a un western, ya que nos narra el regreso de un abogado, Tom Bogarde, a un pueblo del Oeste (Pearson City) con el objeto de desentrañar toda la verdad sobre la muerte de su hermano al que acusaron de haber asesinado a una mujer para, a medida que investiga, ir descubriendo que nada es lo que parece.


En cuarto lugar por el conocimiento del cine clásico que demuestra el autor lo que lleva a rastrear en esta película la huella de otras como, por ejemplo, la fabulosa “El hombre que mató a Liberty Valance”, en este caso, respecto a la utilización de los dos flashbacks, ya que, como ocurría en la obra maestra de John Ford, de Ossorio parece darnos a entender que un plano nos puede llevar al engaño dependiendo del ángulo que se haya utilizado para rodarlo. Además el western creo que está claramente influenciado por dos grandes thrillers; por una parte “Conspiración de silencio” sobre todo en el comienzo del largometraje, en el que el protagonista chocará con la actitud poco amistosa, cuando no hostil, de la mayor parte de la población que, además, parece ocultar algo, y “El tercer hombre” sobre todo en relación con el verdadero destino de Jack, el hermano de Tom, y en la trama urdida por él, aunque éste carezca de la amoralidad de su modelo Harry Lime.





Aparte de estas cuestiones el film me pareció que está elegantemente dirigido por de Ossorio apreciándose su preocupación tanto por los encuadres, algunos muy bellos, como por la composición de las distintas escenas, además de saber imprimir un buen ritmo a un guión, también suyo, que, a pesar de algunos aspectos negativos (ciertos personajes un tanto caricaturescos como dos miembros de Los Jinetes Negros que me recordaron a los hermanos Malasombra, alguna situación pueril como el asalto a la diligencia o un final un tanto simple), consigue mantener el interés de la historia sin baches.


En cuanto a la banda sonora, compuesta por el escocés afincado en Francia Daniel White, cuenta con una bella melodía principal cantada que también remite a los westerns estadounidenses y otra canción bastante aceptable, además de los típicos temas incidentales.


Por lo que respecta al reparto, al frente del mismo se encuentra el atlético Jorge Martín (antes de americanizar su seudónimo) que a pesar de sus limitaciones da vida de forma convincente al protagonista, Tom Bogarde, un abogado que no porta armas, y se muestra en plena forma en las escenas de acción (sobre todo en la larga pelea inicial en el saloon); junto a él dos norteamericanos: Todd Martin (que inicio su carrera en el cine en Europa con directores como Jesús Franco o Jean Pierre Melville) como Jack el hermano de Tom y Jack Taylor, más tarde imprescindible en las producciones de terror hechas en España, como Herbert Brandon, antiguo amigo de Jack y el hombre que presuntamente acabó con él, ambos están aceptables. Además cuenta con la presencia de dos mujeres con papeles más largos de los que eran habituales en este tipo de producciones, por una parte Mercedes Alonso (que ese mismo año participó en “Los pistoleros de Casa Grande”) en el rol de Russ, la hermana de Herbert, que se enamorará de Tom, y la miss Francia 1956 Silvia Solar que da vida a Taffy, enamorada de Jack, que jugará un papel fundamental en la historia. El reparto se completa con un gran número de secundarios cuyos rostros veríamos en infinidad de eurowesterns como Luis Induni en su típico papel de sheriff, un irreconocible Frank Braña en el rol de un jinete negro, el recientemente fallecido Aldo Sambrell como un vengativo minero o Lorenzo Robledo y José Canalejas como pistoleros de Herbert.





En definitiva, para mí, un dignísimo, cuidado y atípico eurowestern que nos cuenta una interesante historia en tiempo record (la película dura aproximadamente 80 minutos) aunque quizás pueda decepcionar a los amantes del spaghetti.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 7
ACTORES. 6
MÚSICA. 6

MEDIA: 6,2.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Enrico María Salerno


Actor, director y guionista italiano (Milán 1926-Roma1994) hermano del también director y guionista (“¿Quién grita venganza?”, “Baño de sangre al salir el sol”, “El sabor del odio”) Vittorio Salerno.

Sus primeros pasos como actor los dará en el pequeño teatro de Milán (1950-1952) para unirse a la compañía del Teatro Stabile de Génova dos años más tarde, a partir de ese momento, y a lo largo de su vida profesional, compaginará sus actuaciones para el cine y la televisión con su pasión por el teatro (interpretó más de cien obras), siendo sus últimas apariciones sobre un escenario con “Seis personajes en busca de autor” (1992) de Luigi Pirandello y con “Muerte de un viajante” (1993) de Arthur Miller.

Por lo que respecta al cine su primer papel importante data de 1959 en el drama de Valerio Zurlini “Estate violenta” con Jean Louis Trintignant, desarrollando una fructífera carrera tanto para el cine (participó en más de noventa largometrajes) como para la televisión (destacando sus colaboraciones con Canal 5 y con la Rai).

Entre sus principales films durante los años sesenta, en los que abarcó todos los géneros, se pueden destacar: “La batalla de Siracusa” (1960) típico péplum dirigido por Pietro Francisci e interpretado por la croata Sylva Koscina; la coproducción italo-estadounidense dirigida por Nunnally Johnson “El ángel vestido de rojo” con, entre otros, Ava Gardner, Dirk Bogarde, Joseph Cotten y Vittorio de Sica; el drama bélico “Fugitivos en la noche” dirigido por Roberto Rossellini; el gran clásico dirigido por Florestano Vancini “Larga noche del 43” con el que también trabajaría en la estupenda “La estación de nuestro amor”; la adaptación de la novela de Pasolini “Una vida violenta” (1961); “Smog” (1962) de Franco Rossi con Annie Girardot; “Tres noches de amor” (1964) típico film con tres historias dirigidas por Castellani, Comencini y Rossi que es la que protagonizó Enrico; “Casanova 70” (1965) dirigida por Mario Monicelli y protagonizada por Marcello Mastroiani y Virna Lisi; y la gran película, de nuevo, de Mario Monicelli “La armada Brancaleone” (1966) que contó con un magnífico reparto: Vittorio Gassman, Gian Maria Volonté, Catherine Spaak, entre otros.

La década de los setenta comienza con su película más popular como director que también fue escrita por él, el drama romántico “Anónimo veneciano” que, protagonizado por Florinda Bolkan y Tony Musante, fue todo un éxito y con el que Enrico obtuvo el David de Donatello.

Durante esta década sigue trabajando incansablemente y participa en dos películas clave para el cine italiano: “El pájaro de las plumas de cristal” gran film dirigido por Dario Argento que supuso el inicio de su particular trilogía de giallos con nombres de animales; y “La policía agradece” (1972) otro gran éxito dirigido por Steno que supuso el inicio del subgénero denominado poliziesco, convirtiéndose en un asiduo de este subgénero con films como las notables “Defendiendo a los ciudadanos” dirigido, en esta ocasión, por Romolo Guerrieri , “La polizia sta a guardar” (1973) que, realizada por Roberto Infascelli, le emparejó con Lee J. Cobb o “… a tutte le auto della polizia” (1975) de Mario Caiano.

En la siguiente década su presencia en las salas decayó bastante siendo su última aparición en un largometraje en 1988 con “Il Volpone”.

Su debut en el spaghetti western, aunque fue el encargado de doblar a Clint Eastwood en la denominada Trilogía del dólar, tuvo lugar en 1966 con el film dirigido por Enzo Peri “Tres pistolas contra César” y protagonizó hasta finales de los sesenta otros tres más, entre ellos el extraordinario y original “Bandidos” de Massimo Dallamano.


