lunes, 31 de mayo de 2010

Frank Wolff


Actor estadounidense (1928 California-1971 Roma) cuyo verdadero nombre era Walter Hermann Frank Wolff.

De familia acomodada (su padre era médico) y de ideología de izquierdas, durante la década de los cincuenta estudió en la UCLA, apoyado por sus padres, actuación y dirección, montando diversas obras de teatro como “El tiempo es mañana” (drama en el que se criticaba la guerra) y obteniendo por dos veces el premio a mejor actor.

Es durante esta época de estudiante cuando va a conocer a realizadores de la talla de Monte Hellman (“A través del huracán”, “Carretera asfaltada en dos direcciones”) del que se hará un gran amigo y con el que montará varias obras de teatro en UCLA o del mítico productor-director Roger Corman (además de su labor como director fue el mentor entre otros de Coppola, Scorsese, Demne, Nicholson o De Niro).

Gracias a la amistad con este último participó en varias películas dirigidas por él que compaginó con apariciones en series de moda de la época (“Los intocables”, “Caravana” o “Rawhide”). En 1961 se trasladó a Grecia para rodar de nuevo con Corman “Atlas”. Una vez en Europa decide probar suerte en la industria cinematográfica de este continente y, sobre todo, en la italiana, destacando sus apariciones en el policiaco dirigido por Francesco Rosi en 1962 “Salvatore Giuliano”, el drama sobre los inmigrantes griegos en EEUU “América, America” realizada por Elia Kazan en 1963, la coproducción de 1966 “La Venus de la ira” de Daniel Mann en la que trabajó junto a Sofía Loren y Peter Finch o la comedia de ese mismo año de Dino Risi “Arreglo de cuentas en San Genaro” con Nino Manfredi.

Su debut en el spaghetti western, tras haber rechazado el papel del malo en “Por un puñado de dólares”, tuvo lugar en 1966 con “Alambradas de violencia” de Leon Klimovsky en la que compartía cartel con Anthonny Steffen y llegó a rodar en apenas cuatro años hasta diez eurowesterns entre los que destacan dos de los mejores films de este subgénero “Hasta que llegó su hora” en el rol del desafortunado marido de Jill y “El gran silencio” como el desdichado sheriff, ambas rodadas en 1968.

De su última etapa sobresale su participación en tres giallos, “Asesinada ayer” dirigida en 1970 por Duccio Tessari, película en la que compartía protagonismo con Raf Vallone, y dos coproducidos entre España e Italia realizados en 1971: “Los fríos ojos del miedo” película de Enzo G. Castellari (con el que había trabajado en un par de spaghettis) y “La muerte camina con tacón alto” dirigida por Luciano Ercoli.

Ese mismo año, aquejado por una fuerte depresión, se suicidaba en el Hotel Hilton de Roma antes de que se estrenase su última película “Quando le donne persero la coda”.



Filmografía en SW:

1966- Alambradas de violencia
1966- Los cuatros salvajes
1967- Il templo degli awoltoi
1967- Un dollaro trai denti
1967- Tu perdonas… yo no /// Reseña Adicional
1968- Llego, veo y disparo
1968- El gran silencio /// Reseña Adicional
1968- Hasta que llegó su hora/// Reseña Adicional
1968- Mátalos y vuelve
1969- Yo soy vuestro verdugo

sábado, 29 de mayo de 2010

PERSECUCIÓN MORTAL


Persecución mortal (Il venditore di morte)
Italia
1971
Director: Enzo Gicca Palli
Reparto: Gianni Garko, Klaus Kinski, Gely Genka, Franco Abbiana, Luciano Pigozzi, Giancarlo Prete, Luciano Catenacci, Luigi Castellato, Franca de Stratis, Laura Gianoli, Andrea Scotti, Giuseppe Castellano, Alfredo Rizzo, Gualtiero Rispoli, Paolo Magalotti, Bruno Ukmar, Osiride Pevarello, Pietro Torisi
Guión: Enzo Gicca Palli
Fotografía: Franco Villa
Música: Mario Migliardi




Spaghetti cuyo título original es “Il venditore di morte” dirigido en 1971 por Gicca Palli, bajo el seudónimo de Vicent Thomas, que sólo dirigió cinco películas hecho que no me extraña viendo el resultado obtenido con ésta, que es una clara muestra, para mí, de la decadencia del eurowestern con introducción, por influencia del éxito de la saga de Trinidad, de elementos humorísticos de escaso gusto (hay una escena en la que la cámara enfoca al trasero de la protagonista como si se tratara de la típica comedia erótica setentera protagonizada, por ejemplo, por Edwige Fenech).