Filmografía SW:


1966.- Tre pistole contro Cesare
1967.- Bandidos
1967.- Sentencia de muerte
1968.- Un tren para Durango

lunes, 27 de septiembre de 2010

LOS PISTOLEROS DE CASA GRANDE


Los pistoleros de Casa Grande
1964
España/USA
Director: Roy Rowland
Reparto: Alex Nicol, Jorge Mistral, Dick Bentley, Steve Rowland, Phil Posner, Mercedes Alonso, Diana Lorys, María Granada, Roberto Rey, Aldo Sambrell, Toni Fuentes, Angel Solano, Jim Gillen, Mike Ekiss, Fernando Villena, Emilio Rodriguez, Ana María Custodio, Mario De Barros, Iván Tubau, Antonio Mayans, Mike Brendel, María José Collado, Simón Arriaga, José Manuel Martín
Guión: Borden Chase, Patricia Chase, Clarke Reynolds
Fotografía: Jose F. Agauyo, Manuel Merino
Música:  Johnny Douglas, Robert Mellin 

Típica coproducción hispano-estadounidense anterior al boom leoniano (la película data de 1964) rodada en España con la intención de abaratar los costes (el presupuesto de la misma se antoja minúsculo) y que sigue, por tanto, los cánones y la estética del western clásico.





Un grupo de forajidos se reúne en un pueblo fronterizo con Méjico para repartirse el botín de un atraco, pero una vez allí su jefe, Daylight, les comunica a sus miembros que ha invertido todo el dinero en la compra de una hacienda mejicana. En realidad, lo que pretende es a través de la hacienda, que realmente ganó en una partida de póker, arrebatar el ganado a los dueños de los ranchos cercanos y venderlo todo en EEUU. El problema es que para conseguir sus objetivos deberá enfrentarse a algunos de sus hombres, que han visto con la compra de la hacienda la oportunidad de echar raíces e incluso algunos han comenzado una relación sentimental, y a un peligroso forajido mejicano llamado Rojo que se ha convertido en el terror de la región.


Me ha parecido un western bastante rutinario dirigido con bastante desgana y sin imaginación por Roy Rowland, realizador norteamericano que comenzó su carrera en la década de los treinta, fue encasillado en películas de bajo presupuesto y terminó su carrera en Europa rodando eurowesterns y films de aventuras, que ni tan siquiera rueda con la espectacularidad requerida las escenas de tiroteos; mientras que el tópico y flojo guión, que ha constituido una gran decepción para mí, creo que muestra la decadencia de uno de los grandes guionistas de westerns de la historia, Borden Chase, autor entre otros de los libretos de las maravillosas “Río Rojo”, “Winchester73”, “Horizontes lejanos”, “Tierras lejanas” o “Veracruz”, que en esta ocasión contó con la “ayuda” de su hija, Patricia, y Clarke Reynolds, un profesional curtido en la televisión que volvería a colaborar al año siguiente con Roy Rowland en la coproducción hispano-alemana del oeste “La ley del forastero”.


Si el guión y la dirección son mediocres, la banda sonora, obra de Johnny Douglas, tampoco sobresale y cuenta con un tema principal que recuerda sospechosamente a la melodía principal compuesta por Dimitri Tiomkin para “Solo ante el peligro”, mientras que el resto de temas parecen también haberse escuchado ya en cientos de westerns.


Encabezando el reparto, como solía ser habitual en este tipo de productos, se encuentra un actor de segunda fila norteamericano, en este caso Alex Nicol, artista encasillado en papeles de malvado y con un cierto parecido físico con Craig Hill, que aquí interpreta sin gran convicción a Daylight el bravucón y pendenciero jefe de la banda incapaz de mantener al grupo cohesionado. Junto a él un limitado Jorge Mistral, en un rol positivo, como El Viajero que se aliará, sin que sepamos las razones, con Daylight, el cual parece conocer su pasado aunque el guión nunca nos lo explicará desaprovechando una de las escasas bazas con las que se contaba ya que a primera vista parece un personaje interesante con una cierta conciencia social que le llevó a enfrentarse a su padre, y se mostrará como el más inteligente de los miembros de su banda, reprochando las continuas fricciones que hay entre sus hombres ya que “ni los buitres se matan entre ellos”; un soso Dick Bentley en el trillado papel de Doc, personaje mil veces visto del veterano doctor alcoholizado reconvertido en temible pistolero por un suceso trágico del pasado; un anodino Steve Rowland, hijo del director y de carrera bastante corta, como Chico el único forajido que logrará redimirse gracias al amor de Pacesita, doncella de María de Castelar; una anecdótica Mercedes Alonso como María de Castelar, hija de uno de los ricos hacendados mejicanos, que se enamorará de El Viajero, lo que dará lugar a las escenas más cursis de la película y un correcto Aldo Sambrell como el malvado y temible forajido mejicano Rojo.





En definitiva creo que es un western mediocre y aburrido, a pesar de sus múltiples tiroteos y de su duración que no alcanza los noventa minutos, que difícilmente satisfará a los amantes del spaghetti ya que ni desde el punto de vista temático ni en cuanto a la dirección de producción se puede relacionar con este subgénero, pero tampoco convencerá a los amantes del western clásico ya que se encuentra muy lejos desde el punto de vista artístico de la media de estos productos.

PUNTUACIÓN:


HISTORIA: 4
AMBIENTACIÓN: 4 
DIRECCIÓN: 3
ACTORES: 4 
MÚSICA: 3


MEDIA: 3,6

viernes, 24 de septiembre de 2010

GENTLEMAN JO


Gentleman Jo
1967
Italia/España
Director: Giorgio Stegani
Reparto: Anthony Steffen, Eduardo Fajardo, Silvia Solar, Vidal Molina, Anna Orso, Benito Stefanelli, Antonio Iranzo, Tomás Torres, Luis Barboo, Joaquin Blanco, Gaspar González, Juan Torres, Angel Lombardi, Frank Oliveras, Valentino Macchi, Raúl Aparici, Carlos Frigola, Alberto Gadea, José Jalufi, Isidro Martín 
Guión: Jaime Jesus Balcazar
Fotografía: Francisco Marín
Música: Bruno Nicolai, dirigida por Ennio Morricone. 

En un pueblo fronterizo, Daglas, que está a la espera de saber si sigue como parte de los EEUU o pasa a control de Mexico, el pelotón que mantiene el orden  en el lugar debe partir, aunque aún el relevo de soldados norteamericanos no han llegado todavía, quedandose solo el Capitán Clay Reese como representante de la ley.




Pero por  Daglas pululan los hombres del Coronel Ferreras, un oficial mexicano sin escrúpulos, que solo espera la orden de que el pueblo se convierta en territorio Mexicano para tomar el control del mismo.

Como vemos en la primera escena que abre la película, el pelotón que debía dar el relevo nunca llegará, ya que Ferraras y sus hombres los aniquila a todos.

Y es que pronto el impaciente Coronel codiciará quedarse con el pueblo, y sobre todo con el dinero que guarda el banco.




Por desgracia para sus planes, llegará un elegante Gentleman de nombre Joe a Daglas, que parece ser que tiene algún tipo de amistad con el Capitán Clay Reese, y que no durará en ayudarle cuando empiecen los problemas con los mexicanos.

Endurecido y polvoriento spaghetti dirigido por Giorgio Stegani, que solo aportó tres películas al genero.

Creando un escenario donde la ley brilla por su ausencia, Ferreras es libre para campar a sus anchas, y no disimula sus malas intenciones, aunque de vez en cuando lo disfraza con algunas gotas de "legalidad", más por ironía que por otra cosa.

Y es que el villano no tarda en apresar al Capitán Reese, para acabar con él.



Es entonces cuando Joe interviene, y aunque en un primer momento libera a Reese, no logra evitar que este muera poco después. Como para Ferreras Reese ha logrado escapar solo, y sigue vivo, Joe crea una falsa, tomando el uniforme del difunto Capitán para ir matando uno a uno a los mexicanos, con lo cual Joe logra cumplir su promesa de que Reese seguirá defendiendo Daglas, aunque ya este muerto.



Anthony Steefen es Joe, el Gentleman. Aunque al comienzo de la historia su aspecto es impoluto, poco a poco irá perdiendo elegancia, para poder ponerse al nivel de sus rivales mexicanos. Steffen está a un buen nivel, y su actuación, sin ser nada del otro, logra mantenerse en una aceptable posición, y sabe darle a su personaje cierta profundidad.

Eso si, no se puede negar que el verdadero protagonista de "Gentlman Jo" es el Coronel Ferreras, rol adoptado de forma maestra por Eduardo Fajardo. Uno no sabe ya cuantos tipos distintos de registros y papeles llevó a cabo el actor español a lo largo de su larga filmografía en los eurowesterns, pero sin duda estamos ante unos de los pocos que supieron cambiar de una película a otra.

Su Ferreras es un ejemplo de como es capaz de ganarse la cámara, mientras con una sonrisa mata a sable o golpea a cualquier mujer sin ningún tipo de miramientos.



Desde la primera y soberbia primera escena, Ferreras y su "ejercito" (formado realmente por forajidos mexicanos) se convierten en los dueños de la función a la par que del pueblo.

El trabajo en la dirección de Giorgio Stegani, sin ser una maravilla y con algo de falta de talento, por lo menos está a la altura de lo esperado a la hora de ver un spaghetti, y no entorpece el visionado.

La banda sonora, escrita por Bruno Nicolai, aunque grabada por Ennio Morricone, pese a se le intuye algunos buenos momentos, el mal doblaje español no permite terminar de disfrutarla en su totalidad.

"Gentleman Jo" viene a enseñarnos que siempre podemos encontrar buenos spaghettis aún, que quizás no serán grandes películas, pero que para los amantes de este tipo de cine es capaz de hacernos pasar una buena hora y media.



Por cierto, su original final logra subirle bastante la nota, al igual que algunas escenas bastante logradas, como la tortura que le imponen al protagonista que hace que sus facultades esten muy mermadas en la parte final para el deselance de la historia, y sobre todo cualquier momento en que Ferreras aparece en pantalla.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 8
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 8
MÚSICA: 7

MEDIA: 7

martes, 21 de septiembre de 2010

Alex Nicol

                                                


Actor y director de origen estadounidense (New York 1916-California 2001) cuyo verdadero nombre era Alexander Livingston Nicol.


Comienza a trabajar en el teatro a los 19 años pero su carrera se ve interrumpida por la Segunda Guerra Mundial. Al terminar el conflicto ingresará en el Actor’s Studios de Lee Srtasberg, al mismo tiempo que retomará su carrera en el teatro con obras como “Pacífico Sur”, “Mr. Roberts” con Henry Fonda (que fue adaptada a la gran pantalla por John Ford en 1955 con también Henry Fonda de protagonista) o en 1956 “La gata sobre el tejado de cinc caliente” en la que sustituyó a Ben Gazzara y con la que obtuvo notables críticas.


Contratado por la Universal, su debut en el cine tendrá lugar en 1950 en el thriller de George Sherman (director con el que estuvo muy ligada su carrera durante estos años) protagonizado por Richard Conte “The sleeping city”. Durante los tres años siguientes trabajará a un ritmo frenético (solamente en 1951 participa en cinco films) en películas de temática variada con directores como el mencionado Sherman (“La piel roja” con Van Heflin, actor con el que coincidiría en varios films, o “The lone hand” protagonizada por Joel McCrea), Joseph Pevney (“Te presento a Danny” con Frank Sinatra y Shelley Winters) o Bud Boetticher (“Red Ball Express” protagonizada por Jeff Chandler). Pero descontento con la forma en que estaban enfocando su carrera y con las condiciones económicas rompe con la Universal y se convierte en freelance. Tras una breve estancia en Inglaterra en donde participará en dos películas será llamado por Daniel Mann en 1954 para formar parte del reparto de “About Mr. Leslie” que contaba con Robert Ryan como protagonista, volviendo de nuevo a la Universal pero con un sueldo mayor para de nuevo ser dirigido en 1954 por Sherman en el western “Dawn at Socorro” con Rory Calhoun y un joven Lee Van Cleef.


En 1955 Anthony Mann le brindará su mejor papel en el excelente western protagonizado por James Stewart “El hombre de Laramie” en el que dio vida al sicótico y débil hijo de un gran terrateniente interpretado por Donald Crisp; y en 1956 interviene en otro notable western dirigido, en esta ocasión, por Jacques Tourneaur, “Una pistola al amanecer”.


No obstante al comprobar que su carrera no despegaba, y tras haber dirigido su primera película, decide marchar a Italia donde intervendrá en tres largometrajes en 1960: “Cinco mujeres marcadas” dirigida por Martin Ritt y con un gran elenco: Silvana Mangano, Jean Moreau, Vera Miles, Van Heflin y Richard Basehart entre otros, el film bélico “Bajo diez banderas” de nuevo con Van Heflin y con Charles Laughton y el magnífico drama bélico dirigido por Luigi Comencini “Todos a casa” protagonizada por Alberto Sordi.


En 1961 dirige la que quizás sea su mejor película “Then there were three” un largometraje bélico que también protagonizó, y ese mismo año tiene lugar su debut en el eurowestern en “Tierra brutal” con Richard Basehart en el rol principal; para protagonizar en 1964 tres eurowesterns más, curiosamente todos ellos antes de producirse el boom leoniano.


De regreso a su país alternará su labor como director en producciones de bajo presupuesto, así dirigirá a Ron Ely en dos películas sobre Tarzán y en diez episodios para la serie de televisión, con su aparición como actor en películas como “Mama sangrienta” (1970) del maestro de la serie b Roger Corman, en el que interpretaba al marido de Shelley Winters, actriz con la que había coincidido en varias películas en el inicio de su carrera, mientras que un jovencísimo Robert de Niro daba vida a uno de sus hijos.


Su último film fue “Woman in the rain” en 1976, viviendo desde ese momento, y hasta su fallecimiento, lejos del mundo de Hollywood gracias a sus importantes inversiones inmobiliarias.




Filmografía SW:


1961.- Tierra brutal.
1964.- Brandy. 

lunes, 20 de septiembre de 2010

TIERRA DE FUEGO


Tierra de fuego
1965
España/Alemania
Director: Jaime Jesús Balcázar, Mark Stevens
Reparto: Mark Stevens, Mario Adorf, Marianne Koch, Vivien Dodds, Oscar Pellicer, Frank Oliveras, Antonio Iranzo, Albert Bessler, Frank Braña, Luis Induni, Felipe Peña, Julio Peña, Jesús Puche, Gustavo Re, Luis Rivera, Mario Via 
Guión:  Alfonso Balcázar, José Antonio de la Loma, Irving Dennis, Mark Stevens
Fotografía: Francisco Marín
Música: Michèle Auzépy

Coproducción hispano-alemana de 1965 que supuso la colaboración de los hermanos Balcázar (Jaime Jesús se ocupo de la dirección y Alfonso, junto con José Antonio de la Loma, del guión) con el actor de origen estadounidense Mark Stevens que la codirigió y también intervino en el guión. La participación en la película de éste (un actor que comenzó su carrera en los años cuarenta con pequeños papeles en películas como “Destino Tokio” u “Objetivo Birmania” y que ya había dirigido en los EEUU algún western escrito por él) no es casual ya que se aprecia en la misma una mayor influencia del western clásico tanto en el ritmo (más pausado), en la dirección (si no recuerdo mal no se utiliza por ejemplo el zoom y hay determinadas escenas como la del cementerio o la del baile que son típicas del western estadounidense), en el guión (se da más importancia al desarrollo dramático de la historia e, incluso, es vital la trama sentimental, lo que conlleva un mayor protagonismo de los personajes femeninos) e, incluso, en los personajes (el sheriff Jess Kinley, tanto por su desamparo provocado por sus conciudadanos como por su intento de olvidar su turbio pasado, es una mezcla del sheriff Will Kane de “Solo ante el peligro” y de Link Jones de “El hombre del Oeste”, curiosamente ambos personajes interpretados por Gary Cooper).

La trama es bastante simple y clásica. Un grupo de cuatro forajidos comandado por Abel Dragna deciden instalarse en Fraserville un pequeño, civilizado y pacífico pueblo de 1.200 habitantes en el que, incluso el sheriff, no lleva armas. Pronto los pistoleros comenzarán a realizar todo tipo de fechorías ante la mirada impasible del sheriff cuya actitud será incomprendida por sus vecinos.