El film trata sobre unos individuos que, con la cara tapada, asaltan el salón de un pueblo y matan a una de las “bailarinas”. De este hecho se culpará a un famoso y odiado pistolero, Chester. Pero un abogado, que nadie sabe de dónde ha salido y por qué se toma tantas molestias por un ser despreciable, está convencido de su inocencia y con ayuda de la encargada del saloon, que odia a muerte a Chester pero quiere hacer justicia, contrata a Silver, una especie de investigador privado del siglo XIX, para que descubra al verdadero asesino.



Nos encontramos ante un auténtico disparate de guión obra del propio Gicca Palli que no se sostiene por ningún lado, mezcla elementos propios de una película de suspense (el film se abre con el asesinato de una muchacha, quizás la mejor escena aunque no sea nada del otro mundo, en el que se utiliza la cámara subjetiva para que no sepamos la identidad del asesino aunque casi desde el primer momento se intuye ésta), comedia (la escena del juicio es una auténtica astracanada con el abogado haciendo el payaso) y western (poquito la verdad) y que carece de una mínima progresión dramática en la historia y del suspense que requería un spaghetti de estas características. Así nos encontramos con un film sin ritmo en la que se van sucediendo una serie de escenas a veces insustanciales, otras grotescas (Silver y el sheriff tienen rodeado al asesino en una cuadra y de repente los habitantes del pueblo los detienen ante el temor de que prendan fuego al edificio) y en alguna ocasión sin el más mínimo sentido como las dos peleas que protagonizan en el río unos mineros que no vuelven a salir en toda la película, con un asesino campando por sus anchas por el pueblo (parece que tiene el don de la ubicuidad) y matando a todo aquel que le estorba ante la torpeza continua de los vecinos (entre los que se encuentra una galería curiosa: el juez corrupto, el ayudante del sheriff estúpido, el sacerdote loco, las mujeres defensoras de la moral y las buenas costumbres) y del propio ayudante del sheriff que la tiene tomada con el protagonista aunque no se sabe muy bien la razón, y con una resolución pueril de la doble trama (el asesinato cometido en la primera escena y el de la chica del saloon). Ah sí, se me olvidaba, también encuentran un diario de la bailarina asesinada, con lo que se pretende justificar la actuación de alguno de los personajes y que sirve de pretexto para presentarnos una subasta en la que se pretende conocer al asesino por el interés que muestre en el diario, y digo yo ¿No hubiera sido más fácil leerlo y enterarse de las relaciones que mantenía su dueña?



La ambientación de la película está casi al mismo nivel del guión y la dirección y cuenta con escasas localizaciones (claro ejemplo de la falta de presupuesto del film). Así la historia se desarrolla tan sólo en un pueblo que he visto en múltiples ocasiones (por ejemplo creo recordar en “Ciakmull” y en “El puro..”) y que me pareció que quedaba bastante falso, sobre todo en las escenas nocturnas quizás por el uso de una iluminación demasiado teatral. También hay una secuencia en la casa de Silver que parece el típico chalet a orillas del Mediterráneo aunque sólo se ve parcialmente, supongo que para no dar demasiado el cante. A esto hay que añadir el vestuario de la protagonista que luce dos conjuntos con pantalón, en una ocasión haciendo juego con un chaleco y en la otra con una chaqueta, y un peinado típicos de los años setenta.



Y para terminar nos encontramos con una flojísima banda sonora de Mario Migliardi compuesta por un tema principal con un único estribillo que se repite hasta el aburrimiento, otro tema flojísimo de corte humorístico y un tercero de influencia mejicana.



Lo único salvable de la película creo que es el personaje de Silver un pistolero que se caracteriza por su dandismo y por el empleo de ciertos gadgets (suena ¿verdad?) que está bastante bien interpretado por Gianni Garko al aportarle un cierto toque irónico. Por el contrario, a Klaus Kinski, ese mismo año rodaría seis spaghettis más, su personaje de Chester, acusado injustamente del asesinato de la “bailarina”, le sirve como pretexto para llevar a cabo su típica actuación histriónica y para mostrar toda su galería de muecas y gestos. Del resto de los actores reconocí a Franco Abbiana (en su último papel para el cine) como el abogado y a Giancarlo Prete (al año siguiente rodaría “Tedeum”) como el sacerdote, ambos bastante sobreactuados.

Por último comentaros que tengo la versión editada por Regasa Films que respeta el formato original y cuenta con buena imagen, pero el sonido es un tanto deficiente.
(las capturas de esta reseña corresponden a esta edición, y son extraidas del foro MundoDvd)

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 3
AMBIENTACIÓN: 3
DIRECCIÓN: 3
ACTORES: 5
MÚSICA: 2

MEDIA: 3,2

jueves, 27 de mayo de 2010

Roberto Camardiel


Roberto Camardiel nació el 29 de noviembre de 1917 en Alagón (Zaragoza).