Film correcto que, sin haberme parecido redondo, creo que plantea cuestiones interesantes. Así por ejemplo la historia parece estar envuelta en un halo de fatalismo, ya que el destino del protagonista, a pesar de sus esfuerzos por abandonar su antigua vida, estará marcado por su pasado debiéndose enfrentar a él para poder continuar; mientras que los distintos acontecimientos, algunos fortuitos, van conduciendo a varios de los personajes hacia un único final: la muerte. También es bastante interesante el tratamiento de la violencia puesto que a pesar de que el film es bastante violento para la época (sobre todo en la escena del intento de violación y posterior asesinato de una de las mujeres del pueblo) el mensaje de la película es contrario a ésta (en este sentido cobra gran importancia la conversación que mantiene Jessy con el hijo del sacerdote al que le comenta “Si empiezas a llevar un arma tarde o temprano la tendrás que utilizar. Si quieres que te de un buen consejo no la lleves nunca” y al preguntarle qué se siente al matar a un hombre le responde pesaroso: “Es algo imposible de olvidar, se recuerda toda la vida”), ya que a través de la misma se va entrando en una imparable espiral de consecuencias imprevisibles que, en este caso, se cobrará la vida de varias personas inocentes (claro ejemplo de la misma es la cadena de sucesos que se inicia cuando uno de los pistoleros intenta sobrepasarse con una mujer, esto lleva a que el sacerdote se enfrente a ellos y reciba una paliza, su hijo pretenda vengarlo y sea asesinado y el sheriff acabe con quien lo mató) y culminará con el feroz enfrentamiento final entre Jessy y su antiguo camarada Dragna. Y todo ello expuesto de forma concisa (el western no llega a los ochenta minutos) a través de un guión que, a pesar de ciertos baches, va dosificando inteligentemente la tensión que va creciendo paulatinamente hasta llegar al estallido final, una cuidada dirección y unas actuaciones correctas de los principales protagonistas: el estadounidense Mark Stevens como el incomprendido sheriff de oscuro pasado, el suizo Mario Adorf como el taimado pistolero y la alemana Marianne Koch como la desafortunada enamorada del sheriff.

En cuanto a los aspectos menos afortunados creo que se pueden señalar la insustancial banda sonora compuesta por Michèle Auzépy y Silvestre Enzo (la película se inicia con un tema de inspiración clásica pero como más revolucionado y los temas incidentales son muy flojos) y la dirección artística (el saloon parece la típica cantina de un pueblo español en los años sesenta), sin duda, condicionada por el escaso presupuesto con que contaron para hacer la película.

Spaghetti, por tanto, bastante peculiar (puede decepcionar a los habituales del subgénero) e interesante, más por lo que apunta que por sus logros, y que hubiera necesitado de, entre otras cosas, un presupuesto mayor.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA. 6.
AMBIENTACIÓN: 5.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 6.
MÚSICA. 5.

MEDIA: 5,6.

sábado, 18 de septiembre de 2010

JOKO INVOCA A DIOS...Y MUERE


Joko invoca a dios...y muere (Joko invoca Dio... e muori)
1968
Italia/Alemania
Director: Antonio Margheriti
Reparto:  Richard Harrison, Claudio Camaso, Spela Rozin, Guido Lollobrigida, Werner Pochath, Paolo Gozlino, Ignazio Spalla, Alberto Dell'Acqua, Mariangela Giordano, Goffredo Unger, Luciano Pignozzi, Alexander Allerson, Luciano Bonanni, Albert Carl, Lucio De Santis, Albert Nova, Claudio Ruffini, Aysanoa Runachagua, Giovanni Ivan Scratuglia, Lucio Zarini 
GuiónRenato Savino, Antonio Margheriti
Música: Carlo Savina
Fotografía: Riccardo Pallottini

Coproducción italo-alemana de 1968 dirigida por Antonio Margheriti (uno de los grandes directores, junto con Mario Bava y Antonio Freda, del horror gótico a la italiana con películas como “El justiciero rojo”, “”Danza macabra” e “I lunghi capelli della norte”, las dos últimas con Barbara Steele, diva del terror europeo) bajo el seudónimo de Anthony M. Dawson, que me ha resultado muy interesante.

Joko, Mendoza y Richie tras robar treinta mil dólares son traicionados por un grupo de cinco hombres que asesinan a los dos últimos. A partir de ese momento Joko, que tan sólo conoce la identidad de tres de los cinco asesinos, se lanza a vengar a sus compañeros; mientras que, a su vez, es perseguido por un enigmático individuo que viste de negro.



Creo que nos encontramos ante un típico spaghetti tanto por la temática (la venganza y la traición) como por las situaciones que se dan en el mismo (peleas, cabalgadas por páramos desérticos, paliza al protagonista, tortura al héroe-antihéroe que se asemeja a la sufrida por Garko en “Como lobos sedientos”, etc) pero, al mismo tiempo, bastante original gracias a la estructura del guión, en el que participó el propio Margheriti junto a Renato Savino (habitual en los spaghettis de Giancarlo Romitelli y que también ejerce de productor) y, sobre todo, a la gran labor en la dirección de Margheriti.

Así la película aparece estructurada en cinco episodios, en la que cada capítulo se corresponde con la búsqueda por parte de Joko de uno de los asesinos de sus compañeros al que acaba matando. De esta forma el film se caracteriza por su agilidad narrativa y el ritmo vivo propios de este tipo de guiones, así como por la ausencia de tiempos muertos ya que nos encontramos con cinco mini historias con su principio y su final. Sin embargo en el debe del guión hay que anotar la endeble historia de amor del protagonista con una cantante con, en este caso, final feliz y que no aporta nada a la película.



Pero, sin duda, lo que destaca en el spaghetti es la gran dirección de Margheriti, hecho que se aprecia en la potente primera escena en la que a través de un espectacular picado, con la cámara alejándose cada vez más, vemos cómo es martirizado uno de los amigos de Joko (esta secuencia debió de estar censurada en España porque en el DVD aparece en versión original subtitulada). Además toda la película está muy cuidada lo que se aprecia el especial esmero del director en la composición de las secuencias y en la planificación del encuadre (la escena del duelo en el salón entre Joko y Kid creo que es un buen ejemplo de ello o aquella en la que se ve la sombra del protagonista acercarse al cadáver de uno de los asesinos), así como en la estupenda utilización de la grúa en las escenas que se desarrollan en el exterior. Y a todo ello hay que sumar que el director aplica sus conocimientos y experiencia en el cine de terror para, como haría con un carácter más marcado en la notable “Y Dios dijo a Cain”, crear una atmósfera propia del cine gótico en secuencias como la del asalto nocturno a la comisaria por Laredo y sus secuaces que se mueven como si fueran los zombis de “La noche de los muertos vivientes” y, sobre todo, en el extraordinario y claustrofóbico final, con un suspense perfectamente dosificado, en una mina de azufre alumbrada escasamente por unas antorchas que, con una fuerte influencia expresionista, le permite experimentar con el claroscuro y el color (la mina lógicamente tiene las paredes amarillas) y que me recordó al extraordinario trabajo de Enzo G. Castellari en las escenas en el cementerio situado dentro de una cueva en “Johnny Hamlet”. Por el contrario creo que es criticable el uso y abuso del zoom en algún momento del film.


La banda sonora es obra de Carlo Savina y cuenta con un tema cantando por Don Powell llamado “Venganza” (título que recibió el spaghetti en EEUU) bastante bueno y pegadizo, junto con otros que ayudan a crear esa atmósfera más propia del cine de terror.