En el año 1952 participa en su primera película "Persecución en Madrid".
Camardiel tiene en su filmografía más de un centenar de trabajos en la gran pantalla, y también en la televisión.
Por ejemplo aparece como el Alcalde Epifanio en la famosa serie "Verano Azul".

Su físico era ideal para la comedia o para ejercer de perfecto Sancho Panza del protagonista de la película o personajes similares que aportaban humor a la producción, con lo cual Camardiel no paró de rodar spaghettis, cerca de una treintena para ser algo más exactos.

Sus últimos trabajos en el cine estuvieron unidos a la comedia del "destape" de los primero años después de la transición, con títulos como "Cristobal Colón, de oficio...descubridor" o "El Cid Cabreador".

Un siete de noviembre de 1986 moría en Madrid a la edad de 69 años.

En el año 2007, el ayuntamiento de Zaragoza decidió darle el nombre del actor a un parque publico como homenaje.


Filmografía SW:

1963- El Llanero
1965- La muerte tenía un precio
1965- Adios, gringo
1965- El Hijo de Jesse James
1965- Joaquin Murríeta
1965- Johnny West
1965- Los Cuatro implacables
1966- Arizona Colt
1966- El Halcón y la presa/// Reseña Adicional
1966- La Muerte cumple condena
1967- Oro maldito
1967- Con el corazón en la garganta
1967- Siete mujeres para los Mac Gregor
1968- La ametralladora
1968- Entre Dios y el Diablo
1968- Un tren para Durango
1969- El valor de un cobarde
1970- Un dólar y una tumba
1970- Arizona vuelve
1971- Y ahora le llaman Aleluya
1972- Les llamaban y les llaman dos sinverguenzas
1972- En el oeste se puede hacer...amigo
1972- Una bala marcada
1972- The Return of Halleluja
1973- Uno, dos, tres... dispara otra vez
1981- El lobo negro


miércoles, 26 de mayo de 2010

UN EJÉRCITO DE CINCO HOMBRES


Un ejército de cinco hombres (Un esercito di cinque uomini)
1969
Italia
Director: Don Taylor
Reparto: Peter Graves, Bud Spencer, Nino Castelnuovo, James Daly, Claudio Gora, Tetsuro Tamba, Carlo Alighiero, Giacomo Rossi-Stuart, Daniela Giordano, Marino Masé, José Torres, Annabella Andreoli, Artemio Antonini, Luigi Bonos, Marc Lawrence, Osiride Pevarello, Dan Sturkie, Pietro Torrisi, Fortunato Arena, Dante Cleri, William Conroy, Gildo Di Marco, Tony Norton, Steffen Zacharias
Guión: Dario Argento, Marc Richards
Fotografía: Enzo Barboni
Música: Ennio Morricone




Película dirigida por el norteamericano Don Taylor (aunque también se atribuye gran parte de ella a su productor, Italo Zingarelli) en 1969 que sigue la estela de films como “Los siete magníficos” tanto en la estructura como en el tema (un grupo de nostálgicos aventureros cansados de sus anodinas vidas que se embarcan en una misión casi imposible) y que me ha resultado muy entretenida.



El Holandés, un proscrito que se ha refugiado en Méjico, contacta con cuatro antiguos camaradas, cada uno caracterizado por una habilidad diferente: la fuerza, la lucha con armas blancas, el profundo conocimiento de los explosivos y la agilidad, para, a cambio de cobrar mil dólares por cabeza, robar un botín de 500.000 dólares al ejército mejicano de un tren fuertemente custodiado que los transporta, con el objeto de entregarlo a los revolucionarios de ese país.



Don Taylor (un profesional curtido en la televisión y con escasas apariciones en la gran pantalla, entre las que destacan “La maldición de Damien” o “El final de la cuenta atrás”) creo que dirige acertadamente esta trepidante historia (coescrita por Marc Richards, en su única experiencia como guionista en la gran pantalla, y el maestro del giallo italiano Dario Argento) que no decae en ningún momento y en la que proliferan escenas con tiroteos, sobresaliendo la larga (aproximadamente 30 minutos) y excelente secuencia del asalto al tren y robo del botín. Si a esto le añades la banda sonora compuesta por el gran Ennio Morricone, que cuenta con un buen y apropiado tema principal, y un presupuesto aceptable que se aprecia, sobre todo, en la correcta ambientación (aunque hay un fallo en una escena en la que se ve una bandera francesa), creo que estamos ante una película que propone entretenimiento de primer orden.



Además la película cuenta con un solvente elenco. Al frente del grupo encargado del robo se encuentra el televisivo (“Misión imposible” serie por la que obtuvo un Globo de Oro, “Furia”) y recientemente fallecido Peter Graves, en su única incursión en este subgénero, muy apropiado como El Holandés, el típico aventurero romántico capaz de arriesgar la vida por un ideal; junto a él y como miembros de la banda, un aceptable Bud Spencer en el rol de una especie de Obélix del Oeste (fuerte, tragón y un poco corto de entendederas), un correcto James Daly (otro actor televisivo) como el especialista en explosivos, Nino Castelnuovo en el papel de Luis que me gustó muchísimo más que en “Los colts cantaron la muerte y fue tiempo de matanza” y el japonés Tetsuro Tanba que pone el toque exótico como el samurai letal con la katana y los cuchillos.

Como aspectos negativos en el guión destacaría:

La historia de amor inexplicada entre el japonés y una mejicana (vamos, se miran un par de veces y se quedan prendados el uno del otro).

El comportamiento final de la mayoría de los miembros del grupo que intentarán quedarse con todo el oro sin que ninguna circunstancia externa les haya llevado a tal cambio de actitud, ni se haya producido una evolución en su forma de pensar, puesto que tenían claro, desde el principio, cuál era su parte.



En definitiva, para mí, un buen ejemplo de lo que eran los spaghettis antes de comenzar la decadencia con la introducción cada vez mayor de elementos cómicos y disparatados.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 8
AMBIENTACIÓN: 7
DIRECCIÓN: 7
ACTORES: 7
MÚSICA: 8

MEDIA: 7,4

martes, 25 de mayo de 2010

Curso de verano en Almeria sobre el Spaghetti Western


Durante la semana del 12 al 16 de julio se celebrará en Almeria el curso "EL SPAGHETTI WESTERN. UN PLATO ALMERIENSE", organizado por la Universidad de dicha ciudad, y dirigido por Juan Gabriel García.

Esta es la información sobre dicho curso que aparece en la pagina de la Universidad:

El objetivo de este curso radica en profundizar, desde una perspectiva interdisciplinar, en un aspecto transcendental dentro del universo cinematográfico de la provincia de Almería: las películas westerns rodadas en sus paisajes. Sin duda, este género se erige en el más importante de todos los que se han filmado en los escenarios naturales de la tierra del Indalo, al que han dotado de una personalidad propia con la célebre ‘trilogía del dólar’, (‘Por un puñado de dólares’, ‘La muerte tenía un precio’ y ‘El bueno, el feo y el malo’) dirigida por Sergio Leone y protagonizada por Clint Eastwood, como el buque insignia de esta intensa y fructífera relación.
El curso contará con la presencia de destacados expertos en la materia, historiadores, críticos y profesionales del cine que conocen profundamente los pormenores del western realizado en la provincia que un día se denominó como ‘el Hollywood europeo’. Se ofrecerá una visión global del fenómeno y se analizará la vinculación del western europeo con la literatura, música, el sector empresarial y turístico y su influencia en otros formatos audiovisuales como los spots y los
videojuegos.


Para conocer el programa exacto, con los participantes y los temas concretos de cada dia, y tambien para más información, podeís pasaros por esta pagina.

lunes, 24 de mayo de 2010

DOS VECES JUDAS


Dos veces Judas (Due volte giuda)
1969
Italia/España
Director: Nando Cicero
Reparto: Antonio Sabato, Klaus Kinski, José Calvo, Franco Leo, Cristina Galbó, Emma Baron, Linda Sini, Franco Beltrame, Claudia Rivelli, Gastone Pescucci, Narciso Ibanez Menta, Damian Rabal, Maite Matalonga, Carlos Ronda, Gianni Pulone, Gaetano Scala, Jose Palomo, Ettore Bruson, Nini Nini, Antonietta Fiorito, Giuseppe Sciacqua, Sergio De Vecchi, Jose Palsmo, Lina Franchi
Guión: Jaime Jesus Balcazar
Fotografía: Francisco Marín, Aristide Massaccesi
Música: Carlos Pes




Coproducción hispano italiana dirigida en 1969 por Nando Cicero que cuenta con un tono más sombrío que su anterior spaghetti “Los profesionales de la muerte”, a pesar de estar realizado prácticamente por el mismo equipo.