Por lo que respecta a los actores, Richard Harrison, en una de las interpretaciones más convincentes que le he visto, da vida a Joko, un auténtico antihéroe (es un bandido) que se muestra implacable con los asesinos de sus compañeros (incluso acaba con uno a sangre fría) a los que, una vez que mata, arroja un pedazo de las cuerdas con las que descuartizaron a Richie. Con su histrionismo habitual, Claudio Camaso interpreta a Mendoza un extravagante (viste capa y sombrero de copa amarillos, y utiliza un bastón), psicótico y maquiavélico forajido que se caracteriza por su ambigüedad sexual; un personaje que un actor como Klaus Kinski creo que hubiera bordado. El principal papel femenino recae en Spela Rozin, una actriz eslovena que me resultó bastante sosa, claro que un horrible doblaje no le ayuda demasiado. Por último en pequeños papeles podemos ver a algunos habituales como Alberto Dell’Acqua en el rol del desdichado Richie y Guido Lollobrigida e Ignazio Spalla como dos de los asesinos objetos de la venganza de Joko.


En resumen pienso que estamos ante un sólido, sombrío y original spaghetti sobre todo por el trabajo de su director que, a pesar de haber rodado con posterioridad bastantes films dudosos, ha sido reivindicado por colegas como Tarantino (en su última película “Malditos bastardos” le rinde un claro homenaje).



Por último, os comento que la edición que ha puesto a la venta Nacadih Vídeo respeta el formato original y tanto la imagen como el sonido son buenos. Lástima el doblaje que me ha parecido penoso.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 7
AMBIENTACIÓN: 7
DIRECCIÓN: 8
ACTORES: 6
MÚSICA: 7

MEDIA: 7

jueves, 16 de septiembre de 2010

BARRO EN LOS OJOS


Barro en los ojos (W Django)
1971
Italia
Director: Edoardo Mulargia
Reparto: Anthony Steffen, Stelio Candelli, Glauco Onorato, Chris Avram, Esmeralda Barros, Donato Castellaneta, Amerigo Leoni, Benito Stefanelli, Riccardo Pizzuti, Simonetta Vitelli, Furio Meniconi, Remo Capitani, Giovanni Cianfriglia, Franco Daddi, Nazzareno Natale, Paolo Figlia, Gilberto Galimberti, Alessandro Perrella, Fortunato Arena, Ida Galli, Lorenzo Piani, Attilio Severini, Pinuccio Ardia 
Guión: Nino Stresa
Fotografía: Marcello Massiocchi
Música: Piero Umiliani

Tras ser asesinada su mujer, Django se lanza a la búsqueda de los criminales. Para ello salvará de la horca a Carranza, único miembro del grupo al que conoce pero que estaba en prisión cuando se cometió el crimen, quien le pondrá sobre la pista de los homicidas. Pero en su búsqueda, ambos se verán envueltos en un enfrentamiento existente entre forajidos mejicanos, pistoleros gringos y soldados regulares por un cargamento de winchesters.



En 1971 (fecha de realización de esta producción italiana) el spaghetti western comenzaba a dar muestras de su agotamiento, tanto por la falta de películas mínimamente originales (aunque se llegaron a realizar algunas de calidad con posterioridad a esta fecha como ”Keoma” dirigida por Castellari en 1976 o “California” realizada por Lupo en 1977, pero desgraciadamente con carácter aislado) como por la aparición del western paródico y cómico debido, fundamentalmente, al éxito de la película “Le llamaban Trinidad” de 1970, con lo que las propuestas fueron cada vez más extravagantes y absurdas.

Pues bien, este spaghetti dirigido por Edoardo Mulargia, bajo el seudónimo de Edward G. Muller, creo que es un claro ejemplo de ambos defectos.

Por una parte, el aficionado a este subgénero encontrará multitud de situaciones ya vistas en otros spaghettis. Así el tema principal (la venganza llevada acabo por un individuo al que asesinan a su mujer) ha sido tratado en varias ocasiones (recuerdo en este momento “El vengador del Sur”, por ejemplo); además la película remite a la magnífica “De hombre a hombre” puesto que uno de los bandidos que participaron en el asesinato de su mujer se convertirá en el mejor aliado del protagonista. Junto a éstas, aparecen referencias a otros clásicos como Django (el héroe-antihéroe llega andando y cargado con una silla de montar a un pueblo prácticamente abandonado como consecuencia del enfrentamiento entre pistoleros gringos y bandidos mejicanos), “La muerte tenía un precio” (puesto que el protagonista porta una caja de música con la foto de su mujer que remite al reloj que llevaba Lee Van Cleef en el clásico de Sergio Leone) o “El bueno, el feo y el malo "(sobre todo en el personaje del mejicano Carranza y en cómo le salva de la horca el protagonista para posteriormente trazar un plan con el objeto de cobrar la recompensa que ofrecen por él).

Por otra parte, junto a las abundantes escenas de acción se intercalan momentos de marcado tono humorístico que son un puro relleno al no aportar nada a la película y, para mi gusto, quedan bastante ridículos. Es el caso, por ejemplo, de la secuencia en la que Django y Carranza arrastran con sus caballos por las calles del pueblo la cama en la que se encuentra Jeff (escena que no sé a qué viene) o la del coche conducida por los pistoleros de Jeff inmediatamente antes de iniciarse el tiroteo final.

Mulargia da muestra de cierto talento en momentos aislados, como en la dramática secuencia en la que Jeff obliga a un pobre hombre que no sabe disparar a enfrentarse a él o en el desafío final entre Django y Jeff, pero no puede hacer gran cosa dado el anecdótico y casi inexistente guión de Nino Stresa que, a falta de ideas, rellena la película con continuas escenas de tiroteos, en el que los diálogos son del tipo de: “Vaya sorpresa. Un poco más y me meo de miedo” y que parte de una premisa bastante inverosímil como es que Jeff, Thompson, Carranza y el mayor Gómez, personajes muy diferentes, hubieran formado parte de un mismo grupo.

La banda sonora corre por cuenta de Piero Umiliani con un tema principal bastante correcto y pegadizo, repetido con diversas variaciones a lo largo del film, en el que se alternan guitarras, trompetas y flautas, al que se suma otro de inspiración mejicana (la película se desarrolla en la frontera) y uno de corte más lírico que no me resultó adecuado.



En cuanto a los actores, Anthonny Steffen con su inexpresividad habitual y en su tercera colaboración “spaghettera” con Mulargia (posteriormente harían otros tres filmes) intenta, sin para mí conseguirlo, dotar de cierta gravedad a su personaje de Django (supongo que como en otros spaghettis utilizaron el nombre para aprovechar el tirón de la película de Corbucci, pero poco tiene que ver con el original), mientras que en las escenas de acción se desenvuelve con notable soltura. La película, para mí, se la lleva Glauco Honorato que hace una estupenda interpretación como Carranza, antiguo miembro de la banda que asesinó a la mujer de Django que se convertirá en un aliado perfecto de éste. Junto a ellos, en un papel secundario, el rumano Chris Avram, que ese mismo año había intervenido en un notable giallo de Mario Bava, “Bahía de sangre”.

En resumen creo que nos encontramos ante un spaghetti menor, técnicamente correcto, poco original, agradable de ver para los aficionados a este subgénero sobre todo por la cantidad de tiroteos que contiene y fácilmente olvidable.

Por último, os comento que, como ocurre con “Joko, invoca a Dios…y muere”, la edición que ha puesto a la venta Nacadih Vídeo respeta el formato original y tanto la imagen como el sonido son muy decentes.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 3.
AMBIENTACIÓN: 6.
DIRECCIÓN: 6.
ACTORES: 6.
MÚSICA: 6.

MEDIA: 5,4.

martes, 14 de septiembre de 2010

Novedades DvD

Suevia acaba de poner en el mercado español un par de nuevos titulos en DvD, ambos ineditos y con cierto interés para el amante del spaghetti:

BARRO EN LOS OJOS

1972
Dirección:Giuseppe Mulargia, Eduardo de martino
Reparto: Anthony Steffen, Stelio Candelli, Glauco Onorato, Donato Castellaneta

JOKO, INVOCA EL NOMBRE DE DIOS Y MUERE

1968
Dirección: Antonio Margheriti
Reparto: Richard Harrison, Claudio Camaso

Por lo que parece, ambas ediciones tienen un formato correcto y decente para lo que viene siendo habitual por aquí.
En los proximos dias subiremos las reseñas de ambos titulos para los indecisos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

James Philbrook


Actor de origen estadounidense nacido en Iowa 1924 y fallecido en un relativo anonimato en California en 1982.