En esta película nos narra una historia con puntos en común con otro spaghetti más afortunado realizado al año siguiente “Ciakmull” o también conocida como “La puerta abierta al infierno”, ya que como en ésta el protagonista, Luke Barret, sufre de amnesia, en este caso por haber recibido un disparo en la cabeza. Una vez que se recupera de la herida y, para su sorpresa, al llegar a su pueblo se encuentra que un siniestro pistolero le ha contratado para acabar con su propio hermano Victor. Arrepentido en el último momento, salvará a su hermano para poco a poco descubrir un terrible secreto.




La película se inicia con una escena impactante y un tanto efectista con dos hombres que han sido tiroteados y varios buitres abalanzándose sobre ellos, momento en que uno de los pistoleros despierta y comienza a dispararlos; a partir de ahí el film desarrolla una historia un tanto confusa, con abundantes lagunas e incongruencias escrita por Jaime Jesús Balcázar en la que se mezcla la trama principal con el protagonista que intenta saber quién es y qué ocurrió en el pasado, con otra en la que se ven enfrentados su hermano y el banquero del lugar al pretender quedarse con la mayor parte de las tierras de los colonos de la localidad, y que da la sensación de ser un relleno de la principal para poder llegar a los noventa minutos puesto que apenas queda esbozada al principio, olvidándose de la misma en el tramo final. Todo ello, además, dirigido, para mí, de forma rutinaria y un tanto descuidada por Cicero, salvo en contadas escenas como el tiroteo que se desarrolla en el rancho de los padres del protagonista. El resultado creo que es un film lento, aburrido, lioso y sin casi progresión (la verdad la conoceremos de forma abrupta a través de varios flashback casi al final de la película) cargado de los peores tics del spaghetti, como el abuso del zoom, un montaje precipitado con saltos bruscos entre escenas y planos que no casan bien, escenas en las que apenas se habla y los actores se limitan a mirar mucho con lo que se ralentiza la acción, etc.



Además al resultado final de la película no le ayuda un presupuesto que se aprecia muy escaso (quizás podríamos estar hablando de un spaghetti de serie b, dentro de un subgénero que no se caracterizaba por su holgura en este aspecto) y una banda sonora realmente desafortunada obra de Carlos Pes, que también remite a films de serie b o, incluso, z.



En cuanto a los actores, Ernesto Sabato encarna con su inexpresividad habitual a Luke, el amnésico pistolero que sólo cuenta con un nombre tallado en la culata de su winchester, Dingus, para conocer la verdad. Da la sensación de estar desganado y creo que no transmite en ningún momento el desconcierto y el dolor que le supone a su personaje el conocimiento progresivo de su pasado, que incluye el asesinato de su esposa que esperaba un hijo. Frente a él su hermano, un individuo avaricioso, traicionero y resentido, interpretado por Klaus Kinski que se limita a mirar de forma aviesa y a repetir sus típicos gestos amenazantes. Además aparece Cristina Galbó, en un papel totalmente prescindible, que se dedica a mirar mucho y a hablar muy poco (creo que sólo tiene una escena con línea de diálogo); y dos veteranos que elevan un poco el nivel de la película, José Calvo como el alcoholizado médico del que sale la mejor frase de la película aunque un tanto pretenciosa: “Cuando un hombre llega a saberlo todo en la vida es como si hubiese muerto”, y Narciso Ibáñez Menta el codicioso banquero que se vale de una argucia legal para enriquecerse y controlar la región (los inmigrantes ilegales mejicanos que trabajan como peones en los ranchos son expulsados con el fin de que los propietarios de las tierras no puedan ocuparse de ellas, por lo que éstas son asignadas a nuevos colonos que se endeudan con el banco).



En resumen creo que es un spaghetti sólo apto para los muy aficionados al género.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 3
AMBIENTACIÓN: 4
DIRECCIÓN: 4
ACTORES: 4
MÚSICA: 2

MEDIA: 3,2

domingo, 23 de mayo de 2010

Charles Bronson


Actor estadounidense (Pensilvania 1921-California 2003) cuyo verdadero nombre era Charles Dennis Buchinski.

Nacido en el seno de una familia inmigrante lituana de origen tártaro, parecía que su destino era seguir los pasos de los miembros de ésta como minero, pero tras su participación en la II Guerra Mundial decidió probar suerte en el mundo del teatro como decorador (la pintura fue uno de sus hobbies que nunca abandonaría) y actor.

Su debut en el mundo del cine tuvo lugar en el film de Henry Hathaway de 1951 “You’re in the Navy now” con Gary Cooper como protagonista. Durante estos primeros años y con el nombre de Charles Buchinski apareció en papeles muy secundarios en gran número de películas (sólo en 1952 intervino en doce largometrajes y episodios para televisión), que casi siempre, debido a su peculiar físico, eran films de acción (principalmente westerns). Así interviene entre otras en “Los crímenes del museo de cera” del húngaro André de Toth, “Apache” en un rol de indio y “Veracruz” ambas de Robert Aldrich, “Tambores de guerra” y “Jubal” las dos realizadas por Delmer Daves o “Yuma” de Sam Fuller en la que de nuevo hacía de piel roja; pero su papel más destacado le llegará en 1960 con el excelente western de John Sturges “Los siete magníficos” en el que encarnaba a un pistolero mitad irlandés y mitad mejicano.

En la década siguiente sigue trabajando con regularidad pero sin alcanzar el estatus de estrella con películas como “La gran evasión” (1963) de nuevo con Sturges y en la que participaron otros dos de los siete magníficos: Steve McQueen y James Coburn, “Castillos en la arena” (1965) melodrama rodado por Vincente Minelli a mayor gloria de la pareja Richard Burton-Elizabeth Taylor, el film bélico rodado en España “La batalla de las Ardenas” (1965) o “Doce del patíbulo” (1967) otra vez con Aldrich, película de gran éxito que le hizo muy popular (era el único condenado que no moría).

A partir de 1968 aparecerá en films rodados tanto en EEUU como en Europa (ese mismo año rueda “Los cañones de San Sebastián” o “Adiós amigo”, un gran thriller con Alain Delon) alcanzando, por fin, el estrellato.

En 1969 se casará con Jill Ireland, hija del también actor John Ireland, a la que conoció durante el rodaje de “Villa cabalga” (1968) y con la que formará, hasta la muerte de ella en 1990, una de las parejas sentimentales y profesionales más sólidas de Hollywood, protagonizando alrededor de quince films juntos como “El pasajero de la lluvia” (1970), “Los secretos de la Cosa Nostra” (1972) o “El luchador” (1975)

En 1974 encarnará a Paul Kersey, un peculiar justiciero, en el controvertido film “El justiciero de la ciudad” dirigida por Michael Winner, con el que había trabajado en “Chato el apache” y “Fríamente… sin motivos personales”. Fue tal el éxito de la película que volvería a interpretar a este violento personaje en otras cuatro ocasiones, dos de ellas dirigidas por Winner y otra por J. Lee Thompson, director con el que también colaboró en varias films en los años ochenta.

En la década de los noventa siguió protagonizando películas de acción, sobre todo para la televisión, siendo su última aparición en el telefilm de 1999 “Family of cops III: under suspicion”.

Su debut en el spaghetti western se produjo en 1968 con la mencionada “Los cañones de San Sebastian” película dirigida por Henri Verneuil y protagonizada por Anthony Quinn, y ese mismo año participaría en una de las cumbres de este subgénero, “Hasta que llegó su hora” dirigida por Sergio Leone, que le dio la oportunidad de interpretar a Harmonica un personaje por el que siempre será recordado.

Filmografía de SW:

1968- Los cañones de San Sebastián
1968- Hasta que llegó su hora/// Reseña Adicional
1971- Sol rojo
1973- Caballos salvajes

sábado, 22 de mayo de 2010

UNA RAZÓN PARA VIVIR Y UNA PARA MORIR


Una Razón para vivir y una para morir
1972
Italia/España
Director: Tonino Valerii
Reparto: James Coburn, Telly Savalas, Bud Spencer, José Suárez, Georges Géret, Ugo Fangareggi, Reinhard Kolldehoff, Guy Mairesse, Benito Stefanelli
Guión: Rafael Azcona, Ernesto Gastaldi, Jay Lynn, Tonino Valerii
Musica: Riz Ortolani
Fotografía: Alejandro Ulloa


Excelente spaghetti western dirigido en 1972 por Tonino Valerii que como muchas otras películas (ese mismo año Daniel Mann rodaba en EEUU la, para mí, inferior “Los vengadores” con William Holden, Ernest Borgnine y Susan Hayward) toma como modelo la exitosa cinta bélica “Doce del patíbulo” en la que un grupo de condenados se enfrenta a una misión suicida.



Nuevo Méjico 1862, en plena guerra de Secesión el ex coronel Pembroke, degradado por haber rendido, sin razones aparentes, una fortaleza al ejército confederado, propone a su amigo el mayor Ballard, comandante en jefe de una prisión militar, recuperarla. Para ello contará con seis condenados a la horca por delitos diferentes: asesinatos, robos, contrabando, etc y con un sádico sargento, a los que les prometerá, para asegurarse su fidelidad, que en la fortaleza hay un tesoro enterrado del que podrán apoderarse. La aventura acaba de comenzar.