De físico rotundo, dio sus primeros pasos en el mundo de la interpretación a mediados de los años cincuenta en distintos episodios de series tan carismáticas como “Caravana” (1957), “Calibre 44” que estuvo protagonizada por Dale Robertson o “Maverick” con James Garner.
Su debut en el cine tuvo lugar en el estimable western de Henry Hathaway “Del infierno a Texas” (1958), al que siguió uno de sus papeles más importantes en el drama de Robert Wise que le valió un Oscar a Susan Hayward “Quiero vivir” (1958), actriz con la que repetiría en 1959 en otro drama “La mujer obsesionada”, apareciendo ese mismo año en el notable western de Edward Dmytryck “El hombre de las pistolas de oro” que contó con un gran reparto encabezado por Richard Widmark, Henry Fonda y Anthony Quinn y en la serie “Texan” protagonizada por Rory Calhoun, actor con el que coincidiría en Europa en varias películas.

Los comienzos de la década de los sesenta serán fundamentales para James ya que conseguirá papeles de continuidad en tres series de bastante éxito: “The islanders” (1960-1961) en la que encarnó a un piloto durante 23 episodios, la policiaca “The investigators” (1961), con James Franciscus, en la que apareció en los trece episodios y, sobre todo, “The new Loretta Young show” (1962-1963) en la que se le pudo ver en veinticinco de los veintiséis episodios.

Intentando capitalizar el éxito de esta última y con el objeto de convertirse por fin en una estrella decidió trasladarse a Europa donde protagonizará la película de terror dirigida por José Antonio Nieves Conde “El sonido de la muerte” el mismo año ,1964, que aparecerá en el que quizás es su mejor film “El ataque duró siete días” adaptación de la novela de James Jones “La delgada línea roja” realizada por Andrew Marton (en 1998 Terrence Malick la volvió a llevar a la gran pantalla con Nick Nolte en el papel de James).

Su primera aparición en un eurowestern tuvo lugar en el largometraje “El dedo en el gatillo” (1965) típica coproducción hispano-estadounidense que contó con Rory Calhoun como protagonista, para participar hasta 1975, año en el que se retiró prematuramente, en cinco eurowesterns más.

Philbrook compaginará en Europa westerns con películas de otros géneros: aventuras (“La muchacha del Nilo” que le emparejó de nuevo con Rory Calhoun), bélicas (la coproducción italo-hispano-estadounidense dirigida por J. A. Bardem “El último día de la guerra”) o thriller (“El asesino no está solo” con Lola Flores, que fue su última película).

Filmografía SW:

1965- El dedo en el gatillo
1965- El hijo del pistolero
1966- Dos mil dólares por Coyote
1967- Los siete de Pancho Villa
1968- Fedra West
1975- Si quieres vivir ... dispara

jueves, 9 de septiembre de 2010

LA DILIGENCIA DE LOS CONDENADOS


La diligencia de los condenados
1970
España/Italia
Director: Juan Bosch
Reparto: Richard Harrison, Fernando Sancho , Erika Blanc, Gaspar 'Indio' González, Florencio Calpe, Maria Cinta, Bruno Corazzari, Fernando de Miragaya, Joaquín Germán, Ángel Lombarte, Leontine May, Antonio Molino Rojo, Ricardo Moyán, Miguel Muniesa, César Ojinaga, Ignacio Abadal, Elena Pironti, Gustavo Re, Maria Cinthia Rosello, Fernando Rubio, Alberto Severi, Juan Miguel Solano, Juan Torres, Nano Martín, Juan Patiño 
Guión Antonio Vera Ramírez, Ignacio F. Iquino, Luciano Martino, Juliana San José de la Fuente
Fotografía:  Luciano Trasatti 
Música: Enrique Escobar


Coproducción hispano-italiana de 1970 realizada por Juan Bosch, un director catalán que se incorporó a este subgénero en época tardía y llegó a rodar ocho spaghetti-westerns, seis de ellos entre 1970 y 1972.

En esta ocasión adapta una novela del popular autor de “bolsilibros” de género Lou Carrigan (seudónimo del catalán Antonio Vera Ramírez que, junto con otros autores como Silver Kane o Curtis Garland, alcanzó gran popularidad durante los años sesenta) con ciertas influencias desde el punto de vista temático del cine negro (la historia de un grupo de hombres que son retenidos por gángsters se ha llevado en multitud de ocasiones a la gran pantalla desde “El bosque petrificado” hasta “Horas desesperadas” pasando, por ejemplo, por “Cayo Largo”) y del notable western dirigido en 1951 por Henry Hathaway “El correo del infierno” en el que unos individuos eran tomados como rehenes por un grupo de forajidos en una posta hasta la llegada de una diligencia cargada de oro. En esta ocasión Sartana, que nada tiene que ver con el mítico personaje interpretado por Gianni Garko, decide asaltar una diligencia y apresar a todos los viajeros para evitar que uno de ellos, cuya identidad desconoce, testifique en el juicio que se celebrará al día siguiente en una población cercana contra Tony Stevens, un pistolero amigo que ha sido detenido, junto a dos de sus hombres, por la violación de dos muchachas a las que asesinaron posteriormente junto con otro individuo. Para cumplir su plan retendrá a este grupo heterogéneo en la posta, pero lo que desconoce es que el dueño de la misma es un famoso pistolero retirado que, además, tiene una cuenta pendiente con el propio Stevens.



Al igual que le ocurrió con “Los buitres cavarán tu fosa” (curiosamente en la que participó como guionista el propio Carrigan) Juan Bosch parte de una buena idea malograda por un guión de, entre otros, el prolífico Ignacio F. Iquino que también produjo la película, cargado de tópicos e incongruencias (resulta ridícula la escena en la que, tras una pelea, Stevens y sus hombres son detenidos, ya que previamente habían dejado sus armas; hombre, unos asesinos por los que ofrecen una fuerte recompensa no es lógico que abandonen sus colts a las primeras de cambio porque lo normal es que les detengan o acaben con ellos) y en el que no desarrolla toda la potencialidad dramática de la historia con unos personajes, apenas esbozados, permanentemente amenazados en un espacio cerrado por los pistoleros; para decantarse, sobre todo en la segunda parte del film, por las típicas peleas, torturas y tiroteos (a estas alturas de la película uno se pregunta por qué no han acabado con todos los viajeros de la diligencia desde el principio si parece ser que no tienen ningún escrúpulo en irlos asesinando poco a poco). A ello hay que añadir la atropellada, descuidada y precipitada labor tras la cámara del realizador (el descuido es tal que en una misma escena que se desarrolla por la noche y según la toma, unas veces parece que está amaneciendo para a continuación ser noche cerrada) que, por otra parte, se muestra incapaz de crear la tensión que la película requería.

Además, como suele ser habitual en las películas tanto del director como del productor, se contó con un presupuesto ínfimo lo que resta bastante credibilidad al film, así el salón donde tiene lugar una de las primeras escenas con la consabida pelea resulta bastante falso, la posta en la que se desarrolla la mayor parte de la acción parece más una masía y llegan a pegar cartulinas o telas con dibujos para dar la sensación de que por las ventanas de la posta se ven las montañas.

La banda sonora compuesta por Enrique Escobar cuenta con un tema principal que sin ser ninguna maravilla no es lo peor de la película, mientras que los temas incidentales apenas se aprecian.