La peli a través de un buen guión obra del propio Valerii, Ernesto Gastaldi (colaborador habitual en los westerns del primero) y del gran Rafael Azcona (uno de los mejores escritores del cine español) nos cuenta una historia bastante original, por lo que he visto hasta ahora, para un spaghetti en la que hasta bien avanzada la cinta no sabremos la importancia que tiene en la misma el tema de la venganza. La originalidad del guión dentro del mundo del eurowestern no sólo radica en el tema sino en cómo es tratado éste, con un ritmo pausado, más cercano a las cintas clásicas, y en el que la trama y la tensión entre los personajes se van desarrollando de forma pausada hasta llegar al estallido de violencia en el magnífico final que nos resarce de la ausencia de disparos y peleas a lo largo de la mayor parte de su metraje (incluso no se ve cómo acaban con los únicos cuatro personajes que mueren en la parte central de la peli). En cuanto a los aspectos negativos del mismo creo que se puede señalar el hecho de que los personajes, salvo los principales, están poco trabajados, o una escena, pienso, demasiado inocente en la que hacen creer a todo un pueblo, soldados incluidos, que la guerra ha acabado.




Si el guión es notable, la dirección de Valerii no lo es menos (para mí con ésta y “El día de la ira” demuestra que era uno de los mejores realizadores en este subgénero) obteniendo magnificas escenas en las que se aprecia su pericia con la cámara, como en el estupendo prólogo inicial muy bien dirigido y necesario para conocer el carácter de los dos protagonistas, al mismo tiempo que nos muestra la miseria de la guerra a través de un pueblo en el que sólo quedan ancianos y el sheriff es un manco, y al que llegan individuos muertos de hambre que se arriesgan a ser encarcelados por robar un poco de comida; la secuencia en la que el protagonista libera del patíbulo a los condenados, que cuenta con un gran travelling; la presentación de la fortaleza, en la que utiliza sabiamente la grúa; y, sobre todo, el largo y brillante enfrentamiento final, que cuenta con una magnífica planificación, y culmina con una panorámica con el objeto de que podamos ver a los escasos supervivientes rodeados de muertos.



Otro aspecto destacado del film es la banda sonora de Riz Ortolani que cuenta con un gran tema principal de carácter épico pero con un cierto tono melancólico, y otros incidentales bastante apropiados.



Por último, tengo que hacer mención a otra de las grandes bazas de la peli, la presencia de un extraordinario James Coburn que borda el personaje del coronel Pembroke, una lástima que sólo apareciese en dos spaghettis porque ciertos papeles le iban como anillo al dedo y éstos ganaban mucho con su presencia. Junto a él un sorprendente Bud Spencer, mejor que de costumbre, en el papel de Eli Sampson un pícaro que intenta sobrevivir a la guerra, será el único de los siete que siempre se mantendrá fiel a Pembroke y que, en sus propias palabras, será la primera vez que mate a alguien. El rol de malvado le corresponde a un correcto Telly Savalas como el corrupto y cruel oficial sudista. Junto a ellos, José Suarez en un pequeño papel como el mayor Ballard, el alemán Reinhard Kolldehoff en el rol del sádico y avaricioso sargento (curiosamente también participó en “Los vengadores”) y Paco Sanz como un turbio granjero.




Una razón para vivir y una para morir”, spaghetti que, para mí, no debe faltar en la videoteca de todo buen aficionado a este subgénero.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 8
AMBIENTACIÓN: 8
DIRECCIÓN: 9
ACTORES: 8
MÚSICA: 8

MEDIA: 8,2


Reseña Adicional

viernes, 21 de mayo de 2010

SENTENCIA DE MUERTE


Sentencia de muerte (Sentenza di morte)
1968
Italia
Director: Mario Lanfranchi
Reparto: Robin Clarke, Tomas Milian, Richard Conte, Enrico Maria Salerno, Adolfo Celi, Eleanora Brown, Luciano Rossi, Lilli Lembo, Gilberto Galimberti, Monica Pardo, Glauco Scarlini, Giorgio Gruden, Donato Baster, Raffaele DiMario, Silvana Bacci, Umberto DiGrazia, Claudio Trionfi, Fortunato Arena, Elio Angelucci
Guión: Mario Lanfranchi
Fotografía: Antonio Secchi
Música: Gianni Ferrio


Spaghetti western de la buena época del genero.
Mario Lanfranchi, director italiano natal de Parma, con una corta filmografía como realizador, trabajo que alternaba como actor de reparto, nos presenta su único aporte al genero, resultando una notable película, siendo una pena que no hubiera dirigido más eurowesterns. Lanfranchi también hizo guiones, como es el caso de "Sentencia de muerte"

Cash (Robin Clarke) es un joven pistolero que busca a los cuatros hombres que mataron a su hermano para acabar con ellos y completar su venganza.




Lanfranchi divide la película en cuatro "episodios" (uno por cada "venganza"), cada uno centrado en la forma en que Cash va acabando con los asesinos.
Casi sin ningún tipo de conexión entre ellos (más allá del personaje protagonista) se puede incluso considerar a cada parte como una película en si misma.
Bueno, esto ultimo no es realmente cierto ya que levemente el espectador puede entrar en la mente de Cash cuando recuerda el asesinato de su hermano reflejandose en la pantalla en pequeños flashbacks.




Diaz (Richard Conte) es un prospero hacendado de Mexico, donde huyó tras acabar con el hermano de Cash y robar un banco.
Su final comienza en el desierto, por el que intenta escapar con Cash tras él. Por desgracia para él, Diaz no tuvo tiempo de recoger agua, cosa que si hizo su perseguidor, que solo espera a que la sed acabe con Diaz y poder rematarlo tranquilamente, no sin antes hacerle sufrir un poco con su agonía.
El capitulo básicamente se reduce al tiroteo que precede a la huida por el desierto de Diaz, y la persecución y parte final de la misma.
22 minutos resueltos con una considerable pericia por parte de su director, sabiendo sacarle partido de un decorado abierto como es el desierto de Almeria.




Casi con el mismo metraje (21 minutos) se presenta el segundo acto.
Montero (Enrico Maria Salerno) se esconde en un moribundo poblacho, donde se divierte desplumando a todo el que convence para jugar al poker.
En un primer momento no recuerda a Cash, pero justamente cuando este le deja si nada en una partida, es cuando le viene a la memoria el pasado que le une al joven, y al día siguiente aparecerá listo para jugarse la vida en otra partida de poker con Cash.
El montaje de las dos partidas es sencillamente de lo mejor en este tipo de escenas. Para completar el episodio, se presenta un pequeño inicio de relación con una jovencita del pueblo, que acaba de forma brutal.




Friar Baldwin (Adolfo Celi) es el "protagonista" del tercer episodio, el más corto de minutaje (apenas 17 minuto).
Baldwin ha usurpado el puesto del reverendo local, y tiene a un pueblo mexicano a su merced, contando para ello con la ayuda de un nutrido grupo de pistoleros que le siguen y le protegen siempre.
Es en este capitulo cuando vemos posiblemente la escena más recordada de la película, cuando Cash, apresado por Balwin y dejado herido en mitad del monte para que no huya con un revolver pero sin munición, se saca la bala el solo de la pierna para poder acabar con Balwin.




La cuarta parte, aparte de ser la ultima, es también la más larga, ya que se extiende algo más de media hora hasta el final de la misma y de la película.
O'Hara es seguramente el personaje más inusual de "Sentencia de muerte".
Es un albino con ataques de epilepsias (que los lugareños confunden con posesiones demoniacas) y con una extraña obsesión por el oro.
Cash le prepara una trampa, al abrir el banco en el pueblo por el que sabe que O´Hara se mueve, y así esperar a que este aparezca para acabar con él.
Cash se vale de que conoce la personalidad del albino, y la avaricía de este por robar el oro que Cash trae para abrir el banco hará que salga de su escondite.

A lo largo de toda la película, Lanfranchi logra dar un acabado tecnico muy interesante, que se sobrepone a la tematica de serie B asociada siempre con el spaghetti, para lograr un producto de calidad, incluso vista ahora, más de cuarenta años después de su estreno.



Tiene además de lado un reparto en general a un gran nivel. Eso si, es una pena que el actor más relevante del mismo, Tomas Milian, termina haciendo una actuación algo pasada de rosca, quizás por el propio personaje en sí, pero personalmente pensaba que un actor con su talento podría lograr sacar adelante el papel, aunque por desgracia no fué así al cien por cien.
Robin Clarke y Enrico Maria Salerno son los más entonados, sobre todo en la partida de poker en la que la apuesta es la vida.
Una curiosidad de Cash es que solo bebe leche.
Y es que el joven se siente culpable ya que no pudo salvar a su hermano porque por aquella época era un alcohólico, así que ha decidido apartar la bebida de su vida para poder llevar a cabo su venganza, obligandose a beber solo vasos de leches.

La banda sonora de Ferrio no pasa de complementar sin molestar las imagenes, aunque no es digna de resaltar como lo mejor de la misma.

Titulo destacable, que esperemos que en breve aparezca por España en una edición correcta, aunque ya sabemos que eso es casi una quimera.

PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 8
AMBIENTACIÓN: 9
DIRECCIÓN: 8
ACTORES: 8
MÚSICA: 6

MEDIA: 7.8