Por lo que respecta a los actores la película recae sobre los dos protagonistas que son uno de los escasos aciertos del largometraje. Así nos encontramos con un Richard Harrison mucho más entonado de lo que en él era habitual en el papel de Wayne Sonnier, el antiguo pistolero que sólo recobrará la admiración de su hijo cuando vuelva a empuñar los colts (curioso y peligroso mensaje no sé si buscado a propósito), y a un gran Fernando Sancho como su antagonista, el forajido mejicano Ramón Sartana que se cuelga una medalla por cada seis hombres que asesina, sin duda un personaje hecho a la medida de su desbordante personalidad. Por el contrario creo que hay un clarísimo error de casting en la elección de Bruno Corazzari como el sanguinario Tony Stevens, ya que no da el aspecto de temible pistolero. El resto de los actores poco pueden hacer frente a unos personajes arquetípicos muy poco desarrollados: el elegante tahúr, el impulsivo escopetero, el comerciante en este caso de relojes, el sacerdote, el viejo pistolero que conoce la identidad del protagonista, el sádico forajido, el niño que se avergüenza de la cobardía de su padre, la sufrida esposa o los dos cowboys con un pasado que ocultar.

En resumen, para mí, un fallido spaghetti que contaba con una historia interesante. Pero creo que hay que reconocer, tanto al director como a los guionistas, el intento de hacer un film serio con un escasísimo presupuesto en un momento en que la tendencia predominante, debido al éxito de Trinidad, consistía en realizar westerns paródicos.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 4.
AMBIENTACIÓN: 2.
DIRECCIÓN: 3.
ACTORES: 6.
MÚSICA: 5.

MEDIA: 4.

martes, 7 de septiembre de 2010

EL HIJO DEL PISTOLERO


El hijo del pistolero (Son of a Gunfighter)
1965
España/Usa
Director Paul Landres
Reparto: Russ Tamblyn, Kieron Moore, James Philbrook, Fernando Rey, María Granada, Aldo Sambrell, Antonio Casas, Bernabe Barta Barri, Renato Polselli, Andy Anza, Fernando Hilbeck, Héctor Quiroga, Carmen Tarrazo, María José Collado, Carmen Collado, Julio Pérez Tabernero
Guión: Clarke Reynolds
Fotografía: Manuel Berenguer
Música: Robert Mellin


La película dirigida por Paul Landres en 1965 se enmarca dentro de las coproducciones hispano-norteamericanas tan habituales en los años sesenta (recordemos films como “Tierra brutal”, “El dedo en el gatillo” o “Los pistoleros de Casa Grande”) en las que las compañías norteamericanas buscaban abaratar costes rodando en España al mismo tiempo que se aseguraban su distribución en los EEUU, en este caso a través de la Metro-Goldwyn-Mayer.



En esta ocasión se nos cuenta la historia de Johnny Ketchum un joven pistolero que busca a su padre, James Ketchum, un famoso forajido huido a Méjico al que culpa de la muerte de su madre. En su persecución, y una vez en Méjico, se verá involucrado en la lucha que mantiene un rico hacendado, Don Pedro, cuya hija, Pilar, se enamorará de él, con un bandido mejicano llamado Morales que, a su vez, es un enemigo declarado de su padre.


El film, que me ha resultado bastante agradable, fue escrito por Clarke Reynold (un guionista curtido en televisión y que ya había participado en los guiones de dos spaghettis rodados por Roy Rowland, la mencionada “Los pistoleros de Casa Grande” y “La ley del forastero”) que aquí nos presenta una historia bastante típica y previsible, deudora de los westerns clásicos (incluso introduce la tópica historia de amor que, para mí, es la parte más floja de la película al resultar bastante ñoña y más propia de un melodrama), pero que cuenta con algunas cuestiones interesantes como el dramático enfrentamiento, de tintes shakesperianos, entre el padre y el hijo, aunque desgraciadamente está poco desarrollado además de verse escasamente favorecido por unos actores un tanto mediocres y estar resuelta de una forma demasiado simple.



En cuanto a Paul Landres (un profesional que desarrollo gran parte de su carrera en la televisión con series como “Bonanza”, “Maverick”, “El hombre del rifle”, “Cheyenne” o “Bronco”) dirige con corrección y oficio, rodando algunas buenas escenas de acción, sin duda beneficiado por un presupuesto un poco mayor del habitual lo que le permite sacar las cámaras al exterior y rodar gran parte del film en parajes naturales.


Además de las múltiples localizaciones y la más que aceptable ambientación, otro elemento positivo es la banda sonora compuesta por Robert Mellin que cuenta con un buen tema principal y otros, entre los que destaca alguno que es una variación del principal, bastante bien insertados en la acción y en las escenas dramáticas.


Donde creo que falla el film es en la elección del actor principal, que en este tipo de coproducciones solía ser norteamericano para comercializar mejor el producto. En este caso se escogió a Russ Tamblyn (el típico niño prodigio, pues comenzó en el cine con catorce años, que nunca alcanzó el estrellato a pesar de haber participado en algunas producciones de gran éxito como “Siete novias para siete hermanos” o “West side story”) para encarnar a Johnny, y aunque se esfuerza por aparentar dureza, debido a sus rasgos aniñados, no lo consigue, a lo que hay que añadir sus propias limitaciones como actor que le impiden reflejar el drama interior de su personaje. Junto a él Kieron Moore un, para mí, limitadísimo actor irlandés en el papel de un corrupto ayudante del sheriff que se aliará con Morales para acabar con James y cobrar la recompensa, personaje que desaparece de la película sin que se sepa, con seguridad, que le ha ocurrido; un correcto James Philbrook (actor estadounidense que participó en varios spaghettis durante la década de los sesenta) como el padre de Johnny, favorecido, sin duda, por el estupendo doblaje de Rafael Navarro; María Granada en el rol de la ñoña hija de Don Pedro que, sin que sepamos muy bien las razones, se enamorará de Johnny; un estupendo Fernando Rey como Don Pedro y dos grandes secundarios, el recientemente fallecido Aldo Sambrell al que se le ve muy cómodo en su sempiterno papel de bandido mejicano y Antonio Casas como el fiel lugarteniente de James.



En definitiva una película correcta con la que pasar un rato agradable, fuertemente influenciada por el western estadounidense (incluso creo que se rinde homenaje a películas como “Horizontes de grandeza” en el enfrentamiento en el desfiladero o a “La diligencia”) y que cuenta con abundantes escenas de acción aunque falla en la parte más dramática, de la que parecen desentenderse tanto el guionista como el director.


PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 6
AMBIENTACIÓN: 6
DIRECCIÓN: 6
ACTORES: 5
MÚSICA: 6

MEDIA: 5,8 

viernes, 3 de septiembre de 2010

REZA POR TU ALMA....Y MUERE


Reza por tu alma...y muere (Arriva Sabata!)
1970
España/Italia
Director: Tulio Demicheli
Reparto:  Peter Lee Lawrence, Anthony Steffen, Eduardo Fajardo, Alfredo Mayo, Alfonso Rojas, Rossana Rovere, María Villa, Tito Garcia, Cris Huerta, Luis Induni, Lorenzo Robledo, Rafael Albaicin, José Canalejas, Miguel Del Castillo, Spartaco Conversi, Xan das Bolas, Alfonso de la Vega, Simón Arriaga, Álvaro de Luna, Marisa Porcel, Alfredo Santacruz 
Guión: Sigfredo Tumbu, Florentino Soria, Tulio Demicheli 
Fotografía.  Aldi Ricci 
Música: Marcello Giombini 

Peter es un cajero de un banco de un pequeño pueblo de una ciudad del oeste, con un mal vicio, que no es otro que ell poker. Debido ha eso ha contraído una deuda de 2000 dolares con Garfield, el dueño del casino y del pueblo.




Pero para su suerte, un día aparecen un par de atracadores en su banco, Sabata y Mangosta, y Peter se las ingenia para apoderarse de 4000 dolares y echarle la culpa a los ladrones, aunque no pasará mucho tiempo hasta que la pareja de forajidos descubra la jugada de Peter, e irán en su busca para saldar deudas...

Tulio Demicheli, director nacido en Argentina pero de raíces Italianas y que firmó cuatro spaghettis, nos trae una película singular.



Desde el inicio, parece que estamos antes una de las tantas comedias que aparecieron tras el éxito de "Le llamaban trinidad" (cosa imposible, por cierto, ya que el titulo de Terence Hill se estrenó unos meses después que este), cuando con una musiquilla de circo aparecen Sabata y Mangosta en un automovil entrando en el pueblo.

Se recalca el intento del acercamiento a la comedia cuando, después del atraco, ambos comienzan una persecución con la misma banda sonora, haciendo que seguramente alguno ya habrá dejado de ver la película a los diez minutos, temiendose lo peor...




Por suerte, "Reza por tu alma...y muere", pese a ese arranque irregular, comienza, mientras el metraje avanza, a dejar de lado la comedia y se pone más seria. Esa es la peculiaridad de la que escribía antes, que Demicheli hace un giro rotando el tratamiento que le da a la historia.

Sin duda, lo mejor del spaghetti que nos ocupa es el trio de ases que forman su reparto principal:

Anthony Steffen es Sabata.

Su personaje es un temible pistolero, letal con el revolver. Aunque no duda en disparar, realmente no es un frío asesino, y si puede lograr su objetivo sin matar lo hace.

Peter Lee Lawrence es Peter. No es muy bueno ni con el revolver ni con los puños, y tampoco mucho con las cartas, asunto que le va a traer más de un problema a lo largo de la historia.

Y Eduardo Fajardo es Mangosta, un sucio y polvoriento mexicano, con una curiosa obsesión por maldecir en español, y en vez de caballo se mueve con un primigenio automovil.
Fajardo logra ser el verdadero protagonista de la cinta, y su Mangosta es otro de sus múltiples personajes que creó a lo largo de un puñado de spaghettis. Y verlo tejiendo una mantilla de colores no tiene precio...



Cuando ambos ladrones van a por los 4000 dolares, descubren que Peter no es que se los halla gastado, sino que ha perdido otros 10000 más.
Pero el joven cajero les propone a los dos preparar un atraco en un envio de 300.000 dolares, propiedad de Garfield, y que podrían robar juntos, y después repartirse el botín.

Aunque logran hacerse con el dinero, deciden esperar unos meses antes de repartirlo, ya que Peter les dice que los números de los billetes seguramente ya estarán en todos las ciudades, con lo cual en el momento en que los gasten pueden ser descubiertos.

Por desgracia, ninguno de los tres confían en los otros, y va a ser muy difícil la convivencia.

Encima, Garfield no se va a quedar con los brazos cruzados sin su dinero...



Con alguna que otra sorpresa en su argumento, con bastante acción y tiroteos a lo largo de su visionado, y sobre todo con una segunda mitad de película bastante trepidante, es una pena que su inicio sea como es.

Quizás su aspecto más negativo es la discretisima banda sonora de Marcello Giombini.

Con todo, creo que el trio de protagonistas logran mantener un gran nivel general, y eso ayuda a considerar "Reza por tu alma...y muere" como un titulo destacable.



PUNTUACIÓN:

HISTORIA. 7
AMBIENTACIÓN: 7
DIRECCIÓN: 7
ACTORES: 8
MÚSICA: 2.5

MEDIA: 6.3




miércoles, 1 de septiembre de 2010

Yul Brynner



Actor de origen ruso (Vladivostok 1920-Nueva York 1985) cuyo verdadero nombre era Yuli Borisovich Bryner.

De origen poco conocido cuyo misterio alentó el propio Yul (llegó a afirmar que había nacido en las islas Sakhalin o que era medio japonés y su nombre verdadero era Taidje Khan) parece ser que su padre fue un ruso con ascendientes suizos y mongoles (en otras páginas consultadas le otorgan la nacionalidad suiza) y su madre una gitana pura nacida en la provincia de Besarabia, que al ser abandonada por el primero se trasladó con sus hijo a París donde el joven Yul comenzó a tocar la guitarra en los clubs nocturnos de la ciudad. Tras una etapa como tramoyista, profesión que tuvo que abandonar después de sufrir un accidente que le provocó una permanente lesión en la espalda, se decantará por la interpretación y recalará en Nueva York con la compañía de Michael Chekov.

Su debut en la gran pantalla tuvo lugar en el film noir de bajo presupuesto dirigido por Laslo Benedeck “Puerto de Nueva York” (1949), pero no alcanzó la popularidad hasta que en 1951 representó en el teatro “El rey y yo”, un musical de la pareja Hammerstein y Rodgers, obra en la que ya aparecía con la cabeza totalmente rapada. Fue tal el éxito que tuvo que, tras varios años de representación en distintos escenarios del país, Walter Lang la versionó para la gran pantalla en 1956 con Yul y Deborah Kerr como protagonistas. La película, en la que interpretaba al rey de Siam, le convirtió en una estrella (por su papel obtuvo el Oscar al mejor actor) y le abrió las puertas de Hollywood. Así, ese mismo año encarnará al faraón Ramsés II en la superproducción de Cecil B. de Mille “Los diez mandamientos” con Charlton Heston como Moises, y a un general ruso en “Anastasia” de Anatole Litvack que le emparejó con Ingrid Bergman, para durante los años siguientes protagonizar, entre otras, “Los hermanos Karamazov” (1958) adaptación de la obra de Dostoievski llevada a cabo por Richard Brooks, “Los bucaneros” (1958) único film dirigido por Anthony Quinn que le volvió a emparejar con Charlton Heston, “El ruido y la furia” (1959) otra adaptación literaria, en este caso de una novela de William Faulkner, realizada por Martin Ritt, “Rojo atardecer” (1959) en la que volvió a coincidir con Anatole Litvack y con Deborah Kerr o “Salomón y la reina de Saba” (1959) de King Vidor en la que sustituyó a Tyrone Power tras su repentino fallecimiento; cerrándose esta década de éxitos con uno de los westerns más populares de la historia del cine, “Los siete magníficos” (1960) del especialista John Sturges.

Durante los años sesenta siguió trabajando a un gran ritmo (participó en diecinueve largometrajes realizados tanto en los EEUU como en Europa) aunque en películas de menor renombre que las interpretadas en la década anterior, destacando sus intervenciones en “Taras Bulba” (1962) largometraje dirigido por J. Lee Thompson basado en la novela de Nicolai Gogol y coprotagonizada por Tony Curtis en el papel de su hijo, el drama bélico de Bernhand Wicki “Morituri” (1965) con Marlon Brando, “La sombra de un gigante” (1966) film sobre la vida del Coronel David Marcus que contó con un gran reparto encabezado por Kirk Douglas, John Wayne, Frank Sinatra y Angie Dickinson, el western rodado en España “¡Villa cabalga!” (1968) coescrito por Sam Pekinpah y con Robert Mitchum y Charles Bronson en los principales papeles o el film bélico “La batalla del río Neretva” (1969) curiosa coproducción entre Yugoslavia, EEUU, Italia y Alemania Federal.

Su debut en el eurowestern tuvo lugar con “El regreso de los siete magníficos” (1966) película rodada en España por el otrora gran guionista Burt Kennedy en la que volvió a interpretar a uno de sus personajes más populares, el romántico pistolero Chris Adams; para a comienzos de la década siguiente protagonizar otros dos eurowesterns más.

Durante los años setenta, y antes de su prematura retirada a mediados de esta década debido al cáncer de pulmón que acabó con su vida, se le pudo ver en “El serpiente” (1973) de Henri Verneuil o la estupenda “Almas de metal” (1973) de Michael Crichton en la que interpretaba a un robot en un parque temático sobre el viejo oeste, papel que repetiría en su último largometraje “Mundo futuro” (1976).

Hombre polifacético fue, además de actor, un notable guitarrista y cantante (en 1967 grabó un disco titulado “El gitano y yo: Yul Brynner canta canciones gitanas"), un fotógrafo de gran talento y llegó a escribir dos libros, pero siempre quedará en nuestra memoria como el calvo más famoso de la historia del cine.

Filmografía en SW:


1966- El regreso de los siete magníficos.
1970- Adiós Sabata.
1971- Catlow. El oro de nadie